Todo por Gracia (Para Adolescentes)
Cómo crece la fe

Capítulo 9 · 4 min de lectura · 5 min de escucha

Cómo crece la fe

«Luego la fe es por el oír; y el oír por la palabra de Cristo». — Romanos 10:17

«¿Cómo consigo más fe?». Spurgeon dice que sobre esto se dice mucho disparate, así que va a lo práctico. La primera respuesta es casi brusca: «El camino más corto para creer es creer». Pero si estás atascado, llévaselo a Dios — dile exactamente qué te confunde, como le preguntarías a un autor qué quiso decir. Escucha el evangelio a menudo; terminamos creyendo lo que oímos una y otra vez. Escucha a personas que han sido transformadas; encontrarás a alguien igualito a ti. Spurgeon cuenta de un hombre de un país caluroso que se negaba a creer que el agua pudiera ponerse tan dura como para caminar sobre ella. Cuando por fin vio un río congelado, aun así no quiso pisarlo — hasta que vio a otros cruzarlo sin peligro. Entonces él también confió.

Mejor todavía, fíjate en quién te está diciendo que creas. El capataz de una fábrica tenía miedo de no tener derecho a venir a Cristo. Su patrón envió una tarjeta: «Ven a mi casa inmediatamente después del trabajo». Cuando Juan llegó, el jefe fingió estar molesto — ¿qué derecho tenía de presentarse a esa hora? «Como usted mandó llamarme», dijo Juan, «tenía derecho a venir». Entonces el jefe le leyó las palabras de Jesús: «Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar». Juan lo vio todo de golpe. Si Jesús te ha invitado, no puedes equivocarte al venir. Y si todavía no logras confiar en él, pregúntate por qué. Él nunca ha hecho nada para merecer tu desconfianza. «Ellos hicieron de Él un mártir; pero tú haces de Él un mentiroso». Así que Spurgeon le da la vuelta a la pregunta: «No preguntes: ¿cómo puedo creer? Sino responde a otra pregunta — ¿cómo puedes no creer?». A veces, dice, el verdadero obstáculo es el orgullo — una pelea con Dios que no has soltado, unas ganas de salirte con la tuya. Su consejo es rendirte, y dice que cree que nadie jamás alzó las manos y clamó: «Señor, me rindo», sin descubrir al poco tiempo que la fe se había vuelto fácil.

Entonces alguien objeta: Jesús dijo: «Os es necesario nacer de nuevo», y eso es algo que solo Dios puede hacer. Cierto, dice Spurgeon — pero el mismo capítulo de Juan dice que todo aquel que en él cree no se perderá. Las dos cosas salieron de los mismos labios. «A nosotros toca creer; al Señor toca crearnos de nuevo». La obra del Espíritu es como el viento, dijo Jesús: no puedes ver de dónde viene, solo lo que hace. Un agricultor tampoco puede hacer crecer la semilla, pero eso no es excusa para no sembrar. Y el hecho mismo de que creas es la prueba de que el Espíritu ya está obrando.

Por último, recuerda que no estás confiando en un héroe muerto. Jesús resucitó y está vivo, intercediendo por los pecadores a la diestra de Dios, con toda autoridad en el cielo y en la tierra. «Tenemos un Amigo en la corte; más aún, un Amigo en el trono». Pon tu caso en sus manos: «Jamás fracasó pleito alguno que fuera confiado a este gran Abogado».

Ahora bien, ¿de qué se trata esto en realidad? La fe crece mirando a Jesús, no mirando tu fe. Cuando la gente quiere «más fe», casi siempre intenta fabricar un sentimiento. El consejo de Spurgeon es todo lo contrario: acércate a la evidencia. Escucha más el mensaje. Júntate con gente a la que ese mensaje ha transformado. Date cuenta de que Jesús de verdad te invitó. Piensa en quién es él. La fe es una respuesta a algo que está fuera de ti; aliméntala con eso.

Y no dejes que las preguntas profundas — ¿Cómo funciona el nuevo nacimiento? ¿Cómo encaja la parte de Dios con la mía? — se conviertan en una razón para quedarte en la orilla. Nadie rechaza un bote salvavidas porque no entiende cómo flota.

Una cosa para hacer esta semana: pídele a un cristiano que respetes que te cuente, en diez minutos, cómo llegó a confiar en Jesús — y cómo era antes. Luego lee Mateo 11:28 y trátalo como Juan trató la tarjeta de su jefe: una invitación con tu nombre.

Preguntas para pensar

Piénsalo primero; luego toca una pregunta para ver una forma de responderla.

¿Por qué el capataz Juan sintió que tenía derecho a ir a la casa de su patrón después del trabajo?

Porque su patrón le había enviado una tarjeta diciéndole que viniera. Luego su jefe le mostró que la invitación de Jesús, «Venid a mí», le daba el mismo derecho a venir a Cristo.

¿Cómo une Spurgeon «Os es necesario nacer de nuevo» y «todo aquel que en él cree no se perderá»?

Las dos cosas son verdad y vienen de Jesús. A nosotros toca creer, y al Señor hacernos nuevos; Dios da el nuevo nacimiento a todos los que creen, y creer es la prueba de que el Espíritu ya está obrando.

¿Qué podrías hacer esta semana para «oír» más — y la historia de quién podrías escuchar?

La idea del capítulo: la fe viene por el oír, por el testimonio de otros y, sobre todo, por ver quién te invita. El camino más corto para creer es creer — y un Salvador vivo está ahí para recibirte.

Capítulo 9 completado

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