Elisabeth Elliot (Para niños)
A la selva con Valerie

Capítulo 10 · 2 min de lectura · 3 min de escucha

A la selva con Valerie

“No dejes que el mal te venza. Vence al mal haciendo el bien.” — de Romanos 12

Algunos amigos de Betty pensaban que no debía ir. Parecía demasiado peligroso que una mamá joven llevara a su hijita a vivir entre las personas que habían matado a su esposo. Betty conocía el peligro. Pero los huaorani le habían pedido que fuera, y ella creía que Dios quería que oyeran de él. Así que fue.

En octubre de 1958, Betty, Valerie y Rachel Saint caminaron por la selva con Dayuma y los huaorani que habían venido a buscarlas. A Valerie, que tenía tres años, tuvieron que cargarla. El 8 de octubre llegaron a un claro huaorani junto a un riachuelo llamado Tiwaeno. Ese día habría sido el cumpleaños número treinta y uno de Jim.

Los huaorani vivían en casas grandes con techos de hojas de palmera, dormían en hamacas y cazaban con cerbatanas. Betty y Valerie vivían en un refugio sencillo con techo de hojas. Los huaorani le dieron a Betty un nombre nuevo: Gikari, que quiere decir “pájaro carpintero”. Valerie jugaba con los niños huaorani, corría descalza y pronto hablaba su idioma con facilidad.

Algunos de los hombres que habían estado en la playa aquel día vivían allí mismo, en el claro. Betty los conoció. Vio que no eran monstruos. Se reían, cuidaban a sus hijos y salían a cazar. Habían actuado por miedo. Betty no fingió que lo que habían hecho no importaba. Pero antes de ir había decidido perdonarlos, y no los odiaba.

Betty vivió entre los huaorani unos tres años. Les daba medicinas a los enfermos y trabajaba mucho en el idioma, mientras Dayuma le hablaba a su gente de Dios. Con los años, algunos de los mismos hombres que habían estado en la playa empezaron a seguir a Jesús. Más tarde, dos de ellos bautizaron al hijo y a la hija de Nate Saint en el río, cerca de la playa donde había muerto su papá.

Jesús nos dice que amemos incluso a las personas que nos han hecho daño. Eso es muy difícil. Pero Dios puede ayudarnos a perdonar, y nuestra bondad puede mostrarles a otros su amor.

Querido Jesús, es difícil amar a las personas que me han hecho daño. Por favor, ayúdame a perdonar y a hacerles el bien, como lo hizo Betty. Amén.

Conversen juntos

Hagan primero las preguntas; luego toquen una para ver una nota para los adultos.

¿Qué nombre le dieron los huaorani a Betty?

Gikari, que quiere decir “pájaro carpintero”.

¿Qué pasó con algunos de los hombres que habían estado en la playa?

Con los años, algunos de ellos empezaron a seguir a Jesús. Más tarde, dos de ellos bautizaron al hijo y a la hija de Nate Saint en el río, cerca de la playa.

¿Hay alguien a quien necesites la ayuda de Dios para perdonar?

Cualquier respuesta sincera está bien. Perdonar es difícil, pero Dios puede ayudarnos, y hacerles el bien a otros les muestra su amor.

Capítulo 10 completado

A la selva con Valerie

Página 1 / 1 · 2 min restantes en el capítulo
Anterior Siguiente