Capítulo 1 · 1 min de lectura · 2 min de escucha
El hombre que clamó: «¿Qué haré?»
«¿Qué debo hacer para ser salvo?» — de Hechos 16
En un lugar llamado la Ciudad de Destrucción vivía un hombre llamado Cristiano. Un día estaba leyendo un libro, y lo que leyó lo asustó muchísimo. Supo que su ciudad iba a ser destruida y, lo peor de todo, sentía sobre la espalda una carga grande y pesada que no podía quitarse, por más que lo intentara.
Comenzó a clamar: «¿Qué haré? ¿Qué debo hacer para ser salvo?». Su familia pensó que se había vuelto loco. Pero Cristiano no podía dejar de preocuparse por aquella carga tan pesada.
Entonces un hombre llamado Evangelista se le acercó y le preguntó por qué lloraba. Cristiano le habló de la carga y de su miedo. Evangelista señaló muy lejos, al otro lado de un ancho campo, y le preguntó: «¿Ves aquella puertecita?». Cristiano no la veía. «¿Ves aquella luz que brilla?», dijo Evangelista. «Sí, creo que sí», dijo Cristiano. «No pierdas de vista esa luz y ve derecho hacia ella».
Así que Cristiano echó a correr —a correr hacia la puertecita y la luz que brillaba—, con los dedos metidos en los oídos para que nada lo detuviera, gritando: «¡Vida! ¡Vida! ¡Vida eterna!».
Ahí es donde empieza todo gran viaje con Dios: en darse cuenta de que algo anda mal y correr hacia la luz. Si sientes el peso de haber hecho algo malo, no tienes por qué cargarlo a solas. Hay una luz hacia la cual correr. Su nombre es Jesús.
Querido Dios, cuando sienta el peso de lo malo que he hecho, ayúdame a correr hacia ti, la Luz verdadera. Amén.
Conversen juntos
Hagan primero las preguntas; luego toquen una para ver una nota para los adultos.
¿Por qué clamaba Cristiano: «¿Qué haré?»?
Leyó en un libro que su ciudad sería destruida, y sentía sobre la espalda una carga grande y pesada que no podía quitarse.
¿Por qué corría Cristiano con los dedos metidos en los oídos?
Para que nada lo detuviera mientras corría hacia la puertecita y la luz que brillaba, gritando: «¡Vida! ¡Vida! ¡Vida eterna!».
¿Alguna vez te has sentido con un peso por dentro por algo malo que hiciste? ¿Hacia dónde dice la historia que hay que correr?
La enseñanza del capítulo: no tienes por qué cargar a solas con el peso de haber hecho algo malo; hay una luz hacia la cual correr, y su nombre es Jesús.
Capítulo 1 completado
El hombre que clamó: «¿Qué haré?»