Capítulo 41 · 2 min de lectura · 3 min de escucha
Respuesta a los griegos
§41. Respuesta a los griegos. ¿Reconocen ellos al Logos? Si él se manifiesta en el organismo del universo, ¿por qué no en un solo cuerpo? Pues un cuerpo humano es parte del mismo todo.
Pero no se puede menos que asombrarse por completo de los gentiles, que, mientras se ríen de lo que no es materia de burla, son ellos mismos insensibles a su propia deshonra, que no ven que han erigido en forma de maderos y piedras. 2. Ahora bien, como a nuestro argumento no le falta prueba demostrativa, vamos, avergoncémoslos también a ellos con razones sensatas, sobre todo a partir de lo que también nosotros mismos vemos. Porque ¿qué hay de nuestra parte que sea absurdo o digno de burla? ¿Es solo que decimos que el Verbo se ha manifestado en el cuerpo? Pero aun ellos convendrán en reconocer que esto ha sucedido sin absurdo alguno, si se muestran amigos de la verdad. 3. Si, pues, niegan que exista en absoluto un Verbo de Dios, lo hacen sin fundamento, burlándose de lo que no conocen. 4. Pero si confiesan que hay un Verbo de Dios, y que él es el soberano del universo, y que en él el Padre ha producido la creación, y que por su providencia el todo recibe luz, vida y ser, y que él reina sobre todas las cosas, de modo que por las obras de su providencia es conocido él, y por medio de él el Padre, considera, te ruego, si no están, sin darse cuenta, volviendo la burla contra sí mismos. 5. Los filósofos de los griegos dicen que el universo es un gran cuerpo; y con razón. Pues lo vemos a él y a sus partes como objetos de nuestros sentidos. Si, pues, el Verbo de Dios está en el universo, que es un cuerpo, y se ha unido al todo y a todas sus partes, ¿qué hay de sorprendente o de absurdo si decimos que se ha unido también al hombre? 6. Porque si fuera absurdo que él estuviera en absoluto en un cuerpo, sería absurdo también que estuviera unido al todo y que diera luz y movimiento a todas las cosas por su providencia. Porque también el todo es un cuerpo. 7. Pero si le conviene unirse al universo y darse a conocer en el todo, también ha de convenirle aparecer en un cuerpo humano, y que este sea iluminado por él y obre por él. Porque el género humano es parte del todo tanto como lo demás. Y si es impropio que una parte haya sido tomada como instrumento suyo para enseñar a los hombres su divinidad, ha de ser sumamente absurdo que sea dado a conocer incluso por el universo entero.
Capítulo 41 completado
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