Pensamientos para la hora de quietud
Mayo

Capítulo 5 · 16 min de lectura · 20 min de escucha

Mayo

1 de mayo

Dios mío eres tú: me levantaré a ti de mañana. Salmos 63:1.

En un mundo donde tanto hay que eriza las plumas del espíritu, ¡cuán necesario es entrar en lo secreto del pabellón de Dios, lo único que puede devolverle la serenidad y la paz! En un mundo donde tanto hay que entristece y abate, ¡cuán bienaventurada es la comunión con aquel en quien está la única fuente y manantial verdadero de toda verdadera alegría y de todo gozo duradero! En un mundo donde tanto busca sin cesar profanar nuestro espíritu, volverlo común y profano, ¡qué alto privilegio es consagrarlo de nuevo en oración a la santidad y a Dios!—Arzobispo Trench.

2 de mayo

En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. Juan 1:4. Vosotros sois la luz del mundo. Mateo 5:14.

En la luz podemos andar y trabajar. Andamos en la luz y llegamos a ser enteramente hijos de luz. Dejamos que nuestra luz, la luz de Dios, alumbre, para que los hombres vean nuestras buenas obras y glorifiquen a nuestro Padre que está en los cielos. Con dulzura, en silencio, con amor, sin cesar, nos entregamos a transmitir la luz y el amor que Dios derrama tan incesantemente en nosotros. Nuestra única obra es esperar, y recibir, y luego transmitir la luz de Dios en Cristo.—Andrew Murray.

3 de mayo

Estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre. 1 Corintios 15:58.

La diligencia en hacer el bien es una receta para ser cristianos alegres; es como el ejercicio para el cuerpo, y mantiene sana el alma.—Obispo Ryle.

4 de mayo

Mirando al cielo, gimió. Marcos 7:34.

Con demasiada frecuencia nosotros gemimos y miramos hacia dentro; Jesús gimió y miró hacia fuera. Nosotros gemimos, y miramos hacia abajo; Jesús gimió, y miró hacia arriba. Nosotros gemimos, y miramos a la tierra; Jesús gimió, y miró al cielo. Nosotros gemimos, y miramos al hombre; Jesús gimió, y miró a Dios.—Stork.

5 de mayo

Nos gloriamos en las tribulaciones. Romanos 5:3.

¿Has pensado alguna vez que algún día ya no tendrás nada que te pruebe ni nadie que vuelva a molestarte?—A. B. Simpson.

6 de mayo

Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Colosenses 3:2.

Quien tiene puestos sus afectos en las cosas de arriba es como uno que está asido de los cielos; y, bien sujeto a ellos, podría decir, aunque viera el mundo rodar bajo sus pies: «¡Mi corazón está dispuesto, mi corazón está dispuesto; oh Señor, cantaré y trovaré salmos!»—Guthrie.

7 de mayo

Ha resucitado el Señor verdaderamente, y ha aparecido a Simón. Lucas 24:34. Los que . . . recibieron con gozo su palabra (la de Pedro); y fueron añadidas a ellos aquel día como tres mil personas. Hechos 2:41.

Antes de que el Señor pueda usarnos en su servicio, debemos tener un trato estrecho y personal con él mismo. Siempre tendrá que tratar en secreto con el alma que se propone usar para bendecir a otros.

¿Quieres hablar de Jesús a los que te rodean? Entonces debes ir a Jesús mismo en busca de tu mensaje. Lo que digas por Jesús tienes que recibirlo de Jesús.

¡Oh, cuánto aliento cae sin poder por todas partes porque no fue inspirado en el santuario! Necesitamos más trato secreto con el Dios vivo. Corremos sin ser enviados; hablamos antes de que Dios nos haya hablado: no es de extrañar que fallemos tan a menudo. ¡Oh, cuánta oración secreta y cuánta disciplina que escudriñe el corazón necesita este antes de que Dios pueda usarlo!—F. Whitfield.

8 de mayo

El justo come hasta saciar su alma. Proverbios 13:25.

Cristo tiene que saciar; entonces, si no estamos saciados, ha de ser porque no nos alimentamos de él entera y únicamente. La falta no está en la provisión que se ha hecho.—Frances Ridley Havergal.

9 de mayo

El Señor al que ama castiga. Hebreos 12:6.

Bien se ha dicho que «los afanes terrenales son una disciplina celestial»; pero son algo todavía mejor que una disciplina: son los carros de Dios, enviados para llevar el alma a sus lugares altos de triunfo. En los Cantares se nos habla de «un carro enlosado de amor». No siempre alcanzamos a ver el forro de amor de nuestro propio carro—a menudo parece muy poco amable—; pero todo carro enviado por Dios ha de estar necesariamente enlosado de amor, puesto que Dios es amor. Es su amor, en verdad, el que envía el carro.

Mira, pues, tus castigos, por dolorosos que sean en el presente, como carros de Dios enviados para llevar tu alma a los «lugares altos» del logro y la elevación espirituales, y hallarás que, después de todo, están «enlosados de amor».—Smith.

10 de mayo

La sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. 1 Juan 1:7.

Aprende una lección del ojo del minero, que trabaja todo el día en medio del polvo de carbón que vuela. Cuando sale a la luz del día, su rostro puede estar bien tiznado; pero sus ojos están limpios y brillantes, porque la fuente de las lágrimas, en la glándula lagrimal, derrama sin cesar su suave caudal sobre el ojo, lavando cada mota de polvo en cuanto se posa.

¿No es este el milagro de limpieza que nuestro espíritu necesita en un mundo como este? Y esto es lo que nuestro bendito Señor está dispuesto a hacer por nosotros mediante su sangre purificadora, con tal que confiemos en él.—F. B. Meyer.

11 de mayo

Haced todo lo que os dijere. Juan 2:5.

Florence Nightingale dijo: «Si pudiera darte noticia de mi vida, sería para mostrar cómo una mujer de capacidad muy corriente ha sido guiada por Dios por sendas extrañas y desacostumbradas para hacer en su servicio lo que él ha hecho en ella. Y si pudiera contártelo todo, verías cómo Dios lo ha hecho todo, y yo nada. He trabajado duro, muy duro, eso es todo; y nunca le he negado nada a Dios».

12 de mayo

Sé tener abundancia. Filipenses 4:12.

Es cosa peligrosa ser próspero. El crisol de la adversidad es para el cristiano una prueba menos severa que la olla de refinar de la prosperidad. Se necesita más que habilidad humana para llevar con mano firme la copa rebosante del gozo mortal; y, sin embargo, Pablo había aprendido esa habilidad, pues declara: «En todo y por todo estoy enseñado, así para hartura como para hambre». Cuando tenemos mucho de las misericordias providenciales de Dios, a menudo sucede que tenemos poco de la gracia de Dios; satisfechos con la tierra, nos contentamos con prescindir del cielo. Ten por seguro que es más difícil saber estar en hartura que saber pasar hambre: tan desesperada es la inclinación de la naturaleza humana al orgullo y al olvido de Dios. Cuida de pedir en tus oraciones que Dios te enseñe a «estar en hartura».—Spurgeon.

13 de mayo

Cualquiera que se ensalza, será humillado; y el que se humilla, será ensalzado. Lucas 14:11.

. . . Si preguntas el camino a la corona—es por la cruz; al monte—es por el valle; a la exaltación, es el que se humilla.—J. H. Evans.

14 de mayo

Por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en verdad. Juan 17:19.

¿Recuerdas cuando Jesús estaba sentado con sus discípulos en la última cena, cómo alzó la voz y oró, y en medio de su oración brotaron estas palabras maravillosas: «Por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados»? ¿Hay algo, en todas las enseñanzas que el hombre ha recibido de labios de Dios, que sea más noble, de mayor alcance que esto: ser lo mejor que puedo ser, no solo por mí mismo, sino por el mundo? Puedes ayudar a tus semejantes—debes ayudar a tus semejantes—; pero la única manera en que puedes ayudarlos es siendo el hombre más noble y mejor que te sea posible ser.—Phillips Brooks.

15 de mayo

Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte; y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad. Proverbios 16:32.

Más preciosa a los ojos de Dios y de sus ángeles que cualquier otra conquista es la conquista de uno mismo, que cada hombre, con la ayuda del cielo, puede lograr por sí mismo.—Deán Stanley.

16 de mayo

Por este niño oraba, y Jehová me dio lo que le pedí. Yo, pues, le vuelvo también a Jehová: todos los días que viviere, será de Jehová. 1 Samuel 1:27-28.

Dios a veces concede dones precisamente para que el amor tenga algo a lo que renunciar. Las cosas que pone en nuestras manos quizá estén allí para que tengamos ocasión de mostrar lo que hay en nuestro corazón. ¡Oh, si hubiera en nosotros un fervor de amor que nos llevara a examinar todo lo que nos pertenece, para averiguar cómo podría convertirse en un medio de mostrar nuestro afecto a Cristo!—George Bowen.

17 de mayo

Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Mateo 6:33.

Solo necesitamos tener un cuidado: poner lo primero en primer lugar, la fidelidad a Dios. Entonces se nos suplirá todo lo demás que necesitamos para ambos mundos. Dios nunca nos fallará; pero a veces olvidamos, en nuestro regocijo por tal certeza, que debemos cumplir nuestra parte si queremos reclamar la promesa divina.

No siempre será fácil. Mañana puede significar una tarea desagradable, un deber ingrato, un sacrificio costoso por alguien que no parece merecerlo. La vida está llena de duras pruebas de nuestra disposición a seguir al Buen Pastor. No tenemos el menor derecho a reclamar esta certeza a menos que hayamos tomado a Cristo como guía de nuestra vida.—J. R. Miller.

18 de mayo

Su alabanza será siempre en mi boca. Salmos 34:1.

Que tus alabanzas no sean pasajeras—un arrebato de música, y luego el instrumento colgado en la pared hasta que otro día de fiesta, por alguna providencia notable, te haga descolgarlo. Dios no viene a la casa de sus santos como huésped, sino para morar con ellos. David hizo de esto la obra de toda su vida: «Mientras viva, te alabaré».—Gurnall.

19 de mayo

No puedo yo solo soportar a todo este pueblo, que me es pesado en demasía. Números 11:14.

Es sumamente necesario que todos los siervos de Cristo recuerden que, siempre que el Señor coloca a un hombre en un puesto de responsabilidad, lo capacitará para él y lo sostendrá en él.

Otra cosa muy distinta es, desde luego, que un hombre se lance sin ser enviado a algún campo de trabajo o a algún puesto de dificultad o de peligro. En tal caso podemos esperar con seguridad un fracaso completo, tarde o temprano. Pero cuando Dios llama a un hombre a cierto puesto, lo dotará de la gracia necesaria para ocuparlo.

Esto vale en todos los casos. Nunca podemos fallar si tan solo nos aferramos al Dios vivo. Nunca podemos quedarnos secos si sacamos agua de la fuente. Nuestros pequeños manantiales pronto se secarán; pero nuestro Señor Jesucristo declara: «El que cree en mí, como dice la Escritura, ríos de agua viva correrán de su vientre».—C. H. M.

20 de mayo

Entonces dije: ¡Ay de mí!, que soy muerto; que siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos. Isaías 6:5.

No es la vista de nuestro corazón pecador lo que nos humilla; es la vista de Jesucristo. Soy muerto porque han visto mis ojos al Rey.—Andrew A. Bonar.

21 de mayo

Se encendió fuego en mi meditación. Salmos 39:3.

Alma mía, si meditaras más, el fuego ardería más. ¿Por qué no te retiras más a menudo a solas contigo misma? Estarías mejor preparada para el mundo si fueras menos mundana. Si tuvieras más fuego celestial, tendrías más poder terrenal.

¿No hay un pabellón secreto en el que puedas entrar a calentarte? ¿No hay un lugar santísimo donde puedas recibir un ardor de impulso que te haga fuerte? ¿No está escrito del Hijo del Hombre que «entre tanto que oraba, la apariencia de su rostro se hizo otra»? Sí; de su oración vino su gloria transfigurada. Del ardor de su corazón brotó el resplandor de su rostro. Fue mientras meditaba cuando se encendió el fuego.

Oh alma mía, ¿quieres que tu vida sea glorificada, embellecida, transfigurada a los ojos de los hombres? Sube al lugar secreto del pabellón de Dios, donde arden los fuegos del amor. Tu vida brillará gloriosamente ante los que moran en la llanura. Tus oraciones serán luminosas; iluminarán tu rostro como el rostro de Moisés cuando no sabía que resplandecía. Tus palabras serán ardientes; encenderán muchos corazones que van de camino a Emaús. Tu senda será resplandeciente; cuando hayas orado en la soledad de Elías, tendrás el carro de fuego de Elías.—George Matheson.

22 de mayo

Cualquiera que dé de beber a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, en nombre de un discípulo, de cierto os digo que de ningún modo perderá su recompensa. Mateo 10:42.

Corremos el peligro de buscar demasiado lejos las oportunidades de hacer el bien y de ayudar a otros. Por alcanzar los rododendros pisoteamos las margaritas.—Seleccionado.

23 de mayo

Escóndete en el arroyo. 1 Reyes 17:3.

No junto al río, sino junto al arroyo. El río tendría siempre abundante caudal, pero el arroyo podía secarse en cualquier momento.

¿Qué nos enseña esto? Dios no coloca aquí a su pueblo en la abundancia. La abundancia del mundo podría apartar de él sus afectos. No les da el río, sino el arroyo. El arroyo puede correr hoy; mañana puede estar seco.

¿Y por qué obra Dios así? Para enseñarnos que no hemos de descansar en sus dones y bendiciones, sino en él mismo. Esto es lo que nuestro corazón hace siempre: descansar en el don, en lugar de en el Dador. Por eso Dios no puede fiarse de nosotros junto al río, porque este, sin que lo advirtamos, ocupa su lugar en el corazón. Se dice de Israel que, cuando estuvieron saciados, se olvidaron de Dios.—F. Whitfield.

24 de mayo

Su reino domina sobre todos. Salmos 103:19.

Su reino domina sobre todos—por tanto, no puedes hallar nada que no sea motivo de alabanza, pues no hay nada que no sea objeto del permiso misericordioso de tu Señor, o de su designio, o de su control. Sobre todos—en ninguna parte puedes salir de su reino, ni en cosa alguna ir más allá de su cuidado y su gobierno. Sobre todos—por tanto, recíbelo todo como de Dios; tenlo todo como de Dios; y con tu gratitud devuélveselo todo otra vez a Dios, y completa así el círculo, haciendo de él el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin de todas las cosas.—Mark Guy Pearse.

25 de mayo

Si sufrimos, también reinaremos con él. 2 Timoteo 2:12.

El que más alto puja por la corona de gloria es el que más humildemente lleva la cruz de la abnegación.—A. J. Gordon.

26 de mayo

Sobre toda cosa guardada guarda tu corazón; porque de él mana la vida. Proverbios 4:23.

Quien quiera guardar su corazón puro y santo debe apostar un centinela en cada avenida por la que el pecado pueda hallar acceso a él, y de ninguno guardarse tanto como de los pecados «pequeños», como se les llama.

El hombre de Dios tiene que guardar sus ojos, y por eso dijo Job: «Hice pacto con mis ojos»; su lengua, y de ahí la exhortación: «Guarda tu lengua del mal, y tus labios de hablar engaño»; sus oídos, y de ahí la advertencia: «Cesa, hijo mío, de oír la enseñanza que induce a divagar»; sus pies, y por eso dice David: «De todo mal camino contuve mis pies, para guardar tu palabra». Y puesto que no hay puerta de los cinco sentidos por la que el enemigo no pueda entrar como río, a menos que el Espíritu levante bandera contra él, necesitamos vigilar cada puerto y escribir sobre cada portal: «Aquí no entra nada que dañe ni que contamine».—Guthrie.

27 de mayo

Todo lo que hacéis, . . . hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús. Colosenses 3:17.

Haz las cosas pequeñas como si fueran grandes, a causa de la majestad del Señor Jesucristo, que mora en ti; y haz las cosas grandes como si fueran pequeñas y fáciles, a causa de su omnipotencia.—Pascal.

28 de mayo

A este cargaron para que llevase su cruz. Mateo 27:32.

Hay muchos cristianos de quienes esto es verdad. Se ven obligados a llevar la cruz, pero ¿cómo sucede? Sucede porque huyen de ella. Deciden que no quieren la cruz de Cristo; y descubren que, cuando la cruz llega, llega en una forma más terrible, con un peso más aplastante del que jamás habría tenido si tan solo se hubieran contentado con someterse a la dirección divina; porque la cruz ha de venir a todos los que han de ser preparados para la gloria venidera.—W. Hay Aitken.

29 de mayo

Nuestro Señor Jesucristo . . . se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos de este presente siglo malo. Gálatas 1:4.

El apego a Cristo es el único secreto del desapego del mundo.—A. J. Gordon.

30 de mayo

Vosotros sois la luz del mundo: una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Mateo 5:14.

Las lámparas no hablan, pero sí alumbran. Un faro no toca tambor ni golpea gong; y, sin embargo, muy lejos sobre las aguas el marinero ve su amistosa chispa. Así, que tus acciones hagan brillar tu religión. Que el sermón principal de tu vida quede ilustrado por toda tu conducta.—Spurgeon.

31 de mayo

Separados de mí nada podéis hacer. Juan 15:5. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Filipenses 4:13.

Separados de él nada podemos hacer. Mientras permanecemos en él, nada es imposible. El único propósito de nuestra vida debería ser, por tanto, permanecer en unión viva e intensa con Cristo, guardándonos de todo lo que pudiera romperla y empleando todo medio para cimentarla y ensancharla. Y en la medida exacta en que lo hagamos, hallaremos su fuerza fluyendo en nosotros para toda emergencia posible. Puede que no sintamos su presencia; pero la hallaremos presente cada vez que empecemos a echar mano de ella. No hay tentación que no podamos vencer; ni privación que no podamos sobrellevar con paciencia; ni dificultad que no podamos afrontar; ni obra que no podamos realizar; ni confesión o testimonio que no podamos dar, con tal que nuestra alma viva en sana unión con Jesucristo; porque como nuestro día u hora, así será nuestra fuerza.—F. B. Meyer.

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