Corrie ten Boom (Para niños)
Ruedecitas y puertas abiertas

Capítulo 3 · 2 min de lectura · 2 min de escucha

Ruedecitas y puertas abiertas

“El que es fiel en las cosas muy pequeñas también es fiel en las grandes.” — de Lucas 16

Durante muchos años Betsie ayudó a papá en la tienda, y Corrie cocinaba y limpiaba. Luego, hacia 1920, Betsie estuvo enferma un tiempo, y las hermanas cambiaron de trabajo. Betsie descubrió que le encantaba hacer que la casa fuera acogedora y bonita. Corrie descubrió que le encantaba la tienda, y sobre todo la mesa de trabajo.

Papá le enseñó a Corrie a arreglar relojes, y ella viajó hasta Suiza, el país de los relojeros, para aprender más. Un reloj está lleno de piezas diminutas: resortes tan finos como un cabello, y tornillos tan pequeños que se necesitan unas pinzas y una lupa para sujetarlos. ¡Una sola mota de polvo puede detener todo el reloj! Corrie aprendió a trabajar despacio, con cuidado y con paciencia. En 1924, según el museo de Haarlem, se convirtió en la primera mujer de los Países Bajos en recibir el título de relojera.

Corrie tenía muchísima energía, y la usaba para los demás. Empezó clubes para chicas, con deporte, música, manualidades, campamentos y estudio de la Biblia. Los clubes tenían un triángulo como insignia. Sus tres lados representaban el cuerpo, el alma y el espíritu, porque a Dios le importa cada parte de nosotros.

También daba clases especiales sobre Jesús para personas con discapacidad intelectual. En aquellos tiempos mucha gente pensaba que ellos no podían entender las buenas noticias, y los mantenía escondidos. Corrie no estaba de acuerdo. Les enseñaba con paciencia, y los ayudaba a prepararse para formar parte de la iglesia.

Los ten Boom también recibían en su casa a niños que necesitaban un hogar. Algunos eran hijos de misioneros que trabajaban lejos. La casa estrecha les hacía un hueco, y se convertían en parte de la familia.

Nada de esto era famoso. Pero Jesús dice que el que es fiel en las cosas pequeñas también será fiel en las grandes. Los trabajos pequeños que haces con cuidado, y la bondad que muestras a las personas que otros olvidan, le importan muchísimo a Dios.

Querido Dios, ayúdame a hacer bien y con cuidado hasta los trabajos pequeños. Ayúdame a fijarme en las personas que otros olvidan, y a ser bondadoso con ellas. Amén.

Conversen juntos

Hagan primero las preguntas; luego toquen una para ver una nota para los adultos.

¿Por qué necesitaba Corrie unas pinzas y una lupa?

Porque las piezas de dentro de un reloj son diminutas: resortes tan finos como un cabello y tornillos muy pequeños.

¿A quiénes enseñaba Corrie en sus clases especiales?

A personas con discapacidad intelectual, a quienes mucha gente en aquellos tiempos mantenía escondidas. Ella las ayudaba a prepararse para formar parte de la iglesia.

¿Qué trabajo pequeño podrías hacer con cuidado esta semana?

Cualquier respuesta sincera está bien. La idea del capítulo: Dios ve nuestra fidelidad en las cosas pequeñas y la usa para prepararnos para cosas más grandes.

Capítulo 3 completado

Ruedecitas y puertas abiertas

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