Primera epístola de Clemente a los corintios
Dios lo ve todo: evitemos, pues, la transgresión

Capítulo 28 · 1 min de lectura · 1 min de escucha

Dios lo ve todo: evitemos, pues, la transgresión

Puesto que todas las cosas son vistas y oídas [por Dios], temámosle, y abandonemos las obras malas que proceden de los malos deseos, para que, por su misericordia, seamos protegidos de los juicios venideros. Porque ¿adónde podrá huir alguno de nosotros de su poderosa mano? ¿O qué mundo recibirá a alguno de los que huyen de él? Porque la Escritura dice en cierto lugar: «¿Adónde iré, y dónde me esconderé de tu presencia? Si subiere a los cielos, allí estás tú; si me fuere hasta los confines de la tierra, allí está tu diestra; si en el abismo hiciere mi lecho, allí está tu Espíritu». ¿Adónde, pues, irá alguno, o dónde escapará de aquel que abarca todas las cosas?

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