Capítulo 2 · 3 min de lectura · 4 min de escucha
Se rechazan las opiniones erróneas acerca de la creación
§2. Se rechazan las opiniones erróneas acerca de la creación. (1) Los epicúreos (generación fortuita). Pero la diversidad de los cuerpos y de sus partes arguye una inteligencia creadora. (2.) Los platónicos (materia preexistente). Pero esto somete a Dios a las limitaciones humanas, haciéndolo no un creador sino un artesano. (3) Los gnósticos (un Demiurgo ajeno). Rechazados por la Escritura.
Acerca de la formación del universo y de la creación de todas las cosas, muchos han sostenido opiniones diversas, y cada cual ha dictado la ley a su antojo. Porque algunos dicen que todas las cosas han llegado a existir por sí mismas y de un modo casual; como, por ejemplo, los epicúreos, quienes, despreciándose a sí mismos, nos dicen que no existe una providencia universal, hablando abiertamente contra los hechos evidentes y la experiencia. 2. Porque si, como dicen, todo ha tenido su comienzo por sí mismo e independientemente de todo propósito, se seguiría que todo habría llegado meramente a existir, de modo que fuera todo igual y no distinto. Pues, en virtud de la unidad del cuerpo, se seguiría que todo tendría que ser sol o luna, y en el caso de los hombres se seguiría que el todo tendría que ser mano, u ojo, o pie. Pero de hecho no es así. Al contrario, vemos una distinción entre sol, luna y tierra; y además, en el caso de los cuerpos humanos, entre pie, mano y cabeza. Ahora bien, una disposición separada como esta no nos dice que hayan llegado a existir por sí mismos, sino que muestra que les precedió una causa; a partir de la cual es posible conocer también a Dios como Hacedor y Ordenador de todo.
3. Pero otros, entre ellos Platón, que goza de tanta fama entre los griegos, sostienen que Dios hizo el mundo de una materia preexistente y sin principio. Porque Dios no habría podido hacer nada si la materia no hubiera existido ya; así como la madera tiene que estar a mano para el carpintero, a fin de que pueda trabajar en absoluto. 4. Pero al decir esto no saben que están revistiendo a Dios de debilidad. Porque si él no es por sí mismo la causa de la materia, sino que hace las cosas solo a partir de una materia preexistente, resulta ser débil, pues es incapaz de producir nada de lo que hace sin la materia; así como es sin duda una debilidad del carpintero no poder hacer nada de lo que se requiere sin su madera. Porque, ex hypothesi, si la materia no hubiera existido, Dios no habría hecho nada. ¿Y cómo podría en ese caso llamársele Hacedor y Artífice, si debe su capacidad de hacer a alguna otra fuente, es decir, a la materia? De modo que, si esto fuera así, Dios sería según su teoría solamente un Artesano, y no un Creador de la nada; si, en efecto, trabaja sobre una materia existente, pero no es él mismo la causa de la materia. Porque en ningún sentido podría llamársele Creador a menos que sea Creador de la materia de la cual han sido hechas a su vez las cosas creadas. 5. Pero los sectarios se imaginan otro artífice de todas las cosas, distinto del Padre de nuestro Señor Jesucristo, en profunda ceguera incluso respecto de las palabras que usan. 6. Porque, si el Señor dice a los judíos: «¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, y dijo: Por tanto, el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne?», y luego, refiriéndose al Creador, dice: «Lo que Dios juntó, no lo separe el hombre», ¿cómo llegan estos hombres a afirmar que la creación es independiente del Padre? O bien, si según las palabras de Juan, que dice sin hacer excepción alguna: «Todas las cosas por él fueron hechas», y «sin él nada fue hecho», ¿cómo podría el artífice ser otro, distinto del Padre de Cristo?
Capítulo 2 completado
Se rechazan las opiniones erróneas acerca de la creación