Capítulo 21 · 2 min de lectura · 3 min de escucha
Día 20 — Débora dice: ¡Adelante!
«Entonces Débora dijo a Barac: Levántate; porque este es el día en que el Señor ha entregado a Sísara en tus manos. ¿No ha salido el Señor delante de ti?»
— Jueces 4:14
Mucho antes de que Israel tuviera reyes, Dios levantó a unos líderes llamados jueces para guiar a su pueblo. Y uno de los jueces más famosos fue una mujer llamada Débora.
Débora era profetisa, alguien por medio de quien Dios hablaba. Se sentaba debajo de una palmera en la región montañosa, y gente de todo Israel venía a ella para resolver sus problemas. Era sabia y escuchaba a Dios.
En aquel tiempo, un poderoso rey cananeo trataba a Israel con crueldad. ¡El jefe de su ejército, Sísara, tenía novecientos carros de hierro! Durante veinte años, el pueblo de Dios sufrió.
Entonces Dios le dio a Débora un mensaje para un hombre llamado Barac. Tenía que reunir a diez mil soldados e ir a luchar contra Sísara, y Dios entregaría a Sísara en sus manos.
Pero Barac estaba nervioso. Dijo: «Si tú vas conmigo, yo iré; pero si no vas conmigo, no iré».
Así que Débora fue. Y cuando llegó el día de la batalla, fue ella quien dijo: «Levántate; porque este es el día en que el Señor ha entregado a Sísara en tus manos. ¿No ha salido el Señor delante de ti?».
¿Qué le dio a Débora tanta valentía? Mira sus palabras: «¿No ha salido el Señor delante de ti?». Débora no era valiente porque fuera fuerte ni porque tuviera un gran ejército. Era valiente porque confiaba en Dios. Sabía que él ya iba delante de ellos, luchando por ellos.
Y Dios le dio a Israel una gran victoria. Después, Débora escribió un canto de alabanza a Dios, que puedes leer en Jueces 5. La tierra tuvo paz durante cuarenta años.
Débora nos enseña que Dios usa a mujeres y chicas para guiar, para hablar su verdad y para dar valor a los demás. Tu voz importa. Tu fe importa. Cuando confías en Dios, puedes animar a otros a ser valientes también.
Quizá nunca dirijas un ejército. Pero puedes ser tú quien le diga a una amiga asustada: Tú puedes. Dios está contigo. Puedes ser tú quien defienda lo correcto cuando otros se echan atrás.
Piénsalo: Débora dijo: «¿No ha salido el Señor delante de ti?». ¿Cómo te ayuda a ser valiente saber que Dios va delante de ti?
Inténtalo: Anima hoy a alguien que esté nerviosa por algo. Recuérdale que Dios va delante de ella.
Querido Dios, gracias por Débora, que confió en ti y ayudó a otros a ser valientes. Ayúdame a escucharte y a hablar tu verdad. Cuando tenga miedo, recuérdame que tú vas delante de mí. Usa mi voz para animar a los demás. En el nombre de Jesús, amén.
Capítulo 21 completado
Día 20 — Débora dice: ¡Adelante!