Capítulo 43 · 3 min de lectura · 4 min de escucha
Vino en forma humana y no en otra más noble
§43. Vino en forma humana y no en otra más noble, porque (1) vino a salvar, no a impresionar; (2) solo el hombre, entre las criaturas, había pecado. Como los hombres no querían reconocer sus obras en el universo, vino y obró entre ellos como hombre, en la esfera a la que ellos mismos se habían limitado.
Ahora bien, si preguntan: ¿Por qué, entonces, no apareció por medio de otras partes más nobles de la creación, y no se sirvió de algún instrumento más noble, como el sol, o la luna, o las estrellas, o el fuego, o el aire, en lugar de un simple hombre?, sepan que el Señor no vino para hacer ostentación, sino para sanar y enseñar a los que sufrían. 2. Porque el camino de quien busca la ostentación sería simplemente aparecer y deslumbrar a los espectadores; pero, para quien busca sanar y enseñar, el camino es no solo habitar aquí, sino entregarse al auxilio de los necesitados y aparecer tal como pueden soportarlo quienes lo necesitan; no sea que, excediendo lo que requieren los que sufren, turbe a las mismas personas que lo necesitan y les haga inútil la aparición de Dios. 3. Ahora bien, nada en la creación se había extraviado en sus nociones acerca de Dios, salvo solo el hombre. Pues ni el sol, ni la luna, ni el cielo, ni las estrellas, ni el agua, ni el aire se habían apartado de su orden; sino que, conociendo a su Artífice y Soberano, el Verbo, permanecen tal como fueron hechos. Pero solo los hombres, habiendo rechazado lo que era bueno, inventaron después cosas vanas en lugar de la verdad, y atribuyeron el honor debido a Dios, y el conocimiento de él, a demonios y a hombres en forma de piedras. 4. Con razón, pues, ya que habría sido indigno de la divina Bondad pasar por alto un asunto tan grave, y como los hombres no eran capaces de reconocerlo como el que ordena y gobierna el todo, toma para sí como instrumento una parte del todo, su cuerpo humano, y se une a él, a fin de que, puesto que los hombres no podían reconocerlo en el todo, no dejaran de conocerlo en la parte; y puesto que no podían alzar la mirada hacia su poder invisible, pudieran al menos, a partir de lo que se les asemejaba, razonar hasta él y contemplarlo. 5. Porque, siendo hombres, podrán conocer a su Padre con mayor rapidez y de manera más directa por medio de un cuerpo de naturaleza semejante y de las obras divinas realizadas por medio de él, juzgando por comparación que esas obras no son humanas, sino obras de Dios, hechas por él. 6. Y si fuera absurdo, como dicen, que el Verbo fuera conocido por medio de las obras del cuerpo, igualmente sería absurdo que fuera conocido por medio de las obras del universo. Porque así como está en la creación y, sin embargo, no participa en lo más mínimo de su naturaleza, sino que más bien todas las cosas participan de su poder, así también, mientras se servía del cuerpo como instrumento, no participó de ninguna propiedad corporal, sino que, por el contrario, él mismo santificó incluso el cuerpo. 7. Porque si aun Platón, que goza de tanta fama entre los griegos, dice que su autor, al contemplar el universo sacudido por la tempestad y en peligro de hundirse en la región del caos, se sienta al timón del alma, acude en su auxilio y corrige todas sus calamidades, ¿qué hay de increíble en lo que decimos, que, estando la humanidad en el error, el Verbo descendió sobre ella y apareció como hombre, para salvarla en su tempestad con su gobierno y su bondad?
Capítulo 43 completado
Vino en forma humana y no en otra más noble