Capítulo 4 · 2 min de lectura · 2 min de escucha
Una sombra como una cruz
“Entréguense por completo a Dios, como un regalo vivo, santo y agradable a él.” — de Romanos 12
Cuando llegó la primavera de 1948, Betty y Jim empezaron a amarse. Pero no sabían qué hacer con eso. Jim pensaba que tal vez Dios quería que se quedara soltero, para poder ir a lugares difíciles y peligrosos a hablarle de Jesús a la gente. No estaba seguro, y no quería hacer ninguna promesa hasta estarlo.
El 9 de junio de 1948, justo antes de que Betty terminara la universidad, salieron a caminar una tarde. Por primera vez se dijeron lo que sentían. Y Jim le dijo a Betty que no podía pedirle nada, ni prometerle nada.
Así que decidieron devolverle su amor a Dios. Pensaron en la historia de la Biblia en la que Abraham estaba dispuesto a ofrecer a su hijo Isaac sobre un altar, y Dios dio un carnero en su lugar. Su amor era un regalo precioso, y por eso se lo ofrecerían de vuelta a Dios. Si Dios se lo devolvía, sería maravilloso. Si no, confiarían en que él tenía algo mejor.
Mientras estaban sentados hablando, la luna salió detrás de ellos. Proyectó en el suelo, entre los dos, la sombra de una gran cruz de piedra. Los dos lo recordaron siempre. Parecía un dibujo de lo que acababan de decidir: pasara lo que pasara con su amor, pasaría bajo la cruz de Jesús.
Después vinieron años de espera. Betty fue a una escuela bíblica en las praderas frías y nevadas de Canadá. Jim terminó la universidad y volvió a su casa en Oregón. Se escribían cartas, pero no había ninguna promesa. Betty se sentía sola muchas veces, y la espera era muy difícil. Pero siguió orando, y siguió haciendo cada día el trabajo que tenía delante.
A veces queremos algo con muchas ganas y tenemos que esperar. Entregárselo a Dios no quiere decir que dejemos de quererlo. Quiere decir que confiamos en que él sabe qué es lo mejor, y en que él lo cuidará por nosotros.
Querido Dios, cuando tenga que esperar algo que quiero, ayúdame a confiar en ti. Te entrego las cosas que más me importan. Amén.
Conversen juntos
Hagan primero las preguntas; luego toquen una para ver una nota para los adultos.
¿Qué decidieron hacer Betty y Jim con el amor que sentían el uno por el otro?
Decidieron devolvérselo a Dios, como Abraham cuando ofreció a Isaac, y confiar a Dios lo que pasara después.
¿Qué vieron en el suelo entre ellos durante su paseo?
La sombra de una gran cruz de piedra, que hizo la luna al salir detrás de ellos. Les recordó que su amor estaba bajo la cruz de Jesús.
¿Hay algo que estés esperando ahora mismo?
Cualquier respuesta sincera está bien. Betty tuvo que esperar mucho tiempo. Entregarle a Dios lo que queremos quiere decir confiar en que él sabe qué es lo mejor.
Capítulo 4 completado
Una sombra como una cruz