Hijas del Rey – 30 días con Dios para chicas – Libro 1
Día 26 — Sentada a los pies de Jesús

Capítulo 27 · 2 min de lectura · 3 min de escucha

Día 26 — Sentada a los pies de Jesús

«“Marta, Marta”, le respondió el Señor, “afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero solo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada”».

— Lucas 10:41–42

Jesús y sus discípulos iban de viaje, y una mujer llamada Marta los recibió en su casa. ¡Eso era algo muy importante! Marta tenía muchos invitados a quienes dar de comer, y quería que todo saliera perfecto.

Así que Marta se puso manos a la obra. Cocinar, limpiar, poner la mesa, traer agua. Había muchísimo que hacer.

Pero su hermana, María, no la estaba ayudando. Estaba sentada en el suelo a los pies de Jesús, escuchando lo que él enseñaba.

Marta se fue enojando cada vez más. Al final, fue directo hacia Jesús y le dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje servir sola? ¡Dile que me ayude!».

¿Alguna vez te has sentido como Marta? ¿Haciendo todo el trabajo mientras otra persona solo está ahí sentada?

Pero Jesús le respondió con cariño: «Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero solo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte».

Jesús no estaba diciendo que el trabajo de Marta fuera malo. ¡Servir es bueno! ¡Recibir a otros en casa es bueno! Pero Marta estaba tan ocupada haciendo cosas para Jesús que se estaba perdiendo el tiempo con Jesús. Y estaba tan afanada y turbada que no podía disfrutar de estar con él.

María había escogido lo más importante: simplemente estar con Jesús.

Muchas chicas son como Marta. Ocupadas con la escuela, los deportes, las clases, las amigas, las tareas de la casa y las actividades. Tratando de hacerlo todo bien. Preocupadas por muchas cosas. Y a veces, con tanto ajetreo, nos olvidamos de simplemente sentarnos con Jesús.

Jesús te invita a ser como María. A ir más despacio. A sentarte a sus pies. A escucharlo. No tiene que ser mucho tiempo. Incluso unos minutos al día, leyendo su Palabra y hablando con él, pueden cambiarlo todo.

Y mira su promesa: «la cual no le será quitada». El tiempo con Jesús nunca se desperdicia. Las notas, los premios y las actividades vienen y van. Pero el tiempo que pasas conociendo a Jesús dura para siempre.

Piénsalo: ¿Te pareces más a Marta (ocupada y preocupada) o a María (sentada con Jesús)? ¿Qué te impide pasar tiempo con él?

Inténtalo: Aparta hoy diez minutos para ser como María. Siéntate en un lugar tranquilo, lee un pasaje de uno de los Evangelios y simplemente escucha a Jesús.

Querido Jesús, muchas veces estoy ocupada y preocupada por muchas cosas, como Marta. Ayúdame a escoger la buena parte, como María. Ayúdame a ir más despacio y a sentarme a tus pies. Gracias porque el tiempo contigo nunca se desperdicia. En tu nombre, amén.

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