La historia de Amanda Smith (Para niños)
Aprender a leer junto a la ventana

Capítulo 4 · 1 min de lectura · 2 min de escucha

Aprender a leer junto a la ventana

«Sabiduría ante todo; adquiere sabiduría». — Proverbios 4:7

Amanda tenía muchísimas ganas de ir a la escuela. Pero cuando era niña, casi no se les permitía aprender a los niños negros. La escuela más cercana quedaba lejos, y aun allí la hacían esperar al fondo mientras les enseñaban primero a todos los demás niños. En toda su vida, Amanda fue a la escuela solo unos tres meses.

Una mañana de invierno helada, rogó que la dejaran caminar de todos modos las dos millas y media hasta la escuela. La nieve era profunda, y se le congeló tanto el cuerpo que, cuando por fin llegó a la puerta, ni siquiera podía hablar. Un niño tuvo que abrirle, y adentro unas manos bondadosas le dieron calor.

Pero Amanda no iba a rendirse en eso de aprender. Su papá traía periódicos a casa, y a ella se le ocurrió una idea muy ingeniosa. Recortó las letras grandes con unas tijeras. Luego las colocó a lo largo del alféizar de la ventana y le pidió a su mamá que la ayudara a juntar las letras para formar palabras.

¡Cómo le saltó el corazón el día en que leyó su primera oración: «La casa, el árbol, el perro, la vaca»! ¡Estaba tan orgullosa! Reunió a los otros niños a su alrededor para mostrarles que sabía leer.

Amanda quería aprender, y se esforzó mucho, aun cuando era difícil. Aprender es un regalo de Dios. Cuando algo te cueste, sigue intentándolo: un corazón paciente puede hacer cosas maravillosas.

Querido Dios, gracias por mi mente y por las cosas buenas que puedo aprender. Ayúdame a no rendirme cuando aprender me resulte difícil. Amén.

Conversen juntos

Hagan primero las preguntas; luego toquen una para ver una nota para los adultos.

¿Qué le pasó a Amanda cuando caminó a la escuela aquella mañana de invierno helada?

Se le congeló tanto el cuerpo en la nieve profunda que, cuando llegó a la puerta, no podía hablar. Un niño le abrió, y unas manos bondadosas le dieron calor.

¿Cómo usó Amanda los periódicos de su papá para aprender a leer?

Recortó las letras grandes, las colocó a lo largo del alféizar de la ventana y le pidió a su mamá que la ayudara a juntarlas para formar palabras.

¿Qué es algo que te cuesta aprender ahora mismo? ¿Qué te ayudaría a seguir intentándolo?

La idea del capítulo: aprender es un regalo de Dios, y cuando algo cuesta, hay que seguir intentándolo: un corazón paciente puede hacer cosas maravillosas.

Capítulo 4 completado

Aprender a leer junto a la ventana

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