Hijas del Rey – 30 días con Dios para chicas – Libro 2
Día 8 — Las hijas que alzaron la voz

Capítulo 9 · 2 min de lectura · 3 min de escucha

Día 8 — Las hijas que alzaron la voz

«Bien dicen las hijas de Zelofehad: has de darles posesión de heredad entre los hermanos de su padre, y traspasarás la heredad de su padre a ellas.»

— Números 27:7

¡Aquí tienes una historia de la Biblia que mucha gente nunca ha oído!

Cuando el pueblo de Dios estaba a punto de entrar en la Tierra Prometida, la tierra se iba a repartir entre las familias. Pero había una regla: la tierra pasaba de los padres a los hijos varones. Entonces, ¿qué pasaba si un padre no tenía hijos varones?

Un hombre llamado Zelofehad había muerto. No tenía hijos varones, pero tenía cinco hijas: Maala, Noa, Hogla, Milca y Tirsa. Según la regla, su familia no recibiría ninguna tierra. El nombre de su padre desaparecería, y las hermanas se quedarían sin nada.

Así que las cinco hermanas hicieron algo muy valiente. Fueron hasta la entrada del tabernáculo, la tienda santa de Dios, y se pusieron delante de Moisés, del sacerdote, de todos los líderes y de toda la congregación de Israel. Y alzaron la voz.

«¿Por qué será quitado el nombre de nuestro padre de entre su familia, por no haber tenido hijo? Danos heredad entre los hermanos de nuestro padre.»

¿Te imaginas lo nerviosas que debían de estar? Cinco jóvenes de pie ante los líderes más importantes del país, pidiendo algo que nadie había pedido jamás.

Moisés no sabía qué hacer. Así que llevó su pregunta a Dios.

Y Dios respondió: «Bien dicen las hijas de Zelofehad.» Dicho de otra manera: ¡Tienen razón! Dios le dijo a Moisés que les diera la tierra de su padre. Y hasta lo convirtió en una nueva regla para todo Israel, para que otras hijas en la misma situación también estuvieran protegidas.

Estas cinco hermanas nos enseñan algo precioso. No se quejaron ni murmuraron a espaldas de nadie. No montaron una rabieta. Fueron con respeto a las personas adecuadas y pidieron. Y Dios las escuchó y les dio la razón.

A Dios le importa la justicia. Le importan las hijas. Y honra a las chicas que alzan la voz con valentía y respeto.

Piénsalo: ¿Por qué crees que las cinco hermanas necesitaron valentía para alzar la voz? ¿Qué te dice la respuesta de Dios sobre cómo ve él a las chicas?

Inténtalo: Si hay algo injusto en tu vida por lo que has estado refunfuñando, piensa cómo podrías llevarlo con respeto a la persona adecuada.

Querido Dios, gracias por las cinco hermanas valientes que alzaron la voz. Gracias porque te importa la justicia y porque las escuchaste. Dame valentía para hablar con respeto cuando algo no está bien. En el nombre de Jesús, amén.

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