Capítulo 27 · 11 min de lectura · 14 min de escucha
Apéndice A: Textos bíblicos que moldearon a George Müller
CIERTOS preceptos y promesas señalados de la Escritura ejercieron una influencia tan singular sobre este hombre de Dios, y tan a menudo le sirvieron de guía en su camino, que ilustran el Salmo 119:105:
«Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino.»
Los textos que, en cada encrucijada del camino, llegaron a ser para él los letreros de Dios que le mostraban la verdadera dirección se presentan aquí, en lo posible, en el orden en que le fueron de tanta ayuda. Su estudio resultará una especie de biografía espiritual que traza el perfil de su carrera. Algunos textos, cuya influencia se sabe que fue muy notable, los ponemos en mayúsculas. Las cursivas son suyas.
«DE TAL MANERA AMÓ DIOS AL MUNDO, QUE HA DADO A SU HIJO UNIGÉNITO, PARA QUE TODO AQUEL QUE EN ÉL CREE NO SE PIERDA, MAS TENGA VIDA ETERNA.» (Juan 3:16.)
«Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo.» (Jeremías 17:5.)
«Oh, temed al Señor, vosotros sus santos; porque no hay falta para los que le temen.» (Salmo 34:9.)
«No debáis a nadie nada, sino amaros unos a otros.» (Romanos 13:8.)
«BUSCAD PRIMERAMENTE EL REINO DE DIOS Y SU JUSTICIA, Y TODAS ESTAS COSAS OS SERÁN AÑADIDAS.» (Mateo 6:33.)
«Las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación.» (2 Timoteo 3:15.)
«Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque cualquiera que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se abrirá.» (Mateo 7:7, 8.)
«TODO LO QUE PIDÁIS EN MI NOMBRE, LO HARÉ, PARA QUE EL PADRE SEA GLORIFICADO EN EL HIJO: SI ALGO PIDIEREIS EN MI NOMBRE, YO LO HARÉ.» (Juan 14:13, 14.)
«Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer, o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir.... Así que, no os afanéis por el día de mañana.» (Mateo 6:25-34.)
«El que quisiere hacer su voluntad, conocerá de la doctrina.» (Juan 7:17.)
«Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.» (Juan 8:31, 32.)
«Y dijo el eunuco: He aquí agua; ¿qué impide que yo sea bautizado? Y Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. Y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y lo bautizó.» (Hechos 8:36-38.)
«¿No sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo.» (Romanos 6:3, 4.)
«El primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan.» (Hechos 20:7.)
«Hermanos míos, no tengáis la fe de nuestro glorioso Señor Jesucristo en acepción de personas. Porque si en vuestra congregación entra un hombre con anillo de oro y con ropa espléndida, y también entra un pobre con vestidura vil, y miráis con agrado al que trae la ropa espléndida y le decís: Siéntate tú aquí en buen lugar; y decís al pobre: Estate tú allí en pie, o siéntate aquí debajo de mi estrado, ¿no hacéis distinciones entre vosotros mismos, y venís a ser jueces con malos pensamientos?» (Santiago 2:1-6.)
«De manera que, teniendo diferentes dones según la gracia que nos es dada.» (Romanos 12:6.)
«Mas todas estas cosas obra uno y el mismo Espíritu, repartiendo particularmente a cada uno como quiere.» (1 Corintios 12:11.)
«No porque busque dádivas, sino que busco fruto que abunde en vuestra cuenta.» (Filipenses 4:17.)
«No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer, o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir.».... «Mirad las aves del cielo.... Considerad los lirios del campo.... Porque vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.» (Mateo 6:25-32.)
«No os hagáis tesoros en la tierra.» (Mateo 6:19.)
«VENDED LO QUE POSEÉIS, Y DAD LIMOSNA.» (Lucas 12:33.)
«No puede el hombre recibir nada, si no le fuere dado del cielo.» (Juan 3:27.)
«Simón ha contado cómo Dios visitó por primera vez a los gentiles, para tomar de ellos pueblo para su nombre.» (Hechos 15:14. Compárese Mateo 13:24-30, 36-43.)
«Esto también debes saber, que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos.... Mas los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados.» (2 Timoteo 3:1, 13.)
«Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo.» (2 Corintios 6:14-18.)
«No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho el Señor de los ejércitos.» (Zacarías 4:6.)
«BÁSTATE MI GRACIA.» (2 Corintios 12:9.)
«Cada uno en la vocación en que fue llamado, en ella se quede. Cada uno, en lo que es llamado, en esto se quede para con Dios.» (1 Corintios 7:20, 24.)
«Toda Escritura es inspirada divinamente y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia.» (2 Timoteo 3:16.)
«ABRE BIEN TU BOCA, Y YO LA LLENARÉ.» (Salmo 81:10.)
«Aún no ha venido mi hora.» (Juan 2:4.)
«Y tomando un niño, lo puso en medio de ellos; y tomándolo en sus brazos, les dijo: El que reciba en mi nombre a uno de tales niños, a mí me recibe; y el que a mí me recibe, no me recibe a mí, sino al que me envió.» (Marcos 9:36, 37.)
«Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres.» (Romanos 12:18.)
«Y aquellos, a la verdad, por pocos días nos disciplinaban como a ellos les parecía, pero este para lo que nos es provechoso, para que participemos de su santidad. Ahora bien, ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados.» (Hebreos 12:10, 11.)
«TODO LO QUE PIDIEREIS ORANDO, CREED QUE LO RECIBIRÉIS, Y OS VENDRÁ.» (Marcos 11:24.)
«El que creyere en él no será confundido.» (1 Pedro 2:6.)
«Oh tú, que oyes la oración, a ti vendrá toda carne.» (Salmo 65:2.)
«Venid, oíd todos los que teméis a Dios, y contaré lo que ha hecho a mi alma.» (Salmo 66:16.)
«PADRE DE HUÉRFANOS.» (Salmo 68:5.)
«No deseches, hijo mío, el castigo del Señor, ni te fatigues de su corrección.» (Proverbios 3:11.)
«Como el padre se compadece de los hijos, se compadece el Señor de los que le temen.» (Salmo 103:13.)
«JESUCRISTO ES EL MISMO AYER, Y HOY, Y POR LOS SIGLOS.» (Hebreos 13:8.)
«El día de mañana se afanará por sí mismo.» «Basta a cada día su propio mal.» (Mateo 6:34.)
«Hasta aquí nos ayudó el Señor.» (1 Samuel 7:12.)
«Gustad, y ved que es bueno el Señor:»
«¡Dichoso el hombre que confía en él!» (Salmo 34:8.)
«Todo el sebo es del Señor.» (Levítico 3:16.)
«Aunque afligido yo y necesitado, el Señor pensará en mí.» (Salmo 40:17.)
«Deléitate asimismo en el Señor, y él te concederá los deseos de tu corazón.» (Salmo 37:4.)
«Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, el Señor no me oiría.» (Salmo 66:18.)
«Sabed, pues, que el Señor ha apartado al piadoso para sí: El Señor oirá cuando yo clame a él.» (Salmo 4:3.)
«JEHOVÁ-JIRÉ.» (El Señor proveerá.) (Génesis 22:14.)
«ÉL HA DICHO: NO TE DESAMPARARÉ, NI TE DEJARÉ; DE MANERA QUE PODEMOS DECIR CONFIADAMENTE: EL SEÑOR ES MI AYUDADOR.» (Hebreos 13:5, 6.)
«No estés entre los que se comprometen, ni entre los que salen fiadores por deudas.» (Proverbios 22:26.)
«El que aborreciere las fianzas vivirá confiado.» (Proverbios 11:15.)
«Yo con el mayor placer gastaré lo mío, y aun yo mismo me gastaré del todo por vosotros, aunque amándoos más, sea amado menos.» (2 Corintios 12:15.)
«Todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús.» (Gálatas 3:26.)
«ECHANDO TODA VUESTRA ANSIEDAD SOBRE ÉL, PORQUE ÉL TIENE CUIDADO DE VOSOTROS.» (1 Pedro 5:7.)
«Por nada estéis afanosos; sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en todo, por oración y ruego, con acción de gracias.» (Filipenses 4:6.)
«¿No te he dicho que, si crees, verás la gloria de Dios?» (Juan 11:40.)
«SABEMOS QUE A LOS QUE AMAN A DIOS, TODAS LAS COSAS LES AYUDAN A BIEN.» (Romanos 8:28.)
«El Juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo?» (Génesis 18:25.)
«De los tales (los niños pequeños) es el reino de los cielos.» (Mateo 19:14.)
«El que aun a su propio Hijo no perdonó, antes le entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?» (Romanos 8:32.)
«Toda buena dádiva y todo don perfecto es de lo alto.» (Santiago 1:17.)
«Los leoncillos necesitan y tienen hambre, pero los que buscan al Señor no tendrán falta de ningún bien.» (Salmo 34:10.)
«Hay quienes reparten, y les es añadido más; y hay quienes retienen más de lo que es justo, pero vienen a pobreza. El alma liberal será engordada. El que saciare, él también será saciado.» (Proverbios 11:24, 25.)
«Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir.» (Lucas 6:38.)
«El generoso piensa generosidades, y por sus generosidades se mantendrá firme.» (Isaías 32:8.)
«Porque siempre tenéis a los pobres con vosotros, y cuando queráis les podréis hacer bien. (Marcos 14:7.)
«No sea, pues, vituperado vuestro bien.» (Romanos 14:16.)
«Vuestra gentileza (condescendencia) sea conocida de todos los hombres.» (Filipenses 4:5.)
«HERMANOS MÍOS, TENED POR SUMO GOZO CUANDO OS HALLÉIS EN DIVERSAS TENTACIONES (es decir, PRUEBAS), SABIENDO QUE LA PRUEBA DE VUESTRA FE PRODUCE PACIENCIA. MAS TENGA LA PACIENCIA SU OBRA COMPLETA, PARA QUE SEÁIS PERFECTOS Y CABALES, SIN QUE OS FALTE COSA ALGUNA.» (Santiago 1:2-4.)
«Fíate del Señor de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas.» (Proverbios 3:5, 6.)
«La integridad de los rectos los encaminará; pero a los pecadores los destruirá su perversidad.» (Proverbios 11:3.)
«Encomienda al Señor tus obras, y tus pensamientos serán afirmados.» (Proverbios 16:3.)
«Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno.» (Romanos 12:3.)
«Aguarda al Señor; esfuérzate, y aliéntese tu corazón: sí, espera al Señor.» (Salmo 27:14.)
«Habiendo esperado con paciencia, alcanzó la promesa.» (Hebreos 6:15.)
«DE CIERTO, DE CIERTO OS DIGO, QUE TODO CUANTO PIDIEREIS AL PADRE EN MI NOMBRE, OS LO DARÁ.» (Juan 16:23.)
«El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará.» (2 Corintios 9:6.)
«Habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.» (1 Corintios 6:20.)
«EN TI CONFIARÁN LOS QUE CONOCEN TU NOMBRE, POR CUANTO TÚ, OH SEÑOR, NO DESAMPARASTE A LOS QUE EN TI CONFÍAN.» (Salmo 9:10.)
«Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera, porque en ti ha confiado. Confiad en el Señor perpetuamente, porque en el Señor Jehová está la fortaleza de los siglos.» (Isaías 26:3, 4.)
«Si primero hay la voluntad pronta, será acepta por lo que tiene, no por lo que no tiene.» (2 Corintios 8:12.)
«ESTAD FIRMES Y CONSTANTES, CRECIENDO EN LA OBRA DEL SEÑOR SIEMPRE, SABIENDO QUE VUESTRO TRABAJO EN EL SEÑOR NO ES EN VANO.» (1 Corintios 15:58.)
«No nos cansemos de hacer bien, porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.» (Gálatas 6:9.)
«¡Oh cuán grande es tu bondad, que has guardado para los que te temen, que has obrado para los que en ti confían delante de los hijos de los hombres!» (Salmo 31:19.)
«BUENO ERES TÚ, Y BIENHECHOR.» (Salmo 119:68.)
«Conozco, oh Señor, que tus juicios son justos, y que conforme a tu fidelidad me afligiste. (Salmo 119:75.)
«Mis tiempos están en tu mano.» (Salmo 31:15.)
«El Señor Dios es sol y escudo; gracia y gloria dará el Señor: Ninguna cosa buena negará a los que andan en integridad.» (Salmo 84:11.)
«Sostenme, y seré salvo.» (Salmo 119:117.)
«He aquí, yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra.» (Apocalipsis 22:12.)
«Más bienaventurado es dar que recibir.» (Hechos 20:35.)
«Danos hoy nuestro pan de cada día.» (Mateo 6:11.)
«Poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos.» (Efesios 3:20.)
«Yo honraré a los que me honran.» (1 Samuel 2:30.)
«Para que la prueba de vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual perece, aunque sea probado con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando Jesucristo sea manifestado.» (1 Pedro 1:7.)
Capítulo 27 completado
Apéndice A: Textos bíblicos que moldearon a George Müller