Capítulo 27 · 1 min de lectura · 1 min de escucha
En la esperanza de la resurrección
Teniendo, pues, esta esperanza, únanse nuestras almas a aquel que es fiel en sus promesas y justo en sus juicios. El que nos ha mandado no mentir, mucho menos mentirá él mismo; porque nada es imposible para Dios, excepto mentir. Avívese, pues, de nuevo su fe en nosotros, y consideremos que todas las cosas están cerca de él. Por la palabra de su poder estableció todas las cosas, y por su palabra puede derribarlas. «¿Quién le dirá: Qué has hecho? ¿o quién resistirá el poder de su fuerza?». Cuando quiera y como quiera hará todas las cosas, y nada de lo que él ha determinado pasará. Todas las cosas están patentes delante de él, y nada puede ocultarse a su consejo. «Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos. Un día emite palabra a otro día, y una noche a otra noche declara sabiduría. No hay dichos ni palabras cuyas voces no se oigan».
Capítulo 27 completado
En la esperanza de la resurrección