Capítulo 1 · 1 min de lectura
Traducción por IA — pendiente de revisión
Extracto del prefacio
Lector cristiano,
Hay dos cosas que siempre he tenido por difíciles. La una es entristecer al impío; la otra es alegrar al piadoso. El abatimiento del piadoso brota de una doble fuente: o bien porque sus consuelos interiores se han oscurecido, o bien porque sus consuelos exteriores se han perturbado. Para curar ambos males he compuesto la obra que sigue, esperando que, por la bendición de Dios, levante sus corazones desalentados y les haga mirar con semblante más alegre. Les recetaría tomar, de cuando en cuando, un poco de este cordial: todas las cosas obran juntamente para bien de los que aman á Dios. Saber que nada daña al piadoso es motivo de consuelo; pero tener la certeza de que todo cuanto acontece cooperará para su bien, que sus cruces se trocarán en bendiciones, que los aguaceros de la aflicción riegan la marchita raíz de su gracia y la hacen florecer más: esto puede llenar sus corazones de gozo hasta rebosar.