El progreso del peregrino
Conclusión

Capítulo 12 · 1 min de lectura

Conclusión

Ahora, lector, te he contado mi sueño,

mira si puedes interpretármelo a mí,

o a ti mismo, o a tu prójimo; mas ten cuidado

de interpretarlo mal; porque eso, en lugar

de hacerte bien, solo te dañará a ti mismo:

de la mala interpretación se sigue el mal.

Ten cuidado, también, de no ser extremado

jugando con la superficie de mi sueño;

ni dejes que mi figura o mi semejanza

te muevan a la risa o a la contienda.

Deja eso para niños y necios; pero en cuanto a ti,

contempla tú la sustancia de mi asunto.

Aparta las cortinas, mira tras mi velo,

levanta mis metáforas, y no dejes de hacerlo.

Allí, si las buscas, tales cosas hallarás

que serán de provecho a una mente honesta.

Lo que de escoria halles allí, atrévete

a desecharlo, mas conserva el oro.

¿Y qué, si mi oro va envuelto en el mineral?

Nadie arroja la manzana por el corazón:

mas si lo desechas todo como cosa vana,

no sé si eso me hará soñar de nuevo.

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