El camino al Lugar Santísimo
Prefacio

Capítulo 1 · 1 min de lectura · 2 min de escucha

Prefacio

Esta epístola no lleva nombre de autor ni indicación de iglesia alguna. Pero no necesita ni lo uno ni lo otro. En cada frase podemos descubrir la autoría del Espíritu Santo, y sentimos que tiene un mensaje no para una sola época, sino para todas; no para una sola comunidad, sino para la Iglesia universal.

Por eso no discutimos aquí cuestiones que se tratan ampliamente en cualquier comentario, sino que nos proponemos desde el principio extraer las grandes lecciones espirituales que se encierran en estas sublimes palabras.

Y probablemente no hay mejor manera de vindicar la autoridad del Pentateuco que mostrar que estaba en la base de la enseñanza de la Iglesia primitiva, y que, en especial, el libro de Levítico fue el semillero de la teología del Nuevo Testamento.

Hay en nuestros días dos fuertes corrientes que fluyen a nuestro alrededor: una, la de minimizar el aspecto sustitutivo de la muerte de Cristo; la otra, la de exagerar la importancia del mero rito exterior. Para cada una de ellas, el estudio de esta gran epístola es un correctivo. Se nos enseña que la muerte de nuestro Señor fue un Sacrificio. Se nos enseña también que hemos pasado del reino de las sombras al de las realidades.

Estos capítulos son del todo insuficientes para tratar un tema tan vasto; pero, tal como son, se envían, en dependencia de la bendición divina, con la ferviente esperanza de que sirvan para hacer más claro y llano, a quienes deseen hallarlo y entrar por él, el camino al Lugar Santísimo.

F.B. MEYER.

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