Capítulo 39 · 1 min de lectura · 1 min de escucha
La conversación interior de Cristo con el alma fiel
ESCUCHARÉ lo que el Señor Dios hablará en mí.»
Dichosa el alma que oye al Señor hablar dentro de ella, que recibe de sus labios la palabra de consuelo. Dichosos los oídos que captan los acentos del susurro divino y no hacen caso de los murmullos de este mundo. Dichosos de verdad los oídos que escuchan, no la voz que suena por fuera, sino la verdad que enseña por dentro. Dichosos los ojos que se cierran a las cosas exteriores y se fijan en las interiores. Dichosos los que penetran en su interior, los que procuran cada día prepararse más y más para entender los misterios. Dichosos los que anhelan dedicar su tiempo a Dios y se apartan de los estorbos del mundo.
Considera estas cosas, alma mía, y cierra la puerta de tus sentidos, para que puedas oír lo que el Señor tu Dios habla dentro de ti. «Yo soy tu salvación», dice tu Amado. «Yo soy tu paz y tu vida. Permanece conmigo y hallarás paz. Despide todas las cosas pasajeras y busca las eternas. ¿Qué son todas las cosas temporales sino lazos? ¿Y qué ayuda podrán darte todas las criaturas si te abandona el Creador?» Deja, pues, todas estas cosas y hazte agradable y fiel a tu Creador, para que alcances la verdadera felicidad.
Capítulo 39 completado
La conversación interior de Cristo con el alma fiel