El Talonario del Banco de la Fe
El mes de agosto

Capítulo 9 · 38 min de lectura

El mes de agosto

1 de agosto

EL PACTO ALCANZA A LOS HIJOS

«Y estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu descendencia después de ti en sus generaciones, por pacto perpetuo, para ser tu Dios, y el de tu descendencia después de ti» Génesis 17:7

Oh Señor, tú has hecho un pacto conmigo, tu siervo, en Cristo Jesús mi Señor; y ahora te ruego que permitas que mis hijos sean incluidos en sus disposiciones de gracia. Permíteme creer esta promesa como hecha a mí tanto como a Abraham. Sé que mis hijos nacieron en pecado, y en maldad fueron concebidos, igual que los de los demás hombres; por eso nada pido en razón de su nacimiento, pues bien sé que «lo que es nacido de la carne, carne es», y nada más. ¡Señor, haz que nazcan bajo tu pacto de gracia por tu Espíritu Santo!

Ruego por mis descendientes por todas las generaciones. Sé tú su Dios como eres el mío. Mi mayor honra es que me hayas permitido servirte; que mi descendencia te sirva en todos los años venideros. ¡Oh Dios de Abraham, sé el Dios de su Isaac! ¡Oh Dios de Ana, acepta a su Samuel!

Señor, si me has favorecido en mi familia, te ruego que recuerdes a los demás hogares de tu pueblo que permanecen sin bendición. Sé el Dios de todas las familias de Israel. No permitas que ninguno de los que temen tu nombre sea probado con un hogar impío y malvado, por amor de tu Hijo Jesucristo. Amén.

2 de agosto

HABLE LO QUE ÉL ENSEÑA

«Ahora, pues, ve, y yo estaré con tu boca, y te enseñaré lo que hayas de hablar» Éxodo 4:12

Muchos verdaderos siervos del Señor son torpes de palabra, y cuando se les llama a abogar por su Señor, quedan en gran turbación por temor de echar a perder una buena causa con su mala defensa. En tal caso conviene recordar que el Señor hizo la lengua que es tan torpe, y debemos cuidarnos de no culpar a nuestro Hacedor. Puede ser que una lengua torpe no sea un mal tan grande como una lengua ligera, y que la escasez de palabras sea más una bendición que un diluvio de verborrea. También es del todo cierto que el verdadero poder salvador no reside en la retórica humana, con sus tropos, sus frases bonitas y sus grandes despliegues. La falta de fluidez no es una carencia tan grande como parece.

Si Dios está con nuestra boca y con nuestra mente, tendremos algo mejor que el metal que resuena de la elocuencia, o el címbalo que retiñe de la persuasión. La enseñanza de Dios es sabiduría; su presencia es poder. Faraón tenía más razón para temer al tartamudo Moisés que al más fluido de los oradores de Egipto; porque lo que él decía tenía poder en sí; hablaba plagas y muertes. Si el Señor está con nosotros en nuestra debilidad natural, seremos ceñidos de poder sobrenatural. Por tanto, hablemos por Jesús con denuedo, como debemos hablar.

3 de agosto

EL DERECHO A LAS COSAS SANTAS

«Pero si el sacerdote compra alguna persona con su dinero, ésta podrá comer de ella, y también el nacido en su casa; ellos comerán de su alimento» Levítico 22:11

Los extranjeros, los forasteros y los jornaleros no habían de comer de las cosas santas. Así sucede aún en las cosas espirituales. Pero dos clases tenían acceso libre a la mesa sagrada: los que eran comprados con el dinero del sacerdote, y los que nacían en la casa del sacerdote. Comprados y nacidos: éstas eran las dos pruebas indiscutibles del derecho a las cosas santas.

Comprados. Nuestro gran Sumo Sacerdote ha comprado por precio a todos los que ponen su confianza en él. Son su propiedad absoluta, enteramente del Señor. No por lo que son en sí mismos, sino por causa de su dueño, son admitidos a los mismos privilegios que él mismo goza, y «comerán de su alimento». Él tiene un alimento para comer que los mundanos no conocen. «Porque sois de Cristo», por eso participará usted con su Señor.

Nacidos. Éste es un camino igualmente seguro al privilegio; si nacemos en la casa del Sacerdote, ocupamos nuestro lugar con el resto de la familia. La regeneración nos hace coherederos, y del mismo cuerpo; y, por tanto, la paz, el gozo y la gloria que el Padre ha dado a Cristo, Cristo nos las ha dado a nosotros. La redención y la regeneración nos han dado un doble derecho al permiso divino de esta promesa.

4 de agosto

ÉL BENDICE Y GUARDA

«El Señor te bendiga, y te guarde» Números 6:24

Esta primera cláusula de la bendición del sumo sacerdote es, en esencia, una promesa. Aquella bendición que nuestro gran Sumo Sacerdote pronuncia sobre nosotros ha de venir con toda seguridad, porque él expresa el pensamiento de Dios.

¡Qué gozo morar bajo la bendición divina! Esto da un sabor de gracia a todas las cosas. Si somos bendecidos, entonces todas nuestras posesiones y deleites son bendecidos; sí, nuestras pérdidas y cruces, y aun nuestras desilusiones, son bendecidas. La bendición de Dios es profunda, enfática, eficaz. La bendición de un hombre puede empezar y acabar en palabras; pero la bendición del Señor enriquece y santifica. El mejor deseo que podemos tener para nuestro amigo más querido no es «Que la prosperidad te acompañe», sino «El Señor te bendiga».

Es igualmente algo delicioso ser guardado por Dios; guardado por él, guardado cerca de él, guardado en él. En verdad son guardados aquellos a quienes Dios guarda; son preservados del mal, son reservados para una felicidad sin límites. El guardar de Dios va con su bendición, para establecerla y hacerla perdurar.

El autor de este pequeño libro desea que la rica bendición y el guardar seguro aquí pronunciados vengan sobre todo lector que en este momento esté mirando estas líneas. Le ruego que eleve el texto a Dios como una oración por sus siervos.

5 de agosto

LA LEY EN EL CORAZÓN

«La ley de su Dios está en su corazón; ninguno de sus pasos resbalará» Salmos 37:31

Ponga la ley en el corazón, y todo el hombre queda recto. Aquí es donde debe estar la ley; porque entonces reposa, como las tablas de piedra en el arca, en el lugar señalado para ella. En la cabeza confunde, sobre la espalda agobia, en el corazón sostiene.

¡Qué palabra tan escogida se usa aquí: «la ley de su Dios»! Cuando conocemos al Señor como nuestro propio Dios, su ley se vuelve libertad para nosotros. Dios con nosotros en pacto nos hace anhelosos de obedecer su voluntad y andar en sus mandamientos. ¿Es el precepto el precepto de mi Padre? Entonces me deleito en él.

Aquí se nos garantiza que el hombre de corazón obediente será sostenido en cada paso que dé. Hará lo que es recto, y por tanto hará lo que es sabio. La acción santa es siempre la más prudente, aunque en el momento no lo parezca. Marchamos por la gran calzada de la providencia y la gracia de Dios cuando nos mantenemos en el camino de su ley. La Palabra de Dios nunca ha extraviado a una sola alma todavía; sus claras indicaciones de andar humilde, justa y amorosamente, y en el temor del Señor, son tanto palabras de sabiduría para hacer próspero nuestro camino como reglas de santidad para mantener limpias nuestras vestiduras. Anda con seguridad quien anda con rectitud.

6 de agosto

VAYA; TOME SU POSESIÓN

«Mira, el Señor tu Dios ha puesto delante de ti la tierra; sube y toma posesión de ella, como el Señor Dios de tus padres te ha dicho; no temas ni desmayes» Deuteronomio 1:21

Hay una herencia de gracia que debiéramos ser lo bastante osados para ganar como posesión nuestra. Todo lo que un creyente ha alcanzado está franco para otro. Podemos ser fuertes en la fe, fervientes en el amor y abundantes en la labor; nada lo impide; subamos y tomemos posesión. La experiencia más dulce y la gracia más brillante son tanto para nosotros como para cualquiera de nuestros hermanos. El Señor la ha puesto delante de nosotros; nadie puede negar nuestro derecho; subamos y poseámosla en su nombre.

El mundo también está delante de nosotros para ser conquistado para el Señor Jesús. No hemos de dejar ningún país ni rincón de él sin someter. Aquel barrio miserable cerca de nuestra casa está delante de nosotros, no para frustrar nuestros esfuerzos, sino para ceder a ellos. Sólo tenemos que reunir suficiente valor para avanzar, y ganaremos hogares tenebrosos y corazones duros para Jesús. No dejemos nunca morir a la gente de un callejón o una calleja porque no tengamos suficiente fe en Jesús y en su evangelio para subir y poseer la tierra. Ningún lugar es demasiado tenebroso, ninguna persona tan profana como para estar más allá del poder de la gracia. ¡Fuera cobardía! La fe marcha a la conquista.

7 de agosto

REGLAS PARA LA PROSPERIDAD

«Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a la derecha ni a la izquierda, para que seas prosperado dondequiera que vayas» Josué 1:7

Sí, el Señor estará con nosotros en nuestra guerra santa, pero nos exige que sigamos estrictamente sus reglas. Nuestras victorias dependerán en gran medida de que le obedezcamos con todo el corazón, poniendo fuerza y valor en las acciones de nuestra fe. Si somos tibios, no podemos esperar más que media bendición.

Debemos obedecer al Señor con cuidado y reflexión. «Cuidar de hacer» es la frase que se emplea, y está llena de significado. Se refiere a cada parte de la voluntad divina; debemos obedecer con universal disposición. Nuestra regla de conducta es «conforme a toda la ley». No podemos escoger a nuestro gusto, sino que debemos tomar los mandamientos del Señor tal como vienen, todos y cada uno. En todo esto debemos proceder con exactitud y constancia. El nuestro ha de ser un curso recto, que no se desvía ni a la derecha ni a la izquierda. No hemos de errar siendo más rígidos que la ley, ni apartarnos por ligereza hacia un camino más libre y cómodo. Con tal obediencia vendrá la prosperidad espiritual. ¡Oh Señor, ayúdanos a ver si no es así! No pondremos a prueba tu promesa en vano.

8 de agosto

CONFIANZA NO MAL PUESTA

«El Señor Dios me ayudará» Isaías 50:7

Éstas son, en profecía, las palabras del Mesías en el día de su obediencia hasta la muerte, cuando dio sus espaldas a los heridores, y sus mejillas a los que le arrancaban la barba. Estaba confiado en el sostén divino, y confiaba en el Señor.

Oh alma mía, tus dolores son como el polvillo de la balanza comparados con los de tu Señor. ¿No puedes creer que el Señor Dios te ayudará? Tu Señor estaba en una posición peculiar; pues como representante de los hombres pecadores —su sustituto y sacrificio— era necesario que el Padre lo dejara, y le hiciera caer en desamparo de alma. Ninguna tal necesidad pesa sobre ti: no estás obligado a clamar: «¿Por qué me has desamparado?». Si tu Salvador, aun en tal caso, todavía se apoyó en Dios, ¿no puedes hacerlo tú? Él murió por ti, y así hizo imposible que tú fueras dejado solo; por tanto, ten buen ánimo.

En las labores o pruebas de este día, diga: «El Señor Dios me ayudará». Salga con denuedo. Ponga su rostro como un pedernal, y resuelva que ninguna flaqueza ni vergüenza se le acerque. Si Dios ayuda, ¿quién puede estorbar? Si usted está seguro de la ayuda omnipotente, ¿qué puede ser demasiado pesado para usted? Comience el día con gozo, y no deje que ninguna sombra de duda se interponga entre usted y el sol eterno.

9 de agosto

LA PODA PARA LLEVAR FRUTO

«Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto» Juan 15:2

Ésta es una promesa preciosa para quien vive para la fructificación. Al principio parece revestir un aspecto severo. ¿Ha de ser podada la rama fructífera? ¿Ha de cortar el cuchillo aun lo mejor y más útil? Sin duda es así, porque gran parte de la obra purificadora de nuestro Señor se realiza por medio de aflicciones de una u otra clase. No son los malos, sino los buenos, quienes tienen la promesa de la tribulación en esta vida. Pero, entonces, el fin compensa con creces la naturaleza dolorosa de los medios. Si podemos llevar más fruto para nuestro Señor, no nos importará la poda ni la pérdida del follaje.

Con todo, la purificación se obra a veces por la Palabra, aparte de la prueba, y esto quita lo que hubiera parecido áspero en el sabor de la promesa. Por la Palabra seremos hechos más llenos de gracia y más útiles. El Señor, que nos ha hecho, en cierta medida, fructíferos, obrará en nosotros hasta que alcancemos un grado mucho más alto de fertilidad. ¿No es éste un gran gozo? En verdad hay más consuelo en una promesa de fructificación que si se nos hubieran garantizado riquezas, o salud, u honra.

¡Señor Jesús, cumple pronto tu palabra de gracia en mí, y hazme abundar en fruto para tu alabanza!

10 de agosto

ÉL ABATE PARA LEVANTAR

«El Señor empobrece, y él enriquece; abate, y enaltece» 1 Samuel 2:7

Todos mis cambios vienen de Aquel que nunca cambia. Si me hubiera enriquecido, habría visto su mano en ello, y le habría alabado; déjame ver igualmente su mano si soy empobrecido, y déjame alabarle de todo corazón. Cuando descendemos en el mundo, es del Señor, y así podemos tomarlo con paciencia; cuando ascendemos en el mundo, es del Señor, y podemos aceptarlo con gratitud. En todo caso, el Señor lo ha hecho, y está bien.

Parece que el camino del Señor es abatir a aquellos a quienes se propone levantar, y despojar a aquellos a quienes intenta vestir. Si es su camino, es el camino más sabio y mejor. Si ahora estoy soportando el abatimiento, bien puedo regocijarme, porque veo en ello el preludio del levantamiento. Cuanto más somos humillados por la gracia, tanto más seremos exaltados en gloria. Aquel empobrecimiento que será encaminado para nuestro enriquecimiento ha de ser bien recibido.

Oh Señor, tú me has abatido últimamente, y me has hecho sentir mi insignificancia y mi pecado. No es una experiencia agradable, pero te ruego que me sea provechosa. Oh, que así me prepares para llevar un peso mayor de deleite y de utilidad; y cuando esté listo para ello, entonces concédemelo, por amor de Cristo. Amén.

11 de agosto

ESPERAR, NO CORRER

«En Dios solamente está acallada mi alma; de él viene mi salvación» Salmos 62:1

¡Postura bienaventurada! Esperar verdadera y únicamente en el Señor. Sea ésta nuestra condición todo este día, y cada día. Esperando su tiempo, esperando en su servicio, esperando en gozosa expectación, esperando en oración, y contentos. Cuando el alma misma así espera, está en la mejor y más verdadera condición de una criatura ante su Creador, de un siervo ante su Amo, de un hijo ante su Padre. No permitimos dictar nada a Dios, ni quejarnos de él; no toleraremos ninguna impaciencia, ni ninguna desconfianza. Al mismo tiempo, no practicamos el correr delante de la nube, ni el buscar ayuda en otros: ninguna de estas cosas sería esperar en Dios. Dios, y sólo Dios, es la expectación de nuestros corazones.

¡Bienaventurada certeza! De él viene la salvación; está en camino. Vendrá de él, y de nadie más. Suya será toda la gloria de ella, porque sólo él puede realizarla y la realizará. Y la realizará con toda seguridad a su propio tiempo y manera. Salvará de la duda, del sufrimiento, de la calumnia y de la angustia. Aunque todavía no veamos señal alguna de ello, estamos contentos de aguardar la voluntad del Señor, porque no tenemos sospecha alguna de su amor y su fidelidad. Dentro de poco lo llevará a cabo con seguridad, y desde ahora le alabaremos por la misericordia venidera.

12 de agosto

LUZ EN LAS TINIEBLAS

«Porque tú eres mi lámpara, oh Señor; y el Señor alumbrará mis tinieblas» 2 Samuel 22:29

¿Estoy en la luz? Entonces tú, oh Señor, eres mi lámpara. Quítate tú, y mi gozo se iría; pero mientras estés conmigo, puedo pasar sin las antorchas del tiempo y las candelas del consuelo creado. ¡Qué luz derrama la presencia de Dios sobre todas las cosas! Oímos de un faro que podía verse a veinte millas, pero nuestro Señor no sólo es un Dios cercano, sino que de lejos es visto, aun en el país del enemigo. Oh Señor, soy tan feliz como un ángel cuando tu amor llena mi corazón. Tú eres todo mi deseo.

¿Estoy en las tinieblas? Entonces tú, oh Señor, alumbrarás mis tinieblas. Dentro de poco las cosas cambiarán. Los asuntos pueden volverse cada vez más lúgubres, y nube puede amontonarse sobre nube; pero si llega a oscurecer tanto que no pueda ver mi propia mano, aun así veré la mano del Señor. Cuando no pueda hallar una luz dentro de mí, ni entre mis amigos, ni en todo el mundo, el Señor, que dijo «Sea la luz», y fue la luz, puede decir lo mismo otra vez. Todavía me hablará hacia el sol. No moriré, sino que viviré. El día ya despunta. Este dulce texto brilla como un lucero de la mañana. Batiré las manos de gozo antes que pasen muchas horas.

13 de agosto

ANTES Y DURANTE EL CLAMOR

«Y antes que clamen, responderé yo; mientras aún estén hablando, yo escucharé» Isaías 65:24

¡Qué obra tan rápida! El Señor nos oye antes que clamemos; y a menudo nos responde de la misma manera veloz. Previendo nuestras necesidades y nuestras oraciones, dispone la providencia de tal modo que, antes que surja realmente la necesidad, ya la ha suplido; antes que la prueba nos asalte, ya nos ha armado contra ella. Ésta es la prontitud de la omnisciencia, y a menudo la hemos visto ejercerse. Antes que soñáramos con la aflicción que venía, ya había llegado el fuerte consuelo que había de sostenernos bajo ella. ¡Qué Dios que responde la oración tenemos!

La segunda cláusula sugiere el teléfono. Aunque Dios esté en el cielo y nosotros en la tierra, hace, sin embargo, que nuestra palabra, como su propia palabra, viaje con gran rapidez. Cuando oramos rectamente, hablamos al oído de Dios. Nuestro gracioso Mediador presenta nuestras peticiones al instante, y el gran Padre las oye y les sonríe. ¡Qué manera tan grandiosa de orar! ¿Quién no querría dedicarse mucho a la oración, sabiendo que tiene el oído del Rey de reyes? Este día oraré con fe, no sólo creyendo que seré oído, sino que soy oído; no sólo que seré respondido, sino que ya tengo la respuesta. ¡Espíritu Santo, ayúdame en esto!

14 de agosto

EL CASTIGO DEL HIJO NO ES PARA SIEMPRE

«Y por esto afligiré a la descendencia de David, mas no para siempre» 1 Reyes 11:39

En la familia de la gracia hay disciplina, y esa disciplina es lo bastante severa como para hacer que el pecar sea cosa mala y amarga. Salomón, desviado por sus mujeres extranjeras, había levantado otros dioses, y provocado gravemente al Dios de su padre; por eso, diez partes de doce del reino le fueron arrancadas, y erigidas como un estado rival. Ésta fue una dolorosa aflicción para la casa de David, y vino sobre aquella dinastía distintamente de la mano de Dios, como resultado de una conducta impía. El Señor castigará a sus siervos más amados si dejan de obedecer plenamente sus leyes: quizá en esta misma hora tal castigo pese sobre nosotros. Clamemos humildemente: «Señor, hazme entender por qué contiendes conmigo».

¡Qué dulce cláusula salvadora es aquélla: «mas no para siempre»! El castigo del pecado es eterno, pero el castigo paternal del mismo en un hijo de Dios es sólo por una temporada. La enfermedad, la pobreza, el abatimiento del ánimo, pasarán cuando hayan surtido su efecto previsto. Recuerde que no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia. La vara puede hacernos escocer, pero la espada no nos hará morir. Nuestra presente pena está destinada a llevarnos al arrepentimiento, para que no seamos destruidos con los impíos.

15 de agosto

UNA GARANTÍA EN EL NOMBRE

«Y todo lo que pidáis en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo» Juan 14:13

No todo creyente ha aprendido aún a orar en el nombre de Cristo. Pedir no sólo por causa de él, sino en su nombre, como autorizados por él, es un orden elevado de oración. No nos atreveríamos a pedir ciertas cosas en ese bendito nombre, porque sería una miserable profanación de él; pero cuando la petición es tan claramente recta que nos atrevemos a ponerle el nombre de Jesús, entonces ha de ser concedida.

La oración tiene tanto más seguridad de éxito por cuanto es para la gloria del Padre por medio del Hijo. Glorifica su verdad, su fidelidad, su poder, su gracia. El otorgar la oración, cuando se ofrece en el nombre de Jesús, revela el amor del Padre hacia él, y la honra que ha puesto sobre él. La gloria de Jesús y la del Padre están tan entrelazadas, que la gracia que magnifica a la una magnifica a la otra. El canal se hace célebre por la plenitud de la fuente, y la fuente se honra por el canal por el cual fluye. Si el responder a nuestras oraciones deshonrara a nuestro Señor, no oraríamos; pero puesto que en esto él es glorificado, oraremos sin cesar en aquel querido nombre en el cual Dios y su pueblo tienen una comunión de deleite.

16 de agosto

DESCUBRA Y CONFIESE EL PECADO

«El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia» Proverbios 28:13

He aquí el camino de misericordia para un pecador culpable y arrepentido. Debe cesar del hábito de encubrir el pecado. Esto se intenta por la falsedad, que niega el pecado; por la hipocresía, que lo oculta; por la jactancia, que lo justifica; y por la profesión ruidosa, que trata de compensarlo.

El deber del pecador es confesar y abandonar. Ambas cosas deben ir juntas. La confesión debe hacerse honestamente al Señor mismo; y debe incluir en sí el reconocimiento de la falta, el sentido de su mal, y el aborrecimiento de ella. No debemos echar la culpa sobre otros, ni culpar a las circunstancias, ni alegar la debilidad natural. Debemos declararlo todo con franqueza, y declararnos culpables ante la acusación. No puede haber misericordia hasta que esto se haga.

Además, debemos abandonar el mal: habiendo reconocido nuestra falta, debemos renunciar a toda intención presente y futura de permanecer en ella. No podemos quedar en rebelión y a la vez morar con la Majestad del Rey. El hábito del mal ha de ser dejado, junto con todos los lugares, compañías, ocupaciones y libros que pudieran extraviarnos. No por la confesión, ni por la reforma, sino en conexión con ellas hallamos el perdón por la fe en la sangre de Jesús.

17 de agosto

¿QUIÉN TIENE LA MAYORÍA?

«Y él respondió: No temas, porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos» 2 Reyes 6:16

Caballos y carros, y un gran ejército, encerraron al profeta en Dotán. Su joven criado se alarmó. ¿Cómo podrían escapar de semejante cuerpo de hombres armados? Pero el profeta tenía ojos que su criado no tenía, y podía ver una hueste mayor, con armas muy superiores, guardándolo de todo daño. Los caballos de fuego son más poderosos que los caballos de carne, y los carros de fuego son muy preferibles a los carros de hierro.

Así sucede en esta hora. Los adversarios de la verdad son muchos, influyentes, doctos y astutos; y a la verdad le va mal en sus manos; y sin embargo el hombre de Dios no tiene causa de temor. Agentes, vistos e invisibles, de la especie más poderosa, están del lado de la justicia. Dios tiene ejércitos emboscados que se revelarán en la hora de necesidad. Las fuerzas que están del lado del bien y de la verdad pesan mucho más que los poderes del mal. Por tanto, mantengamos nuestro ánimo en alto, y andemos con el porte de hombres que poseen un secreto alentador, que los ha elevado por encima de todo temor. Estamos del lado vencedor. La batalla puede ser reñida, pero sabemos cómo terminará. La fe, teniendo a Dios consigo, está en clara mayoría: «Más son los que están con nosotros que los que están con ellos».

18 de agosto

LOS QUE BUSCAN, HALLAN

«Si le buscas, lo hallarás» 1 Crónicas 28:9

Necesitamos a nuestro Dios; se le puede hallar buscándole; y no se negará a ninguno de nosotros si personalmente buscamos su rostro. No dice: si lo mereces, o compras su favor, sino simplemente: si le «buscas». Los que ya conocen al Señor deben seguir buscando su rostro por la oración, por el servicio diligente y por la santa gratitud: a tales no les negará su favor y comunión. Los que, hasta ahora, no le han conocido para el reposo de sus almas, deben empezar en seguida a buscar, y no cesar nunca hasta hallarle como su Salvador, su Amigo, su Padre y su Dios.

¡Qué firme certeza da esta promesa al que busca! «El que busca, halla». Usted, sí, usted, si busca a su Dios lo hallará. Cuando lo halle, habrá hallado vida, perdón, santificación, preservación y gloria. ¿No buscará, y seguirá buscando, ya que no buscará en vano? Querido amigo, busque al Señor ahora mismo. Aquí está el lugar, y ahora es el tiempo. Doble esa rodilla rígida; sí, doble esa cerviz más rígida aún, y clame a Dios, al Dios vivo. En el nombre de Jesús busque limpieza y justificación. No será rechazado. Aquí está el testimonio de David a su hijo Salomón, y es el testimonio personal del escritor al lector. Créalo y actúe conforme a él, por amor de Cristo.

19 de agosto

RECOMPENSA PARA EL JUSTO

«De modo que el hombre dirá: Ciertamente hay galardón para el justo; ciertamente hay Dios que juzga en la tierra» Salmos 58:11

Los juicios de Dios en esta vida no siempre se ven con claridad, porque en muchos casos un mismo suceso acontece a todos. Éste es el estado de prueba, no de castigo ni de recompensa. Sin embargo, a veces Dios obra cosas terribles en justicia, y aun los descuidados se ven obligados a reconocer su mano.

Aun en esta vida la justicia tiene esa clase de recompensa que ella prefiere sobre todas las demás, a saber, la sonrisa de Dios, que crea una conciencia tranquila. A veces siguen otras recompensas, porque Dios no será deudor de nadie. Pero, al mismo tiempo, la principal recompensa del justo está en el más allá.

Entretanto, en gran escala, notamos la presencia del gran Gobernador entre las naciones. Hace pedazos los tronos opresores, y castiga a los pueblos culpables. Nadie puede estudiar la historia del auge y la caída de los imperios sin percibir que hay un poder que obra a favor de la justicia, y, al fin, lleva la iniquidad ante su tribunal, y la condena con justicia implacable. El pecado no quedará impune, y la bondad no quedará sin recompensa. El Juez de toda la tierra ha de hacer lo recto. Por tanto, temámosle a él, y no temamos más el poder de los malos.

20 de agosto

LIBERACIÓN SIN LÍMITE

«En seis tribulaciones te librará, y en la séptima no te tocará el mal» Job 5:19

Elifaz habló en esto la verdad de Dios. Podemos tener tantas tribulaciones como los días laborables de la semana, pero el Dios que obró en aquellos seis días obrará por nosotros hasta que nuestra liberación sea completa. Descansaremos con él, y en él, en nuestro sábado. La rápida sucesión de pruebas es una de las más duras pruebas de la fe. Antes de habernos recuperado de un golpe, le sigue otro y otro, hasta que quedamos tambaleantes. Aun así, la igualmente rápida sucesión de liberaciones es sumamente alentadora. Cantos nuevos se forjan sobre el yunque con el martillo de la aflicción, hasta que vemos en el mundo espiritual el antitipo del «Herrero Armonioso». Nuestra confianza es que, cuando el Señor haga que nuestras pruebas sean seis, seis serán, y no más.

Puede ser que no tengamos día de descanso, porque nos vengan siete tribulaciones. ¿Y qué entonces? «En la séptima no te tocará el mal». El mal puede rugir contra nosotros, pero será mantenido a más de un brazo de distancia, y ni siquiera nos tocará. Su aliento ardiente puede angustiarnos, pero su dedo meñique no podrá posarse sobre nosotros.

Con nuestros lomos ceñidos saldremos al encuentro de las seis o las siete tribulaciones, y dejaremos el temor a quienes no tienen Padre, ni Salvador, ni Santificador.

21 de agosto

NOCHE DE LLANTO; DÍA DE GOZO

«Porque su ira dura un momento; en su favor está la vida; por la tarde durará el lloro, y a la mañana vendrá la alegría» Salmos 30:5

Un momento bajo la ira de nuestro Padre parece muy largo, y sin embargo, después de todo, no es más que un momento. Si contristamos su Espíritu, no podemos esperar su sonrisa; pero él es un Dios pronto a perdonar, y pronto aparta todo recuerdo de nuestras faltas. Cuando desfallecemos y estamos a punto de morir por causa de su ceño, su favor nos infunde nueva vida.

Este versículo tiene otra nota, de las de semicorchea. Nuestra noche de llanto pronto se torna en día de gozo. La brevedad es la marca de la misericordia en la hora del castigo de los creyentes. Al Señor no le gusta usar la vara sobre sus escogidos; da un golpe o dos, y todo pasa; sí, y la vida y el gozo que siguen a la ira y al llanto compensan con creces la saludable tristeza.

¡Ven, corazón mío, comienza tus aleluyas! No llores toda la noche, sino enjuga tus ojos en anticipación de la mañana. Estas lágrimas son rocíos que nos deparan tanto bien como los rayos del sol del mañana. Las lágrimas aclaran los ojos para la visión de Dios en su gracia; y hacen más preciosa la visión de su favor. Una noche de dolor provee aquellas sombras del cuadro por las cuales las luces resaltan con nitidez. Todo está bien.

22 de agosto

LA IRA PARA GLORIA DE DIOS

«Ciertamente la ira del hombre te alabará; tú reprimirás el resto de las iras» Salmos 76:10

Los hombres malos serán airados. Su ira debemos soportarla como la insignia de nuestro llamamiento, la señal de nuestra separación de ellos: si fuéramos del mundo, el mundo amaría lo suyo. Nuestro consuelo es que la ira del hombre será hecha redundar en gloria de Dios. Cuando en su ira los malos crucificaron al Hijo de Dios, estaban sin saberlo cumpliendo el propósito divino, y en mil casos la obstinación de los impíos hace lo mismo. Se creen libres, pero, como presidiarios en cadenas, están ejecutando inconscientemente los decretos del Todopoderoso.

Las tramas de los malos son encaminadas para su propia derrota. Obran de manera suicida, y desbaratan sus propias intrigas. Nada saldrá de su ira que pueda hacernos verdadero daño. Cuando quemaron a los mártires, el humo que soplaba de la hoguera enfermó a los hombres contra el papado más que ninguna otra cosa.

Entretanto, el Señor tiene un bozal y una cadena para los osos. Reprime la más furiosa ira del enemigo. Es como un molinero que retiene la masa del agua en la corriente, y lo que sí deja fluir lo usa para hacer girar su rueda. No suspiremos, sino cantemos. Todo está bien, por muy fuerte que sople el viento.

23 de agosto

AME Y BUSQUE LA VERDADERA SABIDURÍA

«Yo amo a los que me aman, y me hallan los que temprano me buscan» Proverbios 8:17

La sabiduría ama a los que la aman, y busca a los que la buscan. Ya es sabio el que busca ser sabio, y casi ha hallado la sabiduría el que diligentemente la busca. Lo que es verdad de la sabiduría en general lo es de manera especial de la sabiduría encarnada en nuestro Señor Jesús. A él hemos de amar y buscar, y a cambio gozaremos de su amor, y le hallaremos a él mismo.

Nuestro deber es buscar a Jesús temprano en la vida. ¡Felices los jóvenes cuya mañana se pasa con Jesús! Nunca es demasiado pronto para buscar al Señor Jesús. Los que buscan temprano son seguros halladores. Debemos buscarle temprano con diligencia. Los comerciantes prósperos son madrugadores, y los santos prósperos buscan a Jesús con afán. Los que hallan a Jesús para su enriquecimiento entregan su corazón a buscarle. Debemos buscarle primero, y así lo más temprano. Sobre todas las cosas, Jesús. Jesús primero, y nada más, ni siquiera como un mal segundo.

La bendición es que él será hallado. Se revela cada vez más claramente a nuestra búsqueda. Se entrega más plenamente a nuestra comunión. Felices los hombres que buscan a Aquel que, una vez hallado, permanece con ellos para siempre, un tesoro cada vez más precioso para sus corazones y entendimientos.

Señor Jesús, te he hallado; sé hallado de mí hasta un grado inefable de gozosa satisfacción.

24 de agosto

DIOS POR ENCIMA DE LA FILOSOFÍA HUMANA

«Porque está escrito: Destruiré la sabiduría de los sabios, y desecharé el entendimiento de los entendidos» 1 Corintios 1:19

Este versículo es una amenaza en lo que toca a los sabios del mundo, pero para el creyente sencillo es una promesa. Los que se dicen doctos tratan siempre de reducir a nada la fe del humilde creyente, pero fracasan en sus intentos. Sus argumentos se derrumban, sus teorías caen bajo su propio peso, sus tramas urdidas en lo hondo se descubren antes de que se cumpla su propósito. El viejo evangelio no está extinto todavía, ni lo estará mientras el Señor viva. Si hubiera podido ser exterminado, habría perecido de sobre la tierra hace mucho tiempo.

No podemos destruir la sabiduría de los sabios, ni hace falta que lo intentemos, porque la obra está en manos mucho mejores. El Señor mismo dice: «Yo lo haré», y nunca resuelve en vano. Dos veces declara en este versículo su propósito, y podemos estar seguros de que no se apartará de él.

¡Qué obra tan limpia hace el Señor con la filosofía y el «pensamiento moderno» cuando pone su mano en ello! Rebaja a nada la fina apariencia; destruye por completo la madera, el heno y la hojarasca. Está escrito que así será, y así será. Señor, haz breve la obra. Amén, y amén.

25 de agosto

ALIMENTO Y REPOSO

«Yo apacentaré mis ovejas, y yo les haré reposar, dice el Señor Dios» Ezequiel 34:15

Bajo el pastoreo divino, los santos son alimentados hasta la saciedad. La suya no es una comida vana e insatisfactoria de mero «pensamiento» humano; sino que el Señor los alimenta con la verdad sólida y sustanciosa de la revelación divina. Hay verdadero alimento para el alma en la Escritura llevada al corazón por el Espíritu Santo. Jesús mismo es el verdadero Alimento que sustenta la vida de los creyentes. Aquí nuestro gran Pastor promete que tal sagrado sustento nos será dado por él mismo. Si, en el día del Señor, nuestro pastor terrenal viene con las manos vacías, el Señor no las tiene vacías.

Cuando está llena de santa verdad, la mente reposa. Aquellos a quienes el Señor alimenta están en paz. Ningún perro los inquietará, ningún lobo los devorará, ninguna inquieta inclinación los turbará. Se recostarán y digerirán el alimento del cual han gozado. Las doctrinas de la gracia no sólo sostienen, sino que consuelan: en ellas tenemos el medio para edificarnos y para recostarnos. Si los predicadores no nos dan reposo, busquémoslo en el Señor.

Este día haga el Señor que nos apacentemos en los pastos de la Palabra, y nos haga recostarnos en ellos. Que ninguna necedad, y ninguna inquietud, sino la Meditación y la Paz marquen este día.

26 de agosto

EL DE CONCIENCIA TIERNA

«Yo juzgaré entre oveja y oveja» Ezequiel 34:22

Algunos están gordos y florecientes, y por eso son crueles con los débiles. Éste es un grave pecado, y causa mucho dolor. Aquellos empujones con el costado y con el hombro, aquellos acometimientos de los enfermos con el cuerno, son un triste motivo de ofensa en las asambleas de los que profesan la fe. El Señor toma nota de estas obras soberbias y crueles, y se aíra grandemente por ellas, porque ama a los débiles.

¿Es el lector uno de los despreciados? ¿Es un doliente en Sion, y un hombre señalado a causa de su conciencia tierna? ¿Le juzgan sus hermanos con dureza? Que no se resienta por su conducta; sobre todo, que no empuje ni acometa a su vez. Que deje el asunto en las manos del Señor. Él es el Juez. ¿Por qué habríamos de querer inmiscuirnos en su oficio? Él decidirá con mucha más justicia de la que nosotros podemos. Su tiempo para el juicio es el mejor, y no necesitamos tener prisa por apresurarlo.

Que tiemble el opresor de duro corazón. Aunque pueda por ahora pisotear a otros con impunidad, todos sus discursos soberbios están anotados, y de cada uno de ellos habrá de darse cuenta ante el tribunal del gran Juez.

¡Paciencia, alma mía! ¡Paciencia! El Señor conoce tu pena. ¡Tu Jesús se compadece de ti!

27 de agosto

HOMBRES ESCOGIDOS

«Te he escogido en horno de aflicción» Isaías 48:10

Éste ha sido durante mucho tiempo el lema fijado ante nuestros ojos en la pared de nuestro dormitorio, y de muchas maneras ha quedado también escrito en nuestro corazón. No es cosa pequeña ser escogido de Dios. La elección de Dios hace de los hombres escogidos hombres selectos. Mejor es ser el elegido de Dios que el elegido de toda una nación. Tan eminente es este privilegio, que cualquier inconveniente que se le junte lo aceptamos con mucho gozo, así como el judío comía las hierbas amargas por causa del Cordero Pascual. Escogemos el horno, ya que Dios nos escoge en él.

Somos escogidos como un pueblo afligido, y no como un pueblo próspero; escogidos no en el palacio, sino en el horno. En el horno la hermosura se estropea, la moda se destruye, la fuerza se funde, la gloria se consume, y sin embargo aquí el amor eterno revela sus secretos, y declara su elección. Así ha sido en nuestro caso. En tiempos de la más severa prueba, Dios nos ha hecho claro nuestro llamamiento y elección, y nosotros lo hemos hecho firme: entonces hemos escogido al Señor por nuestro Dios, y él ha mostrado que somos ciertamente sus escogidos. Por tanto, si hoy el horno se calienta siete veces más, no lo temeremos, porque el glorioso Hijo de Dios andará con nosotros en medio de las brasas encendidas.

28 de agosto

FUERA DE CUALQUIER CIRCUNSTANCIA

«En cuanto a mí, a Dios clamaré; y el Señor me salvará» Salmos 55:16

Sí, debo orar y oraré. ¿Qué otra cosa puedo hacer? ¿Qué mejor puedo hacer? Traicionado, abandonado, afligido, frustrado, oh Señor mío, a ti clamaré. Mi Siclag está en cenizas, y los hombres hablan de apedrearme; pero yo aliento mi corazón en el Señor, que me llevará a través de esta prueba como me ha llevado a través de tantas otras. El Señor me salvará; estoy seguro de que lo hará, y declaro mi fe.

El Señor y nadie más me salvará. No deseo otro socorredor, y no confiaría en brazo de carne aunque pudiera. Clamaré a él tarde, mañana y mediodía, y a nadie más clamaré, porque él es todo-suficiente.

Cómo me salvará no lo puedo adivinar; pero lo hará, lo sé. Lo hará del modo mejor y más seguro, y lo hará en el sentido más amplio, más verdadero y más pleno. De esta tribulación y de todas las tribulaciones futuras, el gran YO SOY me sacará tan ciertamente como que él vive; y cuando venga la muerte, y todos los misterios de la eternidad sigan tras ella, todavía será verdad esto: «el Señor me salvará». Ésta será mi canción durante todo este día de otoño. ¿No es como una manzana madura del árbol de la vida? Me alimentaré de ella. ¡Qué dulce es a mi paladar!

29 de agosto

REFRIGERIO ABUNDANTE

«Su alma será como huerto de riego» Jeremías 31:12

Oh, tener el alma bajo cultivo celestial; ¡ya no un desierto, sino un huerto del Señor! Cercada del erial, amurallada por la gracia, plantada por la instrucción, visitada por el amor, escardada por la disciplina celestial, y guardada por el poder divino, el alma favorecida queda preparada para dar fruto al Señor.

Pero un huerto puede secarse por falta de agua, y entonces todas sus hierbas decaen, y están a punto de morir. Oh alma mía, ¡cuán pronto sucedería esto si el Señor te dejara! En el Oriente, un huerto sin agua pronto deja de ser huerto: nada puede llegar a su perfección, crecer, ni siquiera vivir. Cuando se mantiene el riego, el resultado es encantador. Oh, tener el alma regada por el Espíritu Santo uniformemente —cada parte del huerto con su propia corriente—; abundantemente —un refrigerio suficiente llegando a cada árbol y cada hierba, por sedienta que sea por naturaleza—; continuamente —trayendo cada hora no sólo su calor, sino su refrigerio—; sabiamente —recibiendo cada planta justo lo que necesita—. En un huerto se puede ver por el verdor por dónde fluye el agua, y pronto se percibe cuándo viene el Espíritu de Dios.

Oh Señor, riégame este día, y hazme darte pleno galardón, por amor de Jesús. Amén.

30 de agosto

CONSUELO, SEGURIDAD, SATISFACCIÓN

«Aunque mi casa no sea así para con Dios, con todo, él ha hecho conmigo pacto perpetuo, ordenado en todas las cosas, y seguro; porque éste es toda mi salvación y todo mi deseo, aunque no lo haga florecer» 2 Samuel 23:5

Ésta no es tanto una sola promesa como un agregado de promesas: un cofre de perlas. El pacto es el arca que contiene todas las cosas.

Éstas son las últimas palabras de David, pero pueden ser las mías hoy. He aquí un suspiro: las cosas no están conmigo y con los míos como yo quisiera; hay pruebas, cuidados y pecados. Éstos endurecen la almohada.

He aquí un consuelo: «Él ha hecho conmigo pacto perpetuo». El Señor se ha comprometido conmigo, y ha sellado el pacto con la sangre de Jesús. Estoy ligado a mi Dios, y mi Dios a mí.

Esto pone de relieve una seguridad, ya que este pacto es perpetuo, bien ordenado y seguro. No hay nada que temer del transcurso del tiempo, del fallo de algún punto olvidado, o de la natural incertidumbre de las cosas. El pacto es un fundamento de roca sobre el cual edificar para la vida o para la muerte.

David siente satisfacción: no desea más para la salvación ni para el deleite. Está librado, y está deleitado. El pacto es todo cuanto un hombre puede desear.

Oh alma mía, vuélvete este día a tu Señor Jesús, a quien el gran Señor ha dado por pacto al pueblo. Tómalo por tu todo en todo.

31 de agosto

DIVINO, SIEMPRE VIVO, INMUTABLE

«Mas la palabra del Señor permanece para siempre. Y esta es la palabra que por el evangelio os ha sido anunciada» 1 Pedro 1:25

Toda enseñanza humana, y, en verdad, todos los seres humanos, pasarán como la hierba del prado; pero aquí se nos asegura que la Palabra del Señor es de un carácter muy diferente, porque permanecerá para siempre.

Aquí tenemos un evangelio divino; porque ¿qué palabra puede permanecer para siempre sino la que es hablada por el Dios eterno?

Aquí tenemos un evangelio siempre vivo, tan lleno de vitalidad como cuando salió por primera vez de los labios de Dios; tan poderoso para convencer y convertir, para regenerar y consolar, para sostener y santificar, como lo fue en sus primeros días de obrar maravillas.

Tenemos un evangelio inmutable, que no es hoy hierba verde, y mañana heno seco; sino siempre la verdad permanente del inmutable Señor. Las opiniones cambian, pero la verdad certificada por Dios no puede cambiar más de lo que puede cambiar el Dios que la pronunció.

Aquí, pues, tenemos un evangelio en el cual regocijarnos, una palabra del Señor sobre la cual podemos apoyar todo nuestro peso. «Para siempre» incluye la vida, la muerte, el juicio y la eternidad. Gloria sea a Dios en Cristo Jesús por la consolación eterna. Aliméntese de la palabra hoy, y todos los días de su vida.

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