Capítulo 1 · 5 min de lectura
Traducción por IA — pendiente de revisión
Introducción
«Espera solamente en Dios.»
«Alma mía, espera solamente en Dios.» – Sal. 62:5
«Un Dios . . que obra por el que le espera.» –Isa. 64:4
«ESPERA solamente en Dios»; alma mía, aquiétate,
y deja que tu Dios despliegue su perfecta voluntad.
Anhelas seguirle a lo largo de este año,
anhelas con corazón atento escuchar su voz,
anhelas ser un instrumento pasivo,
poseído por Dios, y siempre enviado por su Espíritu
a su dulce servicio—entonces aquiétate,
porque solo así puede Él cumplir en ti
el deseo de su corazón. Oh, no estorbes su mano
cuando forma el vaso que Él ha planeado.
«Guarda silencio ante Dios», y conocerás
la calma quieta y santa que Él concede
a los que en Él esperan; así llevarás
sus promesas, y su vida y su luz aun allí donde
la noche es más oscura, y tus días terrenales
mostrarán su amor y pregonarán su gloriosa alabanza,
y Él obrará con cabeza libre y sin trabas
sus altos y santos propósitos por medio de ti.
Primero sobre ti ha de volverse esa mano de poder,
hasta que arda tu escoria en el fuego fuerte de su amor,
y salgas hecha un vaso para tu Señor,
tan frágil y vacía; mas, pues Él ha derramado
en tu vacío su vida y su amor,
desde ahora el poder de Dios se moverá por medio de ti
y Él obrará por ti. Quédate quieta y mira
las victorias que tu Dios alcanzará por ti;
tan silencioso, y sin embargo tan irresistible,
tu Dios hará aquello que es imposible.
Oh, no preguntes ya más qué es lo que tú puedes hacer;
no puedes hacer nada. Pero Él llevará a cabo
la obra en que la energía humana había fracasado,
donde todos tus mejores esfuerzos de nada
te sirvieron. Entonces, alma mía, espera y calla;
tu Dios obrará por ti su perfecta voluntad.
Si no aceptas menos, lo mejor de Él será
tu porción ahora y por toda la eternidad.
FREDA HANBURY
EXTRACTO
DE
UN DISCURSO EN EXETER HALL
31 de mayo de 1895
NADA me ha sorprendido tanto como las cartas que me han llegado de misioneros y de otros, desde todas partes del mundo, hombres y mujeres consagrados, que testifican de la necesidad que sienten en su obra de ser ayudados a una visión más profunda y más clara de todo lo que Cristo puede ser para ellos. Miremos a Dios para que se revele entre su pueblo en una medida que muy pocos han conocido. Esperemos grandes cosas de nuestro Dios. En todas nuestras convenciones y asambleas se da muy poco tiempo a esperar en Dios. ¿No está Él dispuesto a poner las cosas en orden a su propia manera divina? ¿Ha llegado la vida del pueblo de Dios al límite extremo de lo que Dios está dispuesto a hacer por ellos? Ciertamente no. Necesitamos esperar en Él; poner a un lado nuestras experiencias, por benditas que hayan sido; nuestras concepciones de la verdad, por sanas y bíblicas que nos parezcan; nuestros planes, por necesarios y adecuados que se vean; y dar a Dios tiempo y lugar para mostrarnos lo que podría hacer, lo que hará. Dios tiene nuevos desarrollos y nuevos recursos. Puede hacer cosas nuevas, cosas nunca oídas. Ensanchemos nuestro corazón y no lo limitemos. «Cuando descendiste, hiciste cosas terribles que no esperábamos; los montes se escurrieron delante de tu presencia.»
A. M.
ÍNDICE
DÍA . . . . . . . . . . . . . . . . . PÁGINA
Prefacio. . . . . . . . . . . . . 13
ESPERANDO EN DIOS:
1. El Dios de Nuestra Salvación.—Sal. 62:1. . . 17
2. La Nota Clave de la Vida.—Gén. 49:18. . . 21
3. El Verdadero Lugar de la Criatura.—Sal. 104:27, 28. . . 25
4. Para los Suministros.—Sal. 145:14, 15. . . 29
5. Para la Instrucción.—Sal. 25:4, 5. . . 33
6. Por Todos los Santos.—Sal. 25:3. . . 37
7. Un Argumento en la Oración.—Sal. 25:21. . . 41
8. Esforzado y Valiente.—Sal. 27:14. . . 45
9. Con el Corazón.—Sal. 31:24. . . 49
10. En Humilde Temor y Esperanza.—Sal. 33:18-22. . . 54
11. Con Paciencia.—Sal. 37:7,9. . . . 59
12. Guardando Sus Caminos.—Sal. 37:34. . . 63
13. Por Más de lo que Sabemos.—Sal. 39:7, 8. . . 67
14. El Camino al Cántico Nuevo.—Sal. 40:1-3. . . 71
15. Por Su Consejo.—Sal. 106:13. . . 75
16. Y Su Luz en el Corazón.—Sal. 130:5, 6. . . 79
17. En Tiempos de Oscuridad—Isa. 8:17. . . 84
18. Para Revelarse a Sí Mismo.—Isa. 25:9. . . 89
19. Como Dios de Juicio.—Isa. 26:8, 9. . . 93
20. El Que Nos Espera.—Isa. 30:18. . . 97
21. El Todopoderoso.—Isa. 40:31. . . 101
22. Su Certeza de Bendición.—Isa. 49:23. . . 105
23. Para Cosas Inesperadas.—Isa. 64:4. . . 110
24. Para Conocer Su Bondad.—Lam. 3:25. . . 114
25. En Quietud.—Lam. 3:26. . . 118
26. En Santa Expectación.—Miq. 7:7. . . 133
27. Por la Redención.—Luc. 2:25,38. . . 126
28. Por la Venida de su Hijo.—Luc. 12:36. . . 130
29. Por la Promesa del Padre.—Hechos 1:4. . . 135
30. Continuamente.—Os. 12:6. . . 140
31. Solamente.—Sal. 62:5, 6. . . 145
Nota: El Poder del Espíritu Santo. Por W. Law. . . .