Si alguna vez has deseado un libro de Spurgeon que pudieras abrir dos minutos y cerrar siendo mejor, Espigas entre las Gavillas es ese libro. Es una cosecha de lecturas breves: meditaciones cortas y vívidas recogidas de los sermones y escritos de Charles Haddon Spurgeon, el “Príncipe de los Predicadores” del siglo XIX. Cada pieza destila una sola verdad en un puñado de líneas memorables, de modo que aun un momento de lectura deja algo que llevar contigo durante el día. Esta guía explica qué es el libro, cómo está organizado, a qué vuelve una y otra vez y cómo leerlo bien: en porciones diarias breves, más que como un volumen que hay que terminar.

Qué es el libro

El título viene directamente de los campos de la Escritura. Espigar es recoger el grano que queda después de que han pasado los segadores, como hizo Rut en los campos de Booz (Rut 2:2; Rut 2:3). Spurgeon volcó sus pensamientos más plenos en largos sermones y tratados; Espigas entre las Gavillas recoge los puñados más selectos que caen de esas gavillas: porciones pequeñas pero nutritivas, reunidas para que el lector las recoja y se alimente de ellas. Nada aquí es relleno ni teoría. Cada espiga es un pensamiento acabado, completo en un párrafo, la clase de frase aguda y rica en imágenes por la que Spurgeon era famoso.

Lo que da sabor a las lecturas es el don de Spurgeon para la imagen concreta. Rara vez enuncia una doctrina de forma llana; la muestra. Las promesas de Dios, por ejemplo, se convierten en un almacén, en una armería, en un dispensario bien provisto de remedios:

Las promesas de Dios son para el creyente una mina inagotable de riqueza. Dichoso él si sabe rastrear sus vetas secretas y enriquecerse con sus tesoros escondidos.

Charles Spurgeon

Ese es el carácter de todo el libro: cálido, citable y sin miedo a llevar una verdad hasta el fondo. Son meditaciones para saborear más que para estudiar: frases hechas para alojarse en la memoria y volver a surgir cuando se necesitan. El propósito de Spurgeon nunca es solo informar; es consolar al afligido, desafiar al descuidado y volver los ojos del lector hacia Cristo.

Cómo está organizado

Las espigas están reunidas bajo veinte temas de la vida cristiana, cada uno con un grupo de lecturas breves. El orden va del fundamento objetivo de la fe a la experiencia interior del creyente, y de nuevo hacia el mundo. Abre con las promesas de Dios y la fe y la seguridad; atraviesa la dura región del dolor y la aflicción, la guerra cristiana y la fuerza en la debilidad; se eleva hacia la comunión con Cristo, el amor de Cristo y la gracia y la salvación; y se asienta entre las gracias prácticas: la santidad y la vida nueva, la humildad y el autoexamen, la oración, las buenas obras y la diligencia. Cierra con los grandes horizontes: la providencia, la paz y el reposo, la Palabra de Dios, el Espíritu Santo, la Iglesia y el mundo y, por último, el cielo y la vida venidera.

Esta forma temática hace que el libro sea especialmente fácil de usar. Puedes ir al tema que necesitas (una página sobre la aflicción en una semana difícil, una página sobre la seguridad cuando la fe anda baja) o simplemente recorrer los temas en orden, recogiendo meditaciones breves a medida que avanzas. Como cada lectura se sostiene por sí sola, no hay hilo que perder ni capítulo que terminar antes de poder detenerte.

Conviene saber que la organización es temática y no secuencial. Las espigas no se escribieron en este orden; se han reunido de toda la obra de Spurgeon y se han agrupado por tema, de modo que una lectura sobre la oración tomada de un sermón puede estar junto a otra de un libro escrito años después. Eso es una fortaleza, no una debilidad: permite contemplar las mismas grandes verdades desde varios ángulos, y significa que cualquier tema puede leerse como una pequeña colección por derecho propio. El creyente que quiera una semana sobre la humildad, o quince días sobre la comunión con Cristo, encontrará bajo un solo encabezado material suficiente para sostener todo ese tramo.

Los temas centrales

Cuatro notas suenan una y otra vez. La primera es la gracia: el asombro de que Dios quiera salvar a pecadores. Spurgeon no se maravilla de que los hombres rechacen a Cristo, sino de que alguno lo reciba:

Es una de las maravillas más grandes que no todos los hombres amen a Cristo.

Charles Spurgeon

La salvación, para Spurgeon, nunca es un logro sino un don, recibido por la fe aparte de las obras (Efesios 2:8; Hebreos 11:6). No deja que el lector descanse en una virtud separada de la confianza; las mismas gracias que impresionan al mundo no valen nada sin fe en Cristo, porque “sin fe es imposible agradar a Dios” (Hebreos 11:6).

La segunda nota es la comunión con Cristo: la satisfacción del alma hallada en Jesús y en ningún otro lugar. Aquí el libro alcanza su mayor ternura:

Quien se deleita en la posesión del Señor Jesús tiene todo cuanto el corazón puede desear.

Charles Spurgeon

Cristo es la vid verdadera en quien el creyente permanece y da fruto (Juan 15:5), el amado bajo cuya sombra el alma se sienta con gran deleite (Cantares 2:3). Spurgeon insta al lector a quedarse cerca, a saciarse en casa con Jesús en vez de pasar hambre fuera, tras amores menores.

La tercera nota es el consuelo en la aflicción. Spurgeon conoció la depresión y el dolor, y no finge que la vida cristiana sea fácil. Al contrario, muestra cómo Dios sale al encuentro de su pueblo en el horno:

Tan cierto como que Dios pone a Sus hijos en el horno, así Él estará en el horno con ellos.

Charles Spurgeon

La prueba no es la ausencia del favor de Dios, sino muchas veces su escuela: “El Señor saca a sus mejores soldados de las tierras altas de la aflicción.” Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas lo libra el Señor (Salmo 34:19), y la leve tribulación produce un peso de gloria (2 Corintios 4:17; Romanos 8:28).

La cuarta nota es la piedad práctica: una fe que se ve en la humildad, la diligencia y la santidad. Spurgeon define la virtud con sencillez y no permite que se convierta en una pose:

La humildad consiste en hacer una justa estimación de uno mismo.

Charles Spurgeon

Llama a los creyentes a juzgarse con sobriedad (Romanos 12:3), a seguir la santidad sin la cual nadie verá al Señor (Hebreos 12:14), y a hacer que su vida sea tan rica en amor que bendiga a otros como vino derramado. Entretejido con todo ello está el llamado constante a apartar la mirada de uno mismo y alzarla hacia Cristo (“en todas sus tribulaciones, mire a Dios y sea salvo”), porque es mirándolo a Él, el autor y consumador de la fe, como somos salvos (Isaías 45:22; Hebreos 12:2).

Quién debería leerlo

Este es un libro para cualquiera que quiera lecturas breves y ricas para días ajetreados. Sus piezas cortas y temáticas sirven tanto al apresurado como al reflexivo. Si tus mañanas están llenas y un devocional largo te parece fuera de alcance, una sola espiga aún te alimentará. Si eres nuevo en Spurgeon y no sabes por dónde empezar, esta es una puerta amable: una probada de su voz antes de emprender un sermón entero. Y si ya lo amas, encontrarás aquí un tesoro de sus frases más citables, reunidas donde puedes alcanzarlas.

Sirve especialmente bien al desanimado. Quienes atraviesan el duelo, la ansiedad o la sequedad espiritual encontrarán en los capítulos sobre la aflicción, la paz y la mirada puesta en Cristo a un compañero que ha sentido lo que ellos sienten y que señala con firmeza al gozo del Señor como su fortaleza (Nehemías 8:10). Maestros, predicadores y líderes de grupos pequeños hallarán también en él un pozo de ilustraciones y dichos agudos para avivar su propia reflexión.

Cómo leerlo hoy

Léelo despacio y en porciones pequeñas: así fue hecho para usarse. Toma una espiga al día. Léela una vez para captar el sentido y luego otra vez, despacio, dejando que una sola imagen se asiente. Una página de Spurgeon sobre las promesas, saboreada por la mañana, muchas veces volverá a predicarte al caer la tarde.

Deja que te guíe el tema más que el número de página. Cuando la semana pese, ve a En el dolor y la aflicción o a Paz y reposo. Cuando la fe parezca débil, detente en La fe y la seguridad o en Mirando a Jesús. Cuando tu corazón esté frío, lee Comunión con Cristo y El amor de Cristo hasta que vuelva el calor. Ten un lápiz a mano; son frases que vale la pena copiar y llevar contigo. Cuando una espiga cite un texto o se apoye en él, abre tu Biblia y lee el pasaje completo: Spurgeon siempre quiere enviarte de vuelta a la Palabra, que es lámpara a los pies y lumbrera en el camino (Salmo 119:105).

Sobre todo, lee para orar. Las espigas de Spurgeon no son información que dominar, sino combustible para la comunión. Deja que una lectura se convierta en una oración, en una confesión o en un nuevo asirse de una promesa. Leído así, cinco minutos con el libro pueden reordenar un día entero, y la plenitud de gozo que hay en la presencia de Dios se vuelve algo que empiezas a conocer y no solo algo sobre lo que lees (Salmo 16:11).

Para reflexionar

  • Spurgeon llama a las promesas de Dios “una mina inagotable de riqueza.” ¿En qué promesa de Dios te estás apoyando esta semana? ¿La estás explorando, o la dejas enterrada?
  • Dice que Dios está en el horno con sus hijos. ¿Dónde te sientes tentado a interpretar tus pruebas como la ausencia de Dios en lugar de su cercanía (Salmo 34:19)?
  • “La humildad consiste en hacer una justa estimación de uno mismo.” ¿Dónde podría una estimación más verdadera, ni orgullosa ni falsamente baja, cambiar tu manera de servir?
  • Spurgeon se maravilla de que algún hombre ame a Cristo. ¿Cuándo te conmovió por última vez el asombro de la gracia, y qué lo adormeció?
  • Anima al alma con estas palabras: “quedaos en casa y saciaos de Jesús.” ¿En qué amores menores buscas una satisfacción que solo Cristo puede dar (Juan 15:5)?

Empieza hoy por donde esté tu necesidad. Lee un poco, y lee para orar, y deja que estas espigas te lleven de vuelta a la cosecha completa de la obra de Spurgeon. Cuando estés listo para un trago más largo, acude a su tierna presentación del evangelio en Todo por Gracia o a sus meditaciones ante la mesa del Señor en Hasta que Él venga, y explora más de Charles Spurgeon en la biblioteca.