Capítulo 24 · 21 min de lectura · 27 min de escucha
Prosperidad invariable
1850-1852.
DESEOS DE UNA UTILIDAD MÁS AMPLIA, CUMPLIDOS—UN GRAN DONATIVO ESPERADO Y RECIBIDO—RESUMEN DE 1851—EXPERIENCIA PERSONAL—FONDO DE CONSTRUCCIÓN PARA LA SEGUNDA NUEVA CASA DE HUÉRFANOS—LA DUDA RESISTIDA—ESPERAR EN DIOS NO ES EN VANO—RESUMEN DE 1852.
Al comienzo del año que empezaba en mayo de 1850, me propuse buscar la ayuda del Señor para poder ayudar, en un grado todavía mayor que antes, a los hermanos que trabajan en el evangelio en el país y en el extranjero dependiendo de Dios para su sustento temporal, y para trabajar más que nunca en la difusión de las Sagradas Escrituras y de sencillos tratados del evangelio.
11 de junio. Con las sumas que llegaron en los primeros quince días de este período pude empezar a llevar a cabo el propósito que me había formado; y como el Señor me capacitó para seguir repartiendo, sin cálculos ansiosos, según le placía confiarme medios, también volvió a enviar nuevos recursos antes de que todo se acabara. Es un punto de gran importancia en la vida divina no estar calculando ansiosamente acerca del día de mañana, ni repartir con mezquindad a causa de posibles necesidades futuras que quizá nunca lleguen, sino considerar que solo el momento presente para servir al Señor es nuestro, y que el mañana puede no llegar nunca para nosotros.
20 de abril de 1851. Durante todo el año en curso, hasta esta fecha, el Señor me ha provisto de medios con tanta abundancia que no se me presentó ni un solo caso en el que, según la medida de luz que se me ha dado, hubiera sido deseable ayudar o ampliar la obra, sin que al mismo tiempo tuviera medios sobrados para hacerlo. En medio de la gran depresión de los tiempos, que se sintió de manera tan general, y a causa de la cual, humanamente hablando, también yo podría haber sido probado en extremo por falta de medios, en ningún período de la obra durante los diecisiete años anteriores tuve, por el contrario, mayor abundancia de medios. Insisto en esto a propósito, porque deseo que se sepa cada vez más que no hay, a fin de cuentas, camino más fácil, mejor ni más feliz que el camino de Dios, y esto en particular también en lo que toca a obtener medios sencillamente en respuesta a la oración, sin solicitarlos personalmente a nadie.
Al comienzo del año tenía en mano para los huérfanos más que en muchos años anteriores en circunstancias semejantes, pues el saldo para gastos corrientes el 26 de mayo de 1850 era de ciento cincuenta libras, siete chelines y diez peniques. Y, sin embargo, por mucho que fuera en comparación con lo que solía haber sido el saldo antes, ¡qué pequeña era la cantidad en realidad! Unas trescientas personas estaban vinculadas a la nueva Casa de Huérfanos, y había que proveerles día tras día de todo lo que necesitaban, además de varios aprendices a quienes también había que seguir sosteniendo. Por esta razón, las ciento cincuenta libras en mano solo alcanzarían para lo necesario durante unos quince días, pues los gastos medios de la obra de los huérfanos por sí sola eran de unas diez libras diarias. Ponte, pues, querido lector, en mi lugar. ¡Trescientas personas a la mesa cada día, y ciento cincuenta libras en mano! Mirándolo naturalmente, basta para hacer temblar a cualquiera; pero, confiando en el Dios vivo, como por su gracia se me permitió hacerlo, no tuve la menor prueba de ánimo, y estaba seguro de que Dios me ayudaría con tanta certeza como lo había hecho catorce años antes, cuando el número de huérfanos era solo la décima parte.
27 de noviembre. Durante siete semanas los ingresos han sido muy escasos en comparación con lo gastado, tanto para los huérfanos como para los diversos otros objetos del Instituto de Conocimiento Bíblico. Para los huérfanos han entrado £187, 16s. 2¾d., y para los otros objetos £62, 11s. 1d.; y los gastos durante estas siete semanas han sido, para los huérfanos, £477, 2s. 11d., y para los diversos otros objetos, £394, 9s. 8d. Por tanto, se han gastado en total £871, 12s. 7d., mientras que los ingresos en total han sido solo £250, 7s. 3¾d. Por supuesto, no hemos contraído deudas, pues nunca encargamos nada a menos que tengamos en mano los medios para ello. Ni siquiera hemos experimentado la menor dificultad en cuanto a los medios, porque el Señor, en su bondad, había enviado sumas considerables justo antes de que comenzara esta temporada. Unas trescientas treinta personas se sientan ahora a comer en la nueva Casa de Huérfanos día tras día, y los gastos de los huérfanos por sí solos son de unas diez libras diarias, y los de las demás partes de la obra también de unas diez libras diarias, de modo que necesito recibir a razón de veinte libras al día para seguir adelante con la obra; pero en estos cuarenta y nueve días solo ha habido un único día en que he recibido unas veinte libras, y durante la mayor parte del tiempo solo unas pocas libras diarias, y a veces incluso solo unos pocos chelines. Pero ¿qué había que hacer en estas circunstancias? Me entregué a la oración. A Dios, a quien desde hace más de veinte años se me ha permitido hacer mi refugio, y mi único refugio, le he suplicado día tras día. Y ahora que, día tras día, sigo recibiendo solo pequeñas sumas, y a veces nada o casi nada, el único efecto que esto ha tenido en mí ha sido orar con mayor fervor. Mi confianza en Dios no se ha conmovido en absoluto. Nunca he tenido el pensamiento de que no me ayudaría; ni siquiera una vez se me ha permitido ver estas siete semanas de otro modo que este: que el Señor, para la prueba de mi fe, lo ha dispuesto así, que entrara tan poco. Estoy seguro de que, cuando me haya probado lo suficiente, volverán a entrar sumas mayores. Entretanto, ¡qué bueno ha sido el Señor, que no solo me ha dado todo lo que he necesitado, sino que incluso ahora tengo dinero en mano! Y en cuanto a nuestros almacenes de la nueva Casa de Huérfanos, están tan llenos como de costumbre. Tenemos en la casa por lo menos ciento cincuenta sacos de patatas, veinte sacos de harina, treinta y tres barriles de avena molida, cada uno con unas doscientas libras de peso, unos trescientos pares de zapatos nuevos (además de unos novecientos pares en uso), unas diez toneladas de carbón, una gran cantidad de jabón y de arroz; y así todas las demás provisiones en proporción. De hecho, aunque ha entrado poco, acabo de encargar artículos al por mayor como antes, cuando nuestros ingresos eran quizá cuatro o cinco veces mayores en el mismo período. Mi juicio es que pronto le placerá al Señor volver a enviar sumas mayores, ya que le ha placido ejercitar mi fe de este modo durante algún tiempo. ¡Veamos el resultado!
4 de enero de 1851. Hoy mismo el Señor me ha dado una prueba preciosísima de que se deleita en que tengamos grandes expectativas de él. Esta tarde he recibido la suma de tres mil libras, el mayor donativo que he tenido hasta ahora. Escribo ahora de nuevo que espero sumas todavía mucho mayores, para que se haga aún más y más manifiesto que no hay camino más feliz, más fácil ni mejor para obtener medios económicos para la obra del Señor que aquel por el que he sido guiado. No se puede describir cuán grande es mi gozo en Dios a causa de este donativo; pero no va unido en lo más mínimo a la excitación. Recibo este donativo de las manos del Dios vivo; espero continuamente su ayuda, y estoy perfectamente seguro de que la tendré, y por eso mi alma está serena y en paz, sin excitación alguna, aunque el donativo sea tan grande. Este donativo es, sin embargo, como una voz del cielo que me habla acerca de un asunto de la más profunda importancia sobre el cual estoy buscando la dirección del Señor: la construcción de otra Casa de Huérfanos.
26 de mayo. He llegado al final de este período. La obra se amplía más y más. Durante el último mes he pagado para los huérfanos más de cuatrocientas cincuenta libras, y para los otros objetos más de quinientas libras, es decir, casi mil libras en un solo mes; y, sin embargo, por la bondad del Señor, me queda en mano un saldo mayor que al cierre de cualquiera de los períodos anteriores.
Del 26 de mayo de 1850 al 26 de mayo de 1851 hubo cuatro escuelas diurnas en Bristol, con 286 niños, sostenidas por completo con los fondos del Instituto; y otras tres, en Devonshire, Gloucestershire y Norfolk, con 180 niños, recibieron ayuda. Además, una escuela dominical en Bristol, con 184 niños, fue sostenida por completo, y otras dos, en Devonshire y Gloucestershire, con 213 niños, recibieron ayuda. Por último, una escuela de adultos en Bristol, con 90 personas, fue sostenida por completo. Los gastos relacionados con todas estas diversas escuelas fueron, durante este período, de £379, 17s. Desde la fundación del Instituto, el 5 de marzo de 1834, hasta el 26 de mayo de 1851, hubo 5,343 niños en las diversas escuelas diurnas solo en Bristol, 2,379 en la escuela dominical y 1,896 personas en la escuela de adultos, además de los miles de las escuelas fuera de Bristol que recibieron ayuda.
Durante este período se gastaron de los fondos del Instituto, en la difusión de las Sagradas Escrituras, £150, 16s. 5d. Durante este período se vendieron 345 Biblias y se regalaron 899; y se vendieron 30 Nuevos Testamentos y se regalaron 413. Del 5 de marzo de 1834 al 26 de mayo de 1851 se distribuyeron 7,709 Biblias y 4,442 Nuevos Testamentos.
Durante este año se gastó de los fondos del Instituto, para fines misioneros, la suma de £2,000, 11s. 1d. Con esta suma se ayudó, en mayor o menor grado, a cuarenta y cinco obreros en la palabra y la doctrina en diversas partes del mundo. La cantidad total de £2,000 se envió a estos cuarenta y cinco siervos del Señor Jesús en 264 sumas distintas.
Durante este período se gastaron £358, 7s. 3d. en la difusión de tratados, y se distribuyeron 303,098 tratados y librillos. Se me permitió enviar más tratados que durante todos los diez años anteriores juntos. Tampoco debo ocultar al lector, como motivo de gratitud, que al Señor le plugo permitirme oír una y otra vez de casos de conversión por medio de la distribución de estos tratados durante este período.
El 26 de mayo de 1850 había 275 huérfanos en la nueva Casa de Huérfanos de Ashley Down, en Bristol. El 26 de mayo de 1851 había 300 huérfanos en la nueva Casa de Huérfanos. El número total de huérfanos que estuvieron a nuestro cuidado desde abril de 1836 hasta el 26 de mayo de 1851 es de 488. Durante este año entraron en total £4,102, 14s. 9¼d. para el sostén de los huérfanos, y £3,640, 9s. 1¾d. para los otros objetos; y, después de haber atendido plenamente toda necesidad relativa a los huérfanos, quedó en mano el saldo de £970, 13s. 11¾d. Asimismo, después de haber entrado por toda puerta que al Señor le plugo abrirme respecto a los otros objetos, y de haber hecho mucho más que en cualquier año anterior, quedó en mano, el 26 de mayo de 1851, el saldo de £809, 10s. 6d. ¡Verdaderamente no confiamos en vano en el Señor!
Sin que yo haya solicitado personalmente nada a nadie, se me dio para los huérfanos la suma de £38,018, 4s. 6½d. como resultado de la oración a Dios, desde el comienzo de la obra hasta el 26 de mayo de 1851. También puede interesar al lector saber que la cantidad total dada como contribuciones voluntarias para los otros objetos, desde el comienzo de la obra hasta el 26 de mayo de 1851, ascendió a £13,988, 11s. 9¼d.; y que lo que entró por la venta de Biblias y tratados, y por los pagos de los niños en las escuelas diurnas, ascendió a £2,890, 9s. 11¾d.
Al Señor le plugo alegrar grandemente nuestro corazón por la obra de su Espíritu Santo entre los huérfanos durante este período.
31 de diciembre de 1850. Durante este año han sido recibidos en comunión 57, y en total, desde que el hermano Craik y yo comenzamos a trabajar en Bristol, 1,313. Al Señor le ha placido darme, para mis gastos personales, £402, 4s. 5d.
26 de mayo de 1851. El lector recordará que expuse en un capítulo anterior que me proponía ampliar la obra de los huérfanos, no dependiendo de mis amigos cristianos ni de los donantes anteriores, sino solo dependiendo del Dios vivo. Antes de presentar al público lo que me proponía hacer, di a leer el relato de los ejercicios de mi mente sobre este asunto a un apreciado amigo cristiano, el único que, aparte de mi familia, sabía algo de esta intención mía antes de que se hiciera pública. Lo hice particularmente para que, después de haber esperado varios meses en secreto en Dios, buscando su guía y dirección al respecto, pudiera tener también el consejo de un hombre de Dios dado a la oración, juicioso y prudente. Cuando este hermano me devolvió el manuscrito, me dirigió palabras de aliento acerca de este propósito y me dio medio soberano para el fondo de construcción de esta casa para setecientos huérfanos desamparados. Este fue el primer donativo, que recibí el 13 de mayo de 1851, y que, lo confieso, fue para mí un gran refrigerio y aliento, tanto más cuanto que venía de un hermano tan prudente, y después de que durante varios meses, por la oración en secreto, había tenido la seguridad de que debía seguir adelante.
El 28 de mayo de 1851 mi intención se hizo pública, y en la tarde del 29 de mayo recibí de una señora cristiana un soberano para el fondo de construcción.
1 de junio. Un hermano en el Señor, que entrega sus donativos con la letra «P.», me dio diez chelines. También recibí un soberano. Esta tarde he recibido además cuatro medias coronas, con palabras muy alentadoras y expresiones de gozo porque he sido llevado a este propósito de construir otra Casa de Huérfanos para setecientos huérfanos más. Llegaron también, de forma anónima, tres chelines. Asimismo, un chelín antiguo, una pequeña moneda americana y dos chelines. También, de una sirvienta cristiana de Clifton, dos chelines y seis peniques.
21 de junio. Han pasado ya veinticuatro días desde que se me ha permitido, día tras día, esperar en el Señor por los medios con buena medida de fervor y con fe; pero hasta ahora solo han entrado poco más de veintiocho libras. Pero no estoy desanimado. Cuanto menos entra, con más fervor oro, más atento estoy a las respuestas y más seguro estoy de que el Señor, a su debido tiempo, después de haber probado mi fe, me enviará sumas mayores y, al final, todo lo que necesito.
12 de agosto. Día tras día espero en el Señor por los medios para este fin, y por lo general me arrodillo ante Dios más de una vez al día por este motivo. Además, últimamente se me ha permitido suplicar al Señor con creciente fervor que se digne enviar medios para el fondo de construcción. Mi alma ha estado en paz todo el tiempo, aunque hasta ahora, comparativamente, ha entrado tan poco (en total, ciento veintisiete libras, diecinueve chelines y nueve peniques), y aunque Satanás ha procurado del modo más sutil quebrantar mi confianza y llevarme a preguntarme si, después de todo, no me habría equivocado en todo este asunto. Pero, aunque ese ha sido su propósito, para alabanza de Dios tengo que confesar que no se le ha permitido triunfar. Últimamente he suplicado especialmente al Señor que se digne refrescar mi espíritu enviando algún donativo grande para esta parte de la obra. En estas circunstancias he recibido esta mañana quinientas libras para el nuevo edificio. No me he excitado en lo más mínimo. Estoy a la espera de medios. En ese mismo momento, cuando recibí este donativo, estaba esperando medios, grandes donativos; y no me habría sorprendido que hubieran llegado cinco mil libras, o más. ¡Alabado sea el Señor por este precioso aliento, que me ha avivado todavía más para la oración!
13 de septiembre. Todavía se requieren paciencia y fe, y, por la gracia de Dios, mi deseo es que «tenga la paciencia perfecta su obra». Hoy no ha entrado ni un penique para el fondo de construcción, pero se ha solicitado la admisión de cinco huérfanos más, de modo que en menos de un solo mes se me han presentado cuarenta, todos privados de ambos padres y todos muy desamparados. En estas circunstancias, ¿cómo no he de esforzarme fervientemente en oración para que el Señor se digne confiarme medios para la construcción de otra Casa de Huérfanos para setecientos huérfanos? Cuanto más miro las cosas según las apariencias y perspectivas naturales, menos probable es que tenga la suma que se necesita; pero tengo fe en Dios, y mi esperanza viene solo de él. Desde el principio dependí solo de él en cuanto a esta ampliación propuesta de la obra, y por eso no he sido defraudado, aunque hasta ahora solo ha entrado la cuadragésima parte de lo que se necesita (ochocientas ochenta y dos libras, dieciocho chelines y siete peniques y medio). Pero ¡qué pronto, qué prontísimo puede el Señor cambiar el aspecto de las cosas! Esta misma tarde, mientras escribo, podría darme muchos miles de libras. Sigo, pues, esperando en Dios, procurando animar mi corazón con su santa palabra y, mientras él tarda en darme respuestas, ocuparme en su bendito servicio. De esto, sin embargo, mi alma no tiene la menor duda: que, cuando al Señor le haya placido ejercitar mi alma con la prueba de la fe y de la paciencia, desnudará su brazo y enviará ayuda. El hecho de que las solicitudes de admisión de huérfanos desamparados sean tantas me aviva a la oración y es también para mí un gran aliento de que el Señor me concederá el deseo de mi corazón: proporcionar otro hogar a estos niños desamparados, sin padre ni madre.
17 de marzo de 1852. Día tras día espero en Dios por los medios. Con plena confianza, tanto en el poder del Señor para darme los medios como también en su voluntad de hacerlo, se me permite seguir esperando. Pero le place ejercitar mi fe y mi paciencia, y esto ha sido así especialmente en los últimos tiempos. En las últimas cuatro semanas no han entrado más de veintisiete libras y once chelines para el fondo de construcción. Y, sin embargo, en medio de todo, con la ayuda de Dios, mi corazón se ha mantenido mirando al Señor y esperando su ayuda. Ahora, hoy, mi corazón ha sido grandemente refrescado por un donativo de novecientas noventa y nueve libras, trece chelines y cinco peniques. No puedo describir a nadie cuánto refresca este donativo mi espíritu. Después de haber estado durante semanas, día tras día, esperando en el Señor y recibiendo comparativamente tan poco, tanto para gastos corrientes como para el fondo de construcción, esta respuesta a muchas oraciones es sumamente dulce para mi espíritu.
20 de mayo. Del fondo de construcción anterior quedaba en mano el saldo de £776, 14s. 4¾d., que añadí al fondo de construcción actual, de modo que en la tarde del 26 de mayo de 1852 tenía en total £3,530, 9s. 0¼.
Recursos para el Fondo de Escuelas, Biblias, Misiones y Tratados, enviados en respuesta a la oración del 26 de mayo de 1851 al 26 de mayo de 1852.—En ningún momento durante los últimos dieciocho años comencé un nuevo período con tanto dinero en mano como al comienzo de este. Quedaba un saldo de £809, 10s. 6d. para estos objetos. Sin embargo, mucho antes de que se gastara este saldo, al Señor le plugo enviar nuevos recursos; de modo que en todo el año no se me presentó ni un solo caso en el que, a mi juicio, hubiera sido deseable impulsar escuelas o fines misioneros, o la difusión de las Sagradas Escrituras y de tratados, sin que tuviera siempre en mano los medios para hacerlo.
Recursos para el sostén de los huérfanos, enviados en respuesta a la oración del 26 de mayo de 1851 al 26 de mayo de 1852.—Cuando comenzó este período, tenía en mano para los gastos corrientes de los huérfanos £970, 13s. 11¾d. Nunca habíamos tenido un saldo tan grande para los otros objetos al comienzo de ningún período nuevo como al comienzo de este, y lo mismo ocurría con la obra de los huérfanos. Pero, aunque comenzábamos con este gran saldo, seguía siendo necesario depender de Dios día tras día, porque la ayuda económica es solo una parte muy pequeña de lo que se necesita; y, aun en cuanto a los medios, esta suma no habría durado mucho si el Señor no hubiera enviado nuevos recursos. Pero lo hizo; y así fue como, aunque hubo otras pruebas, variadas y muchas, en cuanto a los medios apenas experimentamos dificultad alguna.
Durante el período del 26 de mayo de 1851 al 26 de mayo de 1852 fueron sostenidas por completo con los fondos del Instituto cuatro escuelas diurnas en Bristol, con 248 niños pobres, y otras tres, en Devonshire, Monmouthshire y Norfolk, recibieron ayuda. Además, una escuela dominical en Bristol, con 243 niños, fue sostenida por completo, y otras dos, en Devonshire y Gloucestershire, con 230 niños, recibieron ayuda. Por último, una escuela de adultos en Bristol, con 120 alumnos adultos, fue sostenida por completo durante este período. Del 5 de marzo de 1834 al 26 de mayo de 1852 hubo 5,525 niños en las escuelas diurnas de Bristol, 2,600 en la escuela dominical y 2,033 personas mayores en la escuela de adultos. Se gastaron de los fondos del Instituto, para estas diversas escuelas, durante este período, £360, 1s. 9d.
Durante este período se gastaron de los fondos del Instituto £207, 3s. 1d. con el fin de difundir las Sagradas Escrituras, especialmente entre los más pobres de los pobres. Durante este período se distribuyeron 1,101 Biblias y 409 Nuevos Testamentos. Del 5 de marzo de 1834 al 26 de mayo de 1852 se distribuyeron en total 8,810 Biblias y 4,851 Nuevos Testamentos.
Durante este año se gastó de los fondos del Instituto, para fines misioneros, la suma de £2,005, 7s. 5d. Con esta suma se ayudó, en mayor o menor grado, a cincuenta y un obreros en la palabra y la doctrina, en diversas partes del mundo.
Del 26 de mayo de 1851 al 26 de mayo de 1852 se destinó a la difusión de tratados la suma de £356, 11s. 3½d. Durante el año se distribuyeron 489,136 tratados.
El número total de tratados distribuidos desde el principio hasta el 26 de mayo de 1852 fue de 1,086,366.
El 26 de mayo de 1851 había 300 huérfanos en la nueva Casa de Huérfanos de Ashley Down, en Bristol. Desde ese día hasta el 26 de mayo de 1852 se admitieron en ella 27 huérfanos. El total de los gastos relacionados con el sostén de los huérfanos, del 26 de mayo de 1851 al 26 de mayo de 1852, fue de £3,035, 3s. 4d. El número total de huérfanos que estuvieron a nuestro cuidado desde abril de 1836 hasta el 26 de mayo de 1852 fue de 515.
Sin que yo haya solicitado personalmente nada a nadie, se me dio para los huérfanos la suma de £42,970, 17s. 6d. como resultado de la oración a Dios, desde el comienzo de la obra hasta el 26 de mayo de 1852. También puede interesar al lector saber que la cantidad total dada como contribuciones voluntarias para los otros objetos, desde el comienzo de la obra hasta el 26 de mayo de 1852, ascendió a £15,976, 10s. 6¼d.; y que lo que entró por la venta de Biblias y tratados, y por los pagos de los niños en las escuelas diurnas, ascendió a £3,073, 1s. 9¾d. Además de esto, se dio también para uso de los huérfanos una gran variedad y cantidad de prendas de vestir, muebles, provisiones, etc.
Varios de los huérfanos que dejaron el establecimiento durante este año se fueron siendo creyentes, pues se habían convertido algún tiempo antes de irse; uno que murió dio también pruebas muy claras de un verdadero cambio de corazón por la fe en nuestro Señor Jesús; varios que en años anteriores habían estado a nuestro cuidado, según supimos durante este año, se pusieron abiertamente del lado del Señor y atribuían sus primeras impresiones a la instrucción recibida mientras estaban a nuestro cuidado; y, por último, de los que estaban a nuestro cuidado no eran pocos aquellos cuyo estado espiritual nos daba gozo y consuelo. Así, en medio de muchas dificultades y pruebas y de algunos desalientos, tuvimos abundantes motivos para alabar a Dios por su bondad y para seguir adelante en la fuerza del Señor.
31 de diciembre de 1851. Durante este año al Señor le plugo darme, para mis gastos personales, £465, 13s. 1¾d.
Capítulo 24 completado
Prosperidad invariable