Enraizados – 30 días con Dios para jóvenes – Libro 2
Día 11 — Nicodemo de noche

Capítulo 12 · 2 min de lectura · 3 min de escucha

Día 11 — Nicodemo de noche

«Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos. Este vino a Jesús de noche, y le dijo: “Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él”. Respondió Jesús y le dijo: “De cierto, de cierto te digo que nadie puede ver el reino de Dios si no nace de nuevo”.»

— Juan 3:1–3

Nicodemo era un hombre importante. Era fariseo, es decir, parte de un grupo que estudiaba la ley de Dios con mucho cuidado y se esforzaba por cumplir cada regla. También era un líder de su pueblo. Si alguien parecía lo bastante bueno para Dios, ese era Nicodemo.

Pero Nicodemo tenía preguntas sobre Jesús. Así que fue a ver a Jesús de noche, quizá porque no quería que los otros líderes lo vieran.

Nicodemo empezó con mucha educación: «Sabemos que has venido de Dios como maestro». Pero Jesús fue directo a lo más importante: «Nadie puede ver el reino de Dios si no nace de nuevo».

Nicodemo se quedó confundido. «¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo?», preguntó. Estaba pensando en nacer como un bebé por segunda vez, ¡y eso es imposible!

Pero Jesús no hablaba de esa clase de nacimiento. Hablaba de nacer del Espíritu. Cuando naciste la primera vez, recibiste la vida física, la de tu cuerpo. Cuando naces de nuevo, Dios te da una nueva vida espiritual. El Espíritu Santo viene a vivir en ti, y pasas a ser un hijo de Dios.

Jesús lo comparó con el viento: «El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas no sabes de dónde viene, ni a dónde va». No puedes ver el viento, pero sí puedes ver lo que hace con los árboles y las cometas. Con el Espíritu pasa lo mismo. No puedes verlo, pero sí puedes ver cómo cambia a las personas.

Esta es la gran lección. Nicodemo era muy religioso. Conocía la Biblia. Cumplía montones de reglas. Pero eso no bastaba. Ser bueno por fuera no puede darte vida nueva por dentro. Solo Dios puede hacerlo.

Unas pocas frases más adelante, Jesús le dijo a Nicodemo el versículo más famoso de la Biblia: Juan 3:16. Dios da vida nueva a todo el que cree en su Hijo.

Piénsalo: ¿Por qué no le bastaba a Nicodemo con ser muy religioso y cumplir montones de reglas?

Inténtalo: Lee el resto de la conversación en Juan 3:1–16. Fíjate en que termina con un versículo que probablemente ya conoces.

Querido Dios, gracias porque das vida nueva a todo el que cree en Jesús. Sé que no puedo estar bien contigo solo por portarme bien por fuera. Gracias por enviar a tu Espíritu para hacerme nuevo por dentro. En el nombre de Jesús, amén.

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