Capítulo 6 · 16 min de lectura · 21 min de escucha
Junio
1 de junio
Como me envió el Padre, así también yo os envío. Juan 20:21.
Nunca deberíamos salir de nuestro cuarto sin haber visto el rostro de nuestro amado Maestro, Cristo, y sin haber comprendido que Él nos envía a hacer su voluntad y a acabar la obra que nos ha encomendado. El que dijo a sus seguidores inmediatos: «Como me envió el Padre, así también yo os envío», nos dice otro tanto a cada uno de nosotros cuando el alba nos llama a vivir un día más. Debemos comprender que somos enviados por Él tanto como los ángeles que «ejecutan su palabra, obedeciendo a la voz de su precepto». Hay algún plan para el trabajo de cada día, que Él nos desplegará con tal que alcemos la mirada hacia Él para que lo haga; alguna misión que cumplir; algún ministerio que desempeñar; alguna lección que aprender con paciencia, para que seamos idóneos para «enseñar también a otros». En cuanto a nuestros planes, no hace falta que nos inquietemos, porque Aquel que nos envía es responsable de trazar el plan, conforme a su sabiduría infinita, y de revelárnoslo, por torpes y lentas que sean nuestras facultades. Y en cuanto a nuestra suficiencia, tenemos asegurada toda la gracia necesaria, porque nunca nos envía sin antes soplar sobre nosotros y decirnos: «Tomad el Espíritu Santo». Siempre hay una investidura especial para un poder especial.—F. B. Meyer.
2 de junio
Manantial . . . para el pecado y la inmundicia. Zacarías 13:1.
Tú que tienes fe en el Manantial, acude a él con frecuencia. Guárdate de dos errores muy naturales y muy desastrosos. Guárdate de pensar que algún pecado es demasiado grande para él; guárdate de pensar que algún pecado es demasiado pequeño. No hay pecado tan pequeño que no pueda ser el germen de la perdición eterna; no hay pecado tan enorme que una gota de la sangre expiatoria no lo lave tan por completo como si se hubiera hundido en las profundidades del mar.—James Hamilton.
3 de junio
Morena soy . . . como las cabañas de Cedar. Cantares 1:5. Yo soy de mi amado, y conmigo tiene su contentamiento. Cantares 7:10.
Nada humilla tanto al alma como la comunión sagrada e íntima con el Señor; y, sin embargo, hay un dulce gozo en sentir que Él lo sabe todo y que, a pesar de ello, nos sigue amando.—J. Hudson Taylor.
4 de junio
Consultó David a Jehová. 2 Samuel 5:19.
Cristiano, si quieres conocer la senda del deber, toma a Dios por brújula; si quieres gobernar tu nave entre las olas oscuras, pon la caña del timón en la mano del Todopoderoso. Podríamos esquivar muchas rocas si dejáramos que nuestro Padre llevara el timón; muchos bajíos y arenas movedizas evitaríamos sin esfuerzo si dejáramos a su voluntad soberana el elegir y el mandar. Decía el puritano: «Tan cierto como que un cristiano se pone a trinchar por su cuenta, se cortará los dedos». «Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar», es la promesa de Dios a su pueblo. Llevémosle, pues, todas nuestras perplejidades y digámosle: «Señor, ¿qué quieres que haga?». No salgas de tu aposento esta mañana sin consultar al Señor.—Spurgeon.
5 de junio
Un hombre . . . que jamás había andado . . . oyó hablar a Pablo; el cual . . . vio que tenía fe para ser sano, dijo . . . Levántate derecho sobre tus pies. Y saltó, y anduvo. Hechos 14:8, 9, 10.
Donde hay fe verdadera, esta llevará a la obediencia; y donde lleva a la obediencia, siempre traerá, de una forma u otra, una bendición.—W. Hay Aitken.
6 de junio
Y Marta dijo a Jesús: Señor . . . sé . . . que todo lo que pidieres de Dios, te dará Dios. Dícele Jesús: Resucitará tu hermano. Marta le dice: Yo sé que resucitará en la resurrección en el día postrero. Juan 11:21, 22, 23, 24.
Guárdate en tu oración, por encima de todo, de limitar a Dios, no solo con la incredulidad, sino imaginando que sabes lo que Él puede hacer. Espera cosas inesperadas, mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos. Cada vez que intercedas, aquiétate primero y adora a Dios en su gloria. Piensa en lo que Él puede hacer, en cuánto se deleita en escuchar a Cristo, en tu lugar en Cristo; y espera grandes cosas.—Andrew Murray.
7 de junio
Todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis vestidos. Gálatas 3:27.
No es simplemente la justicia de nuestro Salvador, ni simplemente la hermosura de su santidad o las gracias de su carácter, lo que hemos de ponernos como un vestido. El Señor mismo es nuestra vestidura. Todo cristiano no solo es portador de Cristo, sino que va vestido de Cristo. Hemos de entrar en Él por la comunión de tal modo, ser revestidos de su presencia e impregnados de su Espíritu de tal manera, que los hombres lo vean a Él cuando nos contemplen, como ven nuestras ropas cuando miran nuestros cuerpos.—A. J. Gordon.
8 de junio
No me lavarás los pies jamás. Juan 13:8.
Lo que nos impide recibir una bendición que Dios está dispuesto a concedernos no es humildad, sino una burla de ella. La humildad genuina sentirá siempre la necesidad de las mayores medidas de gracia, y se perfeccionará justamente en la medida en que esa gracia le sea concedida. El hombre verdaderamente humilde procurará ser lleno de toda la plenitud de Dios, sabiendo que, cuando está así lleno, no queda el menor lugar para el orgullo ni para el yo.—George Bowen.
9 de junio
Echa sobre el Señor tu carga, y Él te sustentará. Salmos 55:22.
El que toma sobre sí sus propios cuidados se carga con un fardo penoso. El temor de lo que puede venir, la expectativa de lo que vendrá, el deseo de lo que no vendrá, y la incapacidad de remediar todo ello, por fuerza han de causarle un tormento continuo. Yo echaré mis cuidados sobre Dios: Él me lo ha mandado. A Él no pueden dañarle: Él puede remediarlos.—Hall.
10 de junio
Bien, buen siervo y fiel. . . . Malo y negligente siervo. Mateo 25:21, 26.
Dios nos tiene por responsables no de lo que tenemos, sino de lo que podríamos tener; no de lo que somos, sino de lo que podríamos ser.—Mark Guy Pearse.
11 de junio
Jesús hizo a sus discípulos entrar en el barco. Mateo 14:22.
¡Jesús los obligó a ir! Uno pensaría que, si alguna vez hubo promesa segura de éxito en una misión, fue aquí. Sin duda aquí, si en alguna parte, podría haberse predicho con confianza un desenlace triunfal; y, sin embargo, aquí, más que en ninguna otra parte, hubo un aparente fracaso. Los envió a una travesía, y se encontraron con una tormenta como nunca antes la habían vivido.
Meditaré en esto, porque también a mí me ha sucedido así. A veces me he sentido impulsado a actuar por una influencia que parecía estar por encima de mí—obligado a hacerme a la mar. La certeza de que era obligado me daba confianza, y estaba seguro de una travesía en calma. Pero el resultado fue un fracaso exterior. La calma se volvió tormenta; el mar se embraveció, los vientos rugieron, la nave fue zarandeada en medio de las olas, y mi empresa naufragó antes de poder llegar a tierra.
¿Era, pues, mi mandato divino un engaño?
No; ni tampoco fue un fracaso mi misión. Él sí me envió a aquella travesía, pero no me envió para mi propósito. Él tenía un fin y yo tenía otro. Mi fin era la calma exterior; el suyo, que yo me encontrara con la tormenta. Mi fin era alcanzar el puerto de un descanso material; el suyo, enseñarme que hay descanso aun en mar abierto.—George Matheson.
12 de junio
Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que traza bien la palabra de verdad. 2 Timoteo 2:15.
Ten listas tus herramientas; Dios te encontrará trabajo.—Charles Kingsley.
13 de junio
Salid de en medio de ellos, y apartaos. 2 Corintios 6:17.
Con todo el mundo a su elección, Dios colocó a su antiguo pueblo en una situación muy notable. Al norte lo amurallaban las cordilleras nevadas del Líbano; un desierto estéril formaba su frontera oriental; lejos, hacia el sur, se extendía una región árida, llamada el desierto aullador; mientras que el mar —no entonces, como ahora, la gran vía de las naciones, que facilita más que impide el trato entre ellas— se hallaba al oeste, rompiendo contra una costa de pocos puertos y sin ríos navegables que invitaran los pasos del comercio.
¿No podemos hallar una gran verdad en la posición misma en que Dios colocó a su pueblo escogido? Ciertamente nos enseña que, para ser santos, o santificados, hemos de ser un pueblo apartado —viviendo en el mundo, pero sin ser del mundo—, como el aceite, que puede mezclarse con el agua, pero no combinarse con ella.—Guthrie.
14 de junio
Yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres, y te volveré a esta tierra. Génesis 28:15.
«Estoy contigo»: compañía; «te guardaré»: custodia; «te volveré»: guía.
15 de junio
Te he puesto . . . para que seas salvación hasta lo postrero de la tierra. Hechos 13:47. Me seréis testigos . . . hasta lo último de la tierra. Hechos 1:8.
Los hombres se preguntan hoy, como nunca antes se lo habían preguntado, si el cristianismo es en verdad la religión verdadera que ha de ser la salvación del mundo. Hombres cristianos, nos toca a nosotros dar nuestro pedacito de respuesta a esa pregunta. Nos toca a nosotros, en quienes la iglesia cristiana está en este momento parcialmente encarnada, declarar que el cristianismo, que la fe cristiana, que la hombría cristiana puede hacer por el mundo aquello que el mundo necesita.
Preguntas: «¿Qué puedo hacer yo?».
Puedes aportar una vida cristiana. Puedes aportar una vida tan fiel a cada deber, tan dispuesta para todo servicio, tan resuelta a no cometer pecado alguno, que la gran iglesia cristiana sea más fuerte porque tú vives en ella, y quede respondido el problema del mundo, y llegue cierta gran paz a esta pobre y perpleja fase de nuestra humanidad cuando vea esa nueva revelación de lo que es el cristianismo.—Phillips Brooks.
16 de junio
Yo sé a quién he creído. 2 Timoteo 1:12.
El trato personal con Cristo es algo vivo. Como un árbol que aprovecha cada hora para crecer, prospera con el sol y se refresca con la lluvia; incluso la tormenta lo empuja a aferrarse con más firmeza a la tierra para sostenerse. Así, corazón atribulado, en toda experiencia di: «Esto me viene para que conozca más de cerca a mi Señor».—Seleccionado.
17 de junio
Esperad la promesa del Padre. Hechos 1:4. Como se cumplieron los días de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos . . . y fueron todos llenos del Espíritu Santo. Hechos 2:1, 4.
Obedecer un impulso divino lo convierte en una adquisición permanente.—F. B. Meyer.
18 de junio
Nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. 1 Juan 4:16.
El secreto de andar cerca de Cristo y de trabajar con fruto para Él es comprender plenamente que somos sus amados. Basta que sintamos que Él ha puesto su corazón en nosotros, que nos observa desde esos cielos con tierno interés, que va desplegando el misterio de nuestras vidas con solicitud y cariño, que nos sigue día tras día como una madre sigue a su bebé en su primer intento de andar solo, que ha puesto su amor en nosotros y, a pesar de nosotros mismos, está obrando para nosotros su más alta voluntad y bendición, en la medida en que se lo permitamos; y entonces nada podrá desanimarnos. Nuestros corazones arderán con un amor que le corresponda. Nuestra fe saltará al encuentro de sus poderosas promesas, y nuestros sacrificios se volverán los mismísimos lujos del amor por alguien tan querido. Este era el secreto del espíritu de Juan. «Nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros». Y el corazón que ha aprendido esto plenamente ha hallado el secreto de una fe sin límites y de un servicio entusiasta.—A. B. Simpson.
19 de junio
Sufre . . . como fiel soldado de Jesucristo. 2 Timoteo 2:3.
La vida no es victoria, sino batalla. Ten paciencia un poco más. Dentro de poco, cada uno a su turno, oiremos el cañonazo de la puesta del sol.—Seleccionado.
20 de junio
Cualquiera que no trae su cruz, y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo. Lucas 14:27.
Siempre hay una sombra de la cruz posada sobre la senda del cristiano. ¿Es esa una razón para que evites el deber o no lo emprendas? ¿Has decidido seguir a tu Maestro a todas partes, excepto cuando sube por la senda que conduce a la cruz? ¿Es esa tu religión? Cuanto antes la cambies, mejor. La religión del Señor Jesucristo es la religión de la cruz, y a menos que tomemos nuestra cruz, nunca podremos seguirle.—W. Hay Aitken.
21 de junio
Estos . . . alborotan el mundo. Hechos 17:6.
La serena hermosura de una vida santa es la influencia más poderosa del mundo después del poder de Dios.—Pascal.
22 de junio
Lo que yo hago, tú no entiendes ahora; mas lo entenderás después. Juan 13:7.
Dios tiene una escuela para sus hijos aquí en la tierra, y uno de sus mejores maestros es el Desengaño. Amigo mío, cuando tú y yo lleguemos a la casa de nuestro Padre, miraremos atrás y veremos que ese maestro de voz áspera y rostro severo, el Desengaño, fue uno de los mejores guías para prepararnos para ella. Nos dio lecciones duras; a menudo usó la vara; muchas veces nos condujo por sendas espinosas; a veces nos despojó de una carga de lujos; pero eso solo nos hizo viajar más libres y más ligeros en nuestro camino hacia el cielo. A veces nos hizo bajar al valle de sombra de muerte; pero nunca se leyeron las promesas con tanta dulzura como cuando las deletreaba el ojo de la fe en ese mismo valle. A ningún lugar nos llevó tan a menudo, ni en ninguno nos enseñó lecciones tan sagradas, como a la cruz de Cristo. ¡Querido y viejo maestro de manos ásperas! Todavía te levantaremos un monumento, lo coronaremos de guirnaldas e inscribiremos en él: ¡Bendita sea la memoria del Desengaño!—Theodore Cuyler.
23 de junio
Como tus días, así será tu fortaleza. Deuteronomio 33:25. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Filipenses 4:13.
Él no te impondrá ni una sola carga innecesaria. No exigirá más de lo que sabe que tus fuerzas pueden soportar. No pedirá a ningún Pedro que vaya a Él sobre las aguas sin impartirle al mismo tiempo fuerza y sostén sobre las olas inestables. No te pedirá que saques agua si el pozo es demasiado hondo, ni que quites la piedra si pesa demasiado. Pero, al mismo tiempo, tampoco admitirá como imposible aquello que, como agente libre y responsable, está en tu mano evitar. No tendrá por desgracia tuya lo que es culpa tuya.—Macduff.
24 de junio
Tu corazón no es recto delante de Dios. Hechos 8:21.
La peor de todas las burlas es una religión que deja el corazón sin cambiar: una religión que lo tiene todo menos el amor de Cristo entronizado en el alma.—F. Whitfield.
25 de junio
Dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra para la cual los he llamado. Hechos 13:2.
Tenemos un rinconcito tan agradable, tranquilo y sombreado en la viña, allá abajo entre las uvas tiernas, con unas tareas tan sencillas de escardar y regar. Y entonces viene el Maestro y nos saca a lo más recio del trabajo, y nos pone en una parte del campo adonde nunca se nos habría ocurrido ir, y pone en nuestras manos herramientas más grandes, para que hagamos más de un solo golpe. Y sabemos que no somos suficientes para estas cosas, y las mismas herramientas nos parecen demasiado pesadas, y el resplandor demasiado deslumbrante, y las vides demasiado altas. ¡Ah!, pero ¿querríamos entretenernos, volvernos atrás? Él ya no estaría con nosotros en el rincón sombreado; porque cuando nos sacó, fue delante de nosotros, y solo siguiéndole más de cerca podemos permanecer con Él.—Frances Ridley Havergal.
26 de junio
Pequeñeces. Zacarías 4:10.
Son las pequeñas palabras que dices, los pequeños pensamientos que piensas, las pequeñas cosas que haces o dejas de hacer, los pequeños momentos que desperdicias o aprovechas con sabiduría, las pequeñas tentaciones ante las que cedes o que vences—las pequeñas cosas de cada día— las que están forjando o malogrando tu vida futura.—Seleccionado.
27 de junio
Sed perfectos, tened consolación. 2 Corintios 13:11.
Basta una mirada a estas palabras para que sintamos cuán contradictorias son. Sed perfectos—esa es una palabra que nos hiere de desesperación; enseguida sentimos cuán lejos estamos de nuestro propio pobre ideal y, ¡ay!, cuánto más lejos del ideal que Dios tiene para nosotros. Tened consolación—¡ah, eso es muy distinto! Parece decir: «No te inquietes; no temas. Si no eres lo que quisieras ser, debes estar agradecido por lo que eres».
Ahora bien, la cuestión es esta: ¿cómo pueden reconciliarse ambas cosas?
Solo la religión de Jesucristo las reconcilia. Él está en medio de nosotros y, con la diestra de su justicia, nos señala hacia arriba y dice: «Sed perfectos». No hay lugar de descanso más acá de eso. Sin embargo, con la mano izquierda de su amor nos rodea, mientras dice: «Alma, ten consolación; porque eso es lo que vine a hacer por ti».—Mark Guy Pearse.
28 de junio
Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto. Mateo 5:48.
Buscando la ayuda del Espíritu Santo, aspiremos a la perfección. Que cada día vea algún pecado crucificado, alguna batalla librada, algún bien hecho, alguna victoria ganada; que a cada caída le siga un levantarse, y que cada paso ganado se convierta, no en un lugar de descanso, sino en un nuevo punto de partida para un progreso mayor y más alto.—Guthrie.
29 de junio
Dormid ya y descansad. Marcos 14:41.
Nunca volvió a presentarse a sus discípulos aquella sagrada oportunidad de velar con Cristo. Perdida entonces, se perdió para siempre. Y ahora, cuando Jesús sigue contemplando el trabajo de su alma en la redención del mundo, si dejas de estar con Él velando por las almas como quien ha de dar cuenta, recuerda que la oportunidad nunca volverá. «Velad, pues», dice tu Señor, «no sea que, cuando venga de repente, os halle durmiendo».—A. J. Gordon.
30 de junio
No durmamos como los demás. 1 Tesalonicenses 5:6.
Hay muchas maneras de fomentar la vigilancia cristiana. Entre ellas, quiero aconsejar encarecidamente a los cristianos que conversen juntos acerca de los caminos del Señor. Cristiano y Esperanzado, mientras caminaban hacia la Ciudad Celestial, se dijeron el uno al otro:
«Para no adormecernos en este lugar, entablemos una buena conversación».
Los cristianos que se aíslan y caminan solos están muy expuestos a adormecerse. Busca la compañía cristiana, y ella te mantendrá despierto, y te refrescará y animará a avanzar con más presteza por el camino del cielo.—Spurgeon.
Capítulo 6 completado
Junio