Capítulo 14 · 1 min de lectura · 1 min de escucha
Cómo vivía en este tiempo
47. Y cuando por fin cesó la persecución, y el bienaventurado obispo Pedro hubo dado su testimonio, Antonio partió y se retiró de nuevo a su celda, y allí era cada día mártir en su conciencia, combatiendo en las luchas de la fe. Y su ascesis era mucho más severa, porque ayunaba siempre, y llevaba por dentro una vestidura de pelo y por fuera una de piel, que conservó hasta su muerte. Y no bañaba su cuerpo con agua para librarse de la suciedad, ni se lavó nunca los pies, ni soportaba siquiera meterlos en el agua, a no ser obligado por la necesidad. Nadie lo vio jamás desvestido, ni su cuerpo desnudo en absoluto, sino después de su muerte, cuando fue sepultado.
Capítulo 14 completado
Cómo vivía en este tiempo