Capítulo 24 · 3 min de lectura · 4 min de escucha
Todos deben ponerse del lado de Cristo
SI Cristo ha de tener la victoria, entonces el mejor camino para las naciones y los estados es besar al Hijo, Salmo 2, y abrazar a Cristo y su religión; ponerse del lado de Cristo y reconocer su causa en el mundo: su bando resultará al fin el más fuerte. Dichosos nosotros si Cristo nos honra tanto que se sirve de nuestra ayuda para pelear su batalla contra los fuertes, Jueces 5:23. La religión verdadera en un estado es como la columna principal de una casa y el mástil de una tienda, que lo sostiene todo. 2. Así también en las familias: sea Cristo el principal gobernador de la familia. Y 3. Sea cada uno como una casa de Cristo, en la que él habite con familiaridad y gobierne; donde está Cristo, toda felicidad ha de seguir. Si Cristo se va, todo se irá; donde está el gobierno de Cristo en sus ordenanzas y su Espíritu, allí prosperará todo gobierno subordinado. La religión infunde vida y gracia en todas las demás virtudes; sin ella no son más que un hermoso retrato sin cabeza. Donde las leyes de Cristo están escritas en el corazón, allí se obedecen mejor todas las demás leyes buenas; nadie desprecia la ley del hombre sino los que primero desprecian la de Cristo. De todas las personas, el hombre guiado por Cristo es la mejor; y de todas las criaturas del mundo, el hombre guiado por su voluntad y sus pasiones es, después del diablo, la peor. La felicidad de las cosas más débiles consiste en ser gobernadas por las más fuertes: lo mejor para un ciego es ser guiado por quien tiene vista; lo mejor para las ovejas y otras criaturas indefensas semejantes es ser guiadas por el hombre; y lo más dichoso para el hombre es ser guiado por Cristo, porque su gobierno es tan victorioso que nos libra del temor y del peligro de nuestros mayores enemigos, y tiende a llevarnos a la mayor felicidad de que es capaz nuestra naturaleza. Esto debería hacernos gozar cuando Cristo reina en nosotros. Cuando Salomón fue coronado, el pueblo gritó de tal modo que la tierra resonaba; mucho más deberíamos regocijarnos nosotros en Cristo, nuestro rey.
Y asimismo, por aquellos cuyas almas nos son queridas, nuestro esfuerzo debería ser que Cristo reine también en ellos; que sean bautizados por Cristo con fuego; que estas chispas se enciendan en ellos, Mateo 3:11. Los hombres procuran fomentar el espíritu y el temple, como ellos lo llaman, de aquellos a quienes educan, porque piensan que les será útil en los múltiples asuntos y aflicciones de esta vida. ¡Oh, pero fomentemos en ellos las chispas de la gracia! Porque un espíritu natural desfallecerá en las grandes aflicciones, pero estas chispas los harán vencedores sobre los mayores males.
Si el juicio de Cristo ha de ser victorioso, entonces el papado, siendo un sistema contrario, levantado por el ingenio del hombre para mantener una ociosidad fastuosa, ha de caer. Y ya ha caído en el corazón de aquellos sobre quienes Cristo ha resplandecido. Es una mentira, y está fundado sobre una mentira: sobre el juicio infalible de un hombre sujeto al pecado y al error. Cuando lo que se toma por principio de verdad se convierte en principio de error, cuanto más se confía en él, mayor es el peligro.
Capítulo 24 completado
Todos deben ponerse del lado de Cristo