La imitación de Cristo
El provecho de la adversidad

Capítulo 13 · 1 min de lectura · 1 min de escucha

El provecho de la adversidad

BUENO es para nosotros tener a veces pruebas y contrariedades, porque a menudo nos recuerdan que estamos a prueba y que no debemos poner nuestra esperanza en ninguna cosa del mundo. Bueno es que a veces padezcamos contradicciones y que los hombres nos juzguen mal, aunque obremos bien y tengamos buena intención. Estas cosas nos ayudan a ser humildes y nos defienden de la vanagloria. Cuando por fuera los hombres no nos dan crédito y no piensan bien de nosotros, entonces nos inclinamos más a buscar a Dios, que ve nuestro corazón. Por eso el hombre debería arraigarse tan firmemente en Dios que no necesitara los consuelos de los hombres.

Cuando un hombre de buena voluntad es afligido, tentado y atormentado por malos pensamientos, comprende claramente que Dios le es lo más necesario, pues sin él no puede hacer nada bueno. Entristecido por sus miserias y padecimientos, se lamenta y ora. Se cansa de vivir más tiempo y desea la muerte para ser desatado y estar con Cristo. Entonces entiende plenamente que en la tierra no se puede hallar seguridad perfecta ni paz completa.

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