Capítulo 11 · 1 min de lectura · 2 min de escucha
Los pastores que muestran maravillas
«Jehová es mi pastor; nada me faltará» — del Salmo 23
Después de todo aquello, Cristiano y Esperanzado llegaron a un lugar precioso: los Montes Deleitosos, que estaban tan cerca de la gran Ciudad que casi se la podía ver. Colinas verdes, jardines, fuentes… y cuatro pastores bondadosos que cuidaban las ovejas. Se llamaban Conocimiento, Experiencia, Vigilante y Sincero.
Los pastores recibieron a los viajeros cansados, les dieron de comer y los dejaron descansar. Luego les dijeron: «Vengan, les mostraremos algunas cosas». Los llevaron por los montes y les mostraron cosas que en parte eran maravillosas y en parte eran una advertencia: lugares donde los viajeros que habían dejado el buen camino habían sufrido daño. Eso hizo que Cristiano y Esperanzado se alegraran mucho de no haberse apartado del camino.
Lo mejor de todo fue que los pastores los subieron a un monte alto llamado Claro y les dieron un catalejo especial. A los dos amigos les temblaban las manos de emoción, pero a través de él alcanzaron a ver —muy, muy lejos— la puerta de la mismísima Ciudad Celestial. ¡Ya se veía el final de su viaje!
Cuando los peregrinos se pusieron otra vez en marcha, los pastores les dieron un consejo cariñoso: que estuvieran atentos y no se quedaran dormidos por el camino.
Dios es como esos buenos pastores. Nos da de comer, nos da descanso, nos advierte del peligro y nos deja ver el hogar maravilloso al que nos lleva. El Señor es tu pastor: puedes confiar en que te guiará hasta el final.
Querido Dios, gracias por ser mi pastor, que me da de comer, me guía y me muestra el camino a casa. Amén.
Conversen juntos
Hagan primero las preguntas; luego toquen una para ver una nota para los adultos.
¿Qué hicieron los pastores por Cristiano y Esperanzado?
Los recibieron, les dieron comida y descanso, les mostraron advertencias sobre lo que pasa al dejar el camino y les dejaron mirar por un catalejo.
¿Qué vieron los peregrinos por el catalejo en el monte llamado Claro?
Alcanzaron a ver, muy lejos, la puerta de la Ciudad Celestial: ya se veía el final de su viaje.
¿En qué se parece Dios a los buenos pastores de esta historia?
La enseñanza del capítulo: como los pastores, Dios nos da de comer, nos da descanso, nos advierte del peligro y nos muestra el hogar al que nos lleva; puedes confiar en que te guiará hasta el final.
Capítulo 11 completado
Los pastores que muestran maravillas