Capítulo 12 · 2 min de lectura · 2 min de escucha
Los brazos eternos
“Aun cuando seas viejo y tengas canas, yo te cargaré.” — de Isaías 46
En 1977 Betty se casó por tercera vez. Su esposo se llamaba Lars Gren. Hicieron su hogar en Magnolia, un pueblo junto al mar en Massachusetts. Valerie creció y se casó con un pastor llamado Walter Shepard, y tuvieron ocho hijos. ¡La joven viuda de la selva ahora era abuela de una familia grande!
Betty siguió escribiendo libros. Y desde 1988 tuvo un programa de radio para mujeres llamado Gateway to Joy, que se escuchaba en todo Estados Unidos y en otros países. Cada programa empezaba de la misma manera. Les recordaba a sus oyentes dos promesas de la Biblia: que Dios las amaba con un amor eterno, y que debajo de ellas estaban sus brazos eternos.
En la radio hablaba de la oración, de la tristeza y de confiar en Dios. Pero también hablaba de cosas de todos los días, como lavar los platos, ser puntual, contestar cartas y levantarse por la mañana. Ella creía que hacer bien los trabajos pequeños, para Dios, es una forma de amarlo.
Cuando Betty envejeció, se enfermó de una enfermedad llamada demencia. Poco a poco dejó de recordar las cosas, y después casi no podía hablar. Ella, que había amado tanto las palabras, ya no podía usarlas. Lars la cuidó en casa durante muchos años. Ahora otra persona tenía que cargarla a ella, como ella había cargado una vez a la pequeña Valerie por la selva.
Betty murió en su casa de Magnolia el 15 de junio de 2015. Tenía ochenta y ocho años. Había confiado en Dios en los días felices y en los muy tristes, y al final descansó en sus brazos eternos.
Al final de su vida Betty no podía hacer nada por Dios, pero Dios la seguía amando igual. Tú también eres precioso para Dios, no por lo que puedes hacer, sino porque eres suyo.
Querido Dios, gracias por Betty Elliot y por todo lo que hiciste por medio de su vida. Gracias porque me amas con un amor eterno, y porque tus brazos están siempre debajo de mí. Amén.
Conversen juntos
Hagan primero las preguntas; luego toquen una para ver una nota para los adultos.
¿Cómo empezaba cada programa de radio de Gateway to Joy?
Betty les recordaba a sus oyentes que Dios las amaba con un amor eterno, y que debajo de ellas estaban sus brazos eternos.
¿De qué cosas de todos los días hablaba Betty en la radio?
De cosas como lavar los platos, ser puntual, contestar cartas y levantarse por la mañana. Ella creía que los trabajos pequeños bien hechos para Dios son una forma de amarlo.
¿Por qué eres precioso para Dios?
Cualquier respuesta sincera está bien. Dios te ama no por lo que puedes hacer, sino porque eres suyo, y sus brazos eternos te sostienen.
Capítulo 12 completado
Los brazos eternos