Capítulo 52 · 1 min de lectura · 1 min de escucha
Tal confesión agrada a Dios
El Señor, hermanos, no tiene necesidad de nada; y nada desea de nadie, sino que se le haga confesión. Porque dice el escogido David: «Confesaré al Señor, y esto le agradará más que un becerro que echa cuernos y pezuñas. Véanlo los pobres, y alégrense». Y de nuevo dice: «Sacrifica a Dios alabanza, y paga tus votos al Altísimo. E invócame en el día de la angustia; yo te libraré, y tú me glorificarás». Porque «el sacrificio de Dios es el espíritu quebrantado».
Capítulo 52 completado
Tal confesión agrada a Dios