Hijas del Rey – 30 días con Dios para chicas – Libro 2
Día 9 — Tan valiente como para decir que no

Capítulo 10 · 2 min de lectura · 3 min de escucha

Día 9 — Tan valiente como para decir que no

«Porque la gracia de Dios que trae salvación a todos los hombres se manifestó, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo templada, y justa, y piadosamente.»

— Tito 2:11–12

«Venga, pruébalo.» «Todo el mundo lo hace.» «No seas tan cría.» «Si de verdad fueras mi amiga, lo harías.» «Nadie se va a enterar.»

¿Alguna vez has oído palabras así? Cuando alguien te presiona para que hagas algo que sabes que está mal, puede ser muy difícil decir que no. No quieres quedarte fuera. No quieres que tus amigas se enfaden contigo. No quieres parecer aburrida.

Pero decir que no es una de las cosas más valientes que puede hacer una chica.

Pablo dice que la gracia de Dios llega «enseñándonos que, renunciando a la impiedad», vivamos para él. Renunciar a algo significa decirle que no y darle la espalda. La gracia de Dios no solo nos perdona. También nos enseña y nos da fuerza para decir que no a lo que nos haría daño o lo deshonraría a él.

Decir que no podría sonar así:

  • «No, no quiero ver eso.»
  • «No, no voy a copiar sus deberes.»
  • «No, no quiero participar en burlarme de ella.»
  • «No, no me dejan ir allí.»
  • «No, eso me hace sentir incómoda.»

Aquí tienes algunos consejos para decir que no:

  • Decide antes. Si ya sabes tu respuesta, es más fácil decirla cuando llegue el momento.
  • Sé breve. No tienes que dar una larga explicación. «No, gracias» es suficiente.
  • Dilo en serio. Míralos a los ojos y habla con voz clara.
  • Vete si hace falta. No tienes que quedarte a discutir.
  • ¡Échales la culpa a tus padres si te ayuda! «Mis padres nunca me dejarían» es una respuesta perfectamente buena.
  • Busca una amiga que diga que no contigo. Es más fácil con alguien a tu lado.

Una amiga de verdad respetará tu no. Y si alguien sigue presionándote, o te pide que hagas algo peligroso, cuéntaselo a un adulto de confianza.

Cada vez que le dices que no a algo malo, le estás diciendo que sí a Dios.

Piénsalo: ¿Qué cosas sienten las chicas de tu edad que tienen que hacer por presión de los demás? ¿Cómo podrías decir que no?

Inténtalo: Practica decir que no en voz alta, delante de un espejo o con tu padre o tu madre. Prueba: «No, gracias. No voy a hacer eso.»

Querido Dios, gracias porque tu gracia me ayuda a decir que no a lo que está mal. Dame valentía cuando mis amigas me presionen. Ayúdame a decidir antes, a decir que no con claridad y a irme cuando haga falta. En el nombre de Jesús, amén.

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