Capítulo 26 · 2 min de lectura · 3 min de escucha
Día 25 — No es justo
«Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo.»
— Génesis 50:20
«¡No es justo!». ¿Alguna vez lo has dicho? ¡Seguro que sí! Tal vez tu hermano recibió algo que tú no. Tal vez te echaron la culpa de algo que no hiciste. Tal vez un maestro, un entrenador o un amigo te trató injustamente.
José podría haber dicho «¡No es justo!» más que nadie.
Sus hermanos le tenían envidia, así que lo echaron en un pozo y lo vendieron como esclavo. No es justo. En Egipto trabajó duro y con honradez, y luego lo acusaron falsamente y lo metieron en la cárcel. No es justo. En la cárcel ayudó a un hombre, el copero del faraón, que le prometió acordarse de él cuando saliera. Pero el copero se olvidó de él durante dos años enteros. ¡No es justo!
José pasó unos trece años como esclavo y como preso, por cosas que no merecía.
Pero Dios no se había olvidado de José. En el momento justo, el faraón tuvo un sueño que nadie podía explicar. Por fin el copero se acordó de José. Dios le dio a José el significado del sueño: a siete años de abundancia les seguirían siete años de un hambre terrible. El faraón quedó tan impresionado que puso a José a cargo de todo Egipto, para guardar comida para los años difíciles que venían.
Cuando llegó el hambre, ¿adivina quién apareció pidiendo comida? ¡Los hermanos de José! No lo reconocieron. Se llenaron de terror cuando descubrieron quién era. Pensaban que se iba a vengar.
Pero José dijo las palabras del versículo de hoy: «Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien». Como José estaba en Egipto, pudo salvar muchas vidas, entre ellas las de su propia familia.
La historia de José nos enseña algo importante. Las cosas injustas pasan de verdad, y duelen de verdad. Dios no finge que sean buenas. Pero Dios puede tomar hasta las cosas más injustas y tejerlas para formar algo bueno.
José también decidió perdonar a sus hermanos. Quizás esa sea la parte más asombrosa de la historia. Confiaba tanto en Dios que no necesitaba vengarse.
Piénsalo: ¿Se te ocurre algo injusto que te haya pasado? ¿Hay alguien a quien necesitas perdonar?
Inténtalo: Lee el final de la historia de José en Génesis 45:1–15. Fíjate en cómo trata José a sus hermanos.
Querido Dios, a veces la vida no es justa, y eso duele. Gracias porque tú puedes tomar incluso las cosas injustas y usarlas para bien, como hiciste con José. Ayúdame a confiar en ti cuando las cosas no son justas, y ayúdame a perdonar a las personas que me han hecho daño. En el nombre de Jesús, amén.
Capítulo 26 completado
Día 25 — No es justo