Primera epístola de Clemente a los corintios
Que los que tomaron parte en la contienda reconozcan sus pecados

Capítulo 51 · 1 min de lectura · 1 min de escucha

Que los que tomaron parte en la contienda reconozcan sus pecados

Imploremos, pues, el perdón de todas las transgresiones que hayamos cometido por cualquier [sugestión] del adversario. Y los que han sido cabecillas de la sedición y la discordia deben mirar a la esperanza común. Porque los que viven en temor y amor prefieren sufrir ellos mismos antes que sus prójimos. Y prefieren cargar ellos mismos con la culpa antes que sufra la concordia que nos ha sido transmitida con rectitud y piedad. Porque mejor es que un hombre confiese sus transgresiones que endurecer su corazón, como se endurecieron los corazones de los que promovieron la sedición contra Moisés, el siervo de Dios, y cuya condenación se hizo manifiesta [a todos]. Porque descendieron vivos al Hades, y la muerte se los tragó. El faraón con su ejército y todos los príncipes de Egipto, y los carros con sus jinetes, fueron hundidos en las profundidades del mar Rojo y perecieron, no por otra razón sino porque sus necios corazones se endurecieron, después de que tantas señales y prodigios fueron hechos en la tierra de Egipto por Moisés, el siervo de Dios.

Capítulo 51 completado

Que los que tomaron parte en la contienda reconozcan sus pecados

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