Primera epístola de Clemente a los corintios
Sed humildes, y creed que Cristo vendrá de nuevo

Capítulo 23 · 1 min de lectura · 1 min de escucha

Sed humildes, y creed que Cristo vendrá de nuevo

El Padre, todo misericordioso y bienhechor, tiene entrañas [de compasión] para con los que le temen, y con bondad y amor concede sus favores a los que se acercan a él con sencillez de mente. Por tanto, no seamos de doble ánimo, ni se envanezca nuestra alma a causa de sus dones sobremanera grandes y gloriosos. Lejos de nosotros aquello que está escrito: «Desdichados los de doble ánimo y de corazón vacilante, que dicen: Estas cosas las oímos ya en tiempos de nuestros padres; pero, he aquí, hemos envejecido, y ninguna de ellas nos ha sucedido». ¡Insensatos! Comparaos con un árbol: tomad [por ejemplo] la vid. Primero se le caen las hojas, luego brota, después echa hojas, y luego florece; tras esto viene la uva agraz, y luego sigue el fruto maduro. Veis cómo en poco tiempo el fruto de un árbol llega a la madurez. En verdad, pronto y de repente se cumplirá su voluntad, como también lo atestigua la Escritura, diciendo: «Vendrá pronto, y no tardará»; y: «Vendrá súbitamente a su templo el Señor, el Santo, a quien vosotros buscáis».

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