Primera epístola de Clemente a los corintios
Acerquémonos también a Dios con pureza de corazón

Capítulo 29 · 1 min de lectura · 1 min de escucha

Acerquémonos también a Dios con pureza de corazón

Acerquémonos, pues, a él con santidad de espíritu, levantando hacia él manos puras y sin mancha, amando a nuestro Padre bondadoso y misericordioso, que nos ha hecho partícipes de las bendiciones de sus elegidos. Porque así está escrito: «Cuando el Altísimo dividió las naciones, cuando dispersó a los hijos de Adán, estableció los términos de las naciones según el número de los ángeles de Dios. Su pueblo Jacob vino a ser la porción del Señor, e Israel la suerte de su heredad». Y en otro lugar [la Escritura] dice: «He aquí, el Señor toma para sí una nación de en medio de las naciones, como un hombre toma las primicias de su era; y de esa nación saldrá el Santísimo».

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