Esperando en Dios ·Nota

Capítulo 35 · 3 min de lectura

Traducción por IA — pendiente de revisión

Nota

NOTA.

Mis editores acaban de publicar una obra de William Law sobre el Espíritu Santo. [The Power of the Holy Spirit: An humble earnest, and affectionate Address to the Clergy. With Additional Extracts and Introduction, by Rev. Andrew Murray. (Fleming H. Revell Company. $1.00)] En la Introducción he dicho cuánto debo a ese libro. No puedo menos que pensar que cualquiera que se tome el trabajo de leerlo con atención hallará rica ganancia espiritual en relación con una vida de Esperar en Dios.

Lo que él expone con más claridad que en ningún otro lugar he hallado son estas verdades cardinales:—

1. Que la Naturaleza y el Ser mismos de un Dios, como único Poseedor y Dispensador de toda la vida que hay en el universo, implican que Él ha de comunicar a cada momento a toda criatura el poder por el cual existe, y por tanto mucho más el poder por el cual puede hacer lo que es bueno.

2. Que la Naturaleza y el Ser mismos de una criatura, por deber su existencia solo a Dios, y deberle igualmente a Él cada momento la continuación de esa existencia, implican que su felicidad solo puede hallarse en una dependencia de Dios absoluta, incesante, momento a momento.

3. Que el gran valor y la gran bendición del don del Espíritu en Pentecostés, como fruto de la Redención de Cristo, están en que ahora le es posible a Dios tomar posesión de sus hijos redimidos y obrar en ellos como lo hacía antes de la caída en Adán. Necesitamos conocer al Espíritu Santo como la Presencia y el Poder de Dios en nosotros, restituidos a su verdadero lugar.

4. Que en la vida espiritual nuestra gran necesidad es el conocimiento de dos grandes lecciones. La una, nuestra entera pecaminosidad e impotencia, nuestra absoluta incapacidad para hacer, por esfuerzo propio alguno, nada en orden al sostenimiento y al crecimiento de nuestra vida espiritual interior. La otra, la infinita buena voluntad del amor de Dios, que no es sino un deseo de comunicarse a sí mismo y su bienaventuranza a nosotros para suplir toda necesidad nuestra, y de obrar en nosotros a cada momento, por su Hijo y su Espíritu, lo que necesitamos.

5. Que, por tanto, la esencia misma de la verdadera religión, sea en el cielo o sobre la tierra, consiste en una inalterable dependencia de Dios, porque no podemos dar a Dios otra gloria que la de entregarnos a su amor, el cual nos creó para mostrar en nosotros su gloria, a fin de que ahora pueda perfeccionar en nosotros su obra.

No necesito señalar cuán hondo llegan estas verdades hasta la raíz misma de la vida espiritual, y especialmente de la vida de esperar en Dios. Confío en que quienes estén dispuestos a tomarse el trabajo de estudiar a este escritor reflexivo me agradecerán la introducción a su libro. El libro al que me refiero es The Power of the Spirit, de William Law, An Humble, Earnest and Affectionate Address to the Clergy.

Esperando en Dios Andrew Murray

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