Capítulo 13 · 7 min de lectura · 9 min de escucha
Sección VIII. Sobre la supuesta libertad de la voluntad como opuesta a toda necesidad
Sección VIII.
Sobre la supuesta Libertad de la voluntad como opuesta a toda Necesidad.
LOS arminianos insisten principalmente en esta controversia, como en algo de suma importancia y esencial a la Libertad humana, en que las voliciones, o actos de la voluntad, son acontecimientos contingentes; entendiendo la contingencia como opuesta no solo a la coacción, sino a toda Necesidad. Por eso quisiera considerar este asunto en particular.
Y, en primer lugar, quisiera indagar si existe o puede existir algo así como una volición que sea contingente en tal sentido que llegue a suceder no solo sin ninguna Necesidad de constreñimiento o coacción, sino también sin una Necesidad de consecuencia, o sin una conexión infalible con cosa alguna precedente.— En segundo lugar, si, aun siendo así, esto ayudaría en algo a la causa de la Libertad.
I. Quisiera considerar si la volición es algo que alguna vez sucede o puede suceder de esta manera, contingentemente.
Y aquí debe recordarse que ya se ha mostrado que nada puede jamás suceder sin una causa, o sin una razón por la que existe de esta manera y no de otra; y que la evidencia de esto se ha aplicado particularmente a los actos de la voluntad. Ahora bien, si esto es así, se seguirá demostrativamente que los actos de la voluntad nunca son contingentes, o sin necesidad, en el sentido del que se habla; puesto que las cosas que tienen una causa, o una razón de su existencia, han de estar conectadas con su causa. Esto se desprende de las consideraciones siguientes.
1. Que un acontecimiento tenga una causa y un fundamento de su existencia, y sin embargo no esté conectado con su causa, es una incoherencia. Porque si el acontecimiento no está conectado con la causa, no depende de la causa; su existencia está, por así decirlo, suelta de su influencia, y puede acompañarla o no; siendo una mera contingencia que siga o acompañe a la influencia de la causa o no. Y eso es lo mismo que no depender de ella. Y decir que el acontecimiento no depende de su causa es absurdo; es lo mismo que decir que no es su causa, ni el acontecimiento efecto de ella; porque la dependencia respecto de la influencia de una causa es la noción misma de un efecto. Si no existe entre una cosa y otra tal relación, consistente en la conexión y dependencia de una cosa respecto de la influencia de otra, entonces es seguro que no hay entre ellas una relación como la que significan los términos causa y efecto. En la medida en que un acontecimiento depende de una causa y está conectado con ella, en esa medida hay causalidad en el caso, y no más. La causa no hace ni produce en ningún acontecimiento más de lo que depende de ella. Si decimos que la conexión y la dependencia no son totales, sino parciales, y que el efecto, aunque tiene alguna conexión y dependencia, no depende enteramente de ella, eso es lo mismo que decir que no todo lo que hay en el acontecimiento es efecto de esa causa, sino que solo una parte procede de ahí, y otra parte de algún otro modo.
2. Si hay algunos acontecimientos que no están necesariamente conectados con sus causas, se seguirá que hay algunas cosas que suceden sin causa alguna, en contra de lo supuesto. Porque si hay algún acontecimiento que no estaba necesariamente conectado con la influencia de la causa en tales circunstancias, entonces era contingente que acompañara o siguiera a la influencia de la causa, o no; podría haberla seguido y podría no haberla seguido, siendo la causa la misma, su influencia la misma y en las mismas circunstancias. Y si es así, ¿por qué la siguió, en lugar de no seguirla? De esto no hay causa ni razón. Por tanto, aquí hay algo sin ninguna causa ni razón de por qué es, a saber, el que el efecto siga a la influencia de la causa, con la cual no estaba necesariamente conectado. Si no hay conexión necesaria del efecto con nada antecedente, entonces podemos suponer que unas veces el acontecimiento seguirá a la causa y otras no, siendo la causa la misma y estando en todo respecto en el mismo estado y circunstancias. ¿Y cuál puede ser la causa y razón de este extraño fenómeno, a saber, esta diversidad, que en un caso el efecto siga y en otro no? Es evidente, por lo supuesto, que esto carece enteramente de causa o fundamento. He aquí algo en el modo presente de existir de las cosas y en el estado del mundo que carece absolutamente de causa. Lo cual es contrario a lo supuesto, y contrario a lo que antes se ha demostrado.
3. Suponer que hay algunos acontecimientos que tienen una causa y un fundamento de su existencia y que, sin embargo, no están necesariamente conectados con su causa, es suponer que tienen una causa que no es su causa. Así: si el efecto no está necesariamente conectado con la causa, con su influencia y con las circunstancias influyentes, entonces, como observé antes, es cosa posible y suponible que la causa ejerza a veces la misma influencia, en las mismas circunstancias, y sin embargo el efecto no siga. Y si esto ocurre de hecho en algún caso, ese caso es prueba, de hecho, de que la influencia de la causa no es suficiente para producir el efecto. Porque, si hubiera sido suficiente, lo habría producido. Y sin embargo, según lo supuesto, en otro caso la misma causa, con exactamente la misma influencia y siendo iguales todas las circunstancias que tienen alguna influencia, fue seguida del efecto. Por lo cual es manifiesto que el efecto en este último caso no se debió a la influencia de la causa, sino que ha de suceder de algún otro modo. Porque antes se probó que la influencia de la causa no era suficiente para producir el efecto. Y si no era suficiente para producirlo, entonces su producción no podía deberse a esa influencia, sino que ha de deberse a alguna otra cosa, o a nada. Y si el efecto no se debe a la influencia de la causa, entonces esta no es la causa. Lo cual nos lleva a la contradicción de una causa y no causa: aquello que es el fundamento y la razón de la existencia de una cosa y, al mismo tiempo, NO es el fundamento y la razón de su existencia.
Si el asunto no fuera ya tan claro que hiciera impertinente cualquier razonamiento ulterior sobre él, diría que lo que parece ser la causa en el caso supuesto no puede ser causa alguna, pues su poder e influencia han resultado, tras una prueba completa, insuficientes para producir tal efecto; y si no es suficiente para producirlo, entonces no lo produce. Decir lo contrario es decir que hay poder para hacer aquello para lo que no hay poder. Si en una causa se ejerce un poder suficiente, y en circunstancias suficientes para producir un efecto, y así el efecto es producido efectivamente en un momento, todas estas cosas, concurriendo, producirán el efecto en todo momento. Y así podemos darle la vuelta: lo que resulta insuficiente en un momento no puede ser suficiente en otro, con exactamente las mismas circunstancias influyentes. Y por tanto, si el efecto sigue, no se debe a esa causa; a menos que el tiempo diferente sea una circunstancia que tenga influencia; pero eso es contrario a lo supuesto, pues se supone que todas las circunstancias que tienen influencia son las mismas. Y además, esto sería suponer que el tiempo es la causa, lo cual es contrario a la suposición de que la causa es la otra cosa. Pero si la mera diversidad de tiempo no tiene influencia, entonces es evidente que es tan absurdo decir que la causa fue suficiente para producir el efecto en un momento y no en otro, como decir que es suficiente para producir el efecto en un momento dado y, sin embargo, no es suficiente para producir el mismo efecto en ese mismo momento.
En suma, es claramente manifiesto que todo efecto tiene una conexión necesaria con su causa, o con aquello que es el verdadero fundamento y razón de su existencia. Y por tanto, si no hay acontecimiento sin causa, como antes se probó, entonces ningún acontecimiento, sea cual fuere, es contingente de la manera en que los arminianos suponen que son contingentes los actos libres de la voluntad.
Capítulo 13 completado
Sección VIII. Sobre la supuesta libertad de la voluntad como opuesta a toda necesidad