Primera epístola de Clemente a los corintios
Exhortación a la humildad

Capítulo 13 · 1 min de lectura · 1 min de escucha

Exhortación a la humildad

Seamos, pues, hermanos, de ánimo humilde, despojándonos de toda altivez, soberbia, insensatez y cólera; y obremos conforme a lo que está escrito (porque el Espíritu Santo dice: «No se alabe el sabio en su sabiduría, ni el valiente se alabe en su valentía, ni el rico se alabe en sus riquezas; mas el que se alaba, alábese en el Señor, buscándolo con diligencia y haciendo juicio y justicia»), acordándonos sobre todo de las palabras que pronunció el Señor Jesús cuando nos enseñaba la mansedumbre y la longanimidad. Porque así dijo: «Sed misericordiosos, para que alcancéis misericordia; perdonad, para que se os perdone; como hacéis, así se os hará; como juzgáis, así seréis juzgados; como sois bondadosos, así se usará de bondad con vosotros; con la medida con que medís, con esa misma se os medirá». Con este precepto y con estas reglas afirmémonos, para que andemos con toda humildad en obediencia a sus santas palabras. Porque la santa palabra dice: «¿A quién miraré sino al manso y pacífico, y al que tiembla a mis palabras?».

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