Capítulo 30 · 1 min de lectura · 1 min de escucha
Cómo refutó a los arrianos
69. Y una vez, como los arrianos afirmaran falsamente que Antonio pensaba lo mismo que ellos, se disgustó y se indignó contra ellos. Entonces, llamado por los obispos y por todos los hermanos, bajó de la montaña y, habiendo entrado en Alejandría, denunció a los arrianos, diciendo que su herejía era la última de todas y precursora del Anticristo. Y enseñaba al pueblo que el Hijo de Dios no era un ser creado, ni había llegado a existir a partir de la nada, sino que era el Verbo eterno y la Sabiduría de la esencia del Padre. Y por eso era impío decir: «hubo un tiempo en que él no existía», porque el Verbo coexistía siempre con el Padre. Por tanto, no tengáis comunión alguna con los impiísimos arrianos. Porque no hay comunión entre la luz y las tinieblas. Pues vosotros sois buenos cristianos, pero ellos, cuando dicen que el Hijo del Padre, el Verbo de Dios, es un ser creado, en nada se diferencian de los paganos, ya que adoran a la criatura antes que a Dios el Creador. Antes bien, creed que la creación misma está airada contra ellos, porque cuentan al Creador, el Señor de todo, por quien todas las cosas llegaron a existir, entre las cosas que tuvieron origen.
Capítulo 30 completado
Cómo refutó a los arrianos