Charlas al labrador (Para niños)
Las ovejas y el esquilador

Capítulo 7 · 1 min de lectura · 2 min de escucha

Las ovejas y el esquilador

“Estaba callado, como una ovejita.” — de Isaías 53

¿Alguna vez has visto una oveja con su abrigo de lana gruesa y esponjosa? Una vez al año, el granjero le corta el pelo a cada oveja. Eso se llama esquilar. Le corta toda la lana pesada para que la oveja esté fresca y cómoda en el verano caluroso.

Ahora bien, una oveja sabia hace algo muy listo mientras la esquilan. Se queda muy, muy quieta. Y como se queda quieta, las tijeras afiladas nunca le hacen daño. Pero si una oveja patalea, se retuerce y forcejea, ¡ay!, ahí es cuando puede cortarse. Lo que duele es retorcerse, no las tijeras.

La Biblia dice que a veces Dios es como ese granjero bondadoso, y nosotros somos como las ovejas. A veces Dios nos quita algo que amamos. Eso puede ponernos muy tristes, como perder nuestro abrigo de lana calentito.

Pero escucha: aquí tienes tres cosas para recordar.

Dios solo esquila cuando hace calor, nunca cuando hace un frío helado. Eso significa que Dios conoce el momento justo, y nunca te dará más de lo que puedas soportar.

La lana siempre vuelve a crecer. Dios nunca quita algo sin tener algo bueno para dar.

Y duele menos cuando te quedas quieto y confías en él, en vez de patalear y forcejear.

¿Y sabes quién se quedó perfectamente quieto, como una ovejita? Jesús. Cuando la gente fue cruel con él, se quedó callado y manso, y todo porque nos amaba. Así que, cuando llegue algo difícil, tú puedes ser valiente y quedarte quieto, igual que Jesús.

Querido Dios, cuando algo me ponga triste, ayúdame a quedarme quieto y a confiar en ti, porque sé que me amas. Amén.

Conversen juntos

Hagan primero las preguntas; luego toquen una para ver una nota para los adultos.

¿Por qué el granjero esquila la lana de las ovejas una vez al año?

Para que la oveja esté fresca y cómoda en el verano caluroso, sin su abrigo pesado.

¿Por qué la oveja sabia se queda quieta mientras la esquilan?

Porque, si se queda quieta, las tijeras nunca le hacen daño. Lo que duele es retorcerse y patalear, no las tijeras.

Cuando pasa algo triste y pierdes algo que amas, ¿qué puedes recordar?

La idea del capítulo: Dios conoce el momento justo, la lana siempre vuelve a crecer, y duele menos cuando nos quedamos quietos y confiamos en él, como Jesús, que se quedó callado y manso.

Capítulo 7 completado

Las ovejas y el esquilador

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