El Talonario del Banco de la Fe
El mes de junio

Capítulo 7 · 36 min de lectura

El mes de junio

1 de junio

LA PROMESA DE DIOS SE MANTIENE

«Echa tu pan sobre las aguas, porque después de muchos días lo hallarás». Eclesiastés 11:1

No debemos esperar ver una recompensa inmediata por todo el bien que hacemos; ni debemos limitar siempre nuestros esfuerzos a lugares y personas que parezcan propensos a retribuirnos por nuestro trabajo. El egipcio arroja su semilla sobre las aguas del Nilo, donde podría parecer un puro desperdicio de grano. Pero, a su debido tiempo, la crecida baja, el arroz u otro grano se hunde en el fértil lodo, y con rapidez se produce una cosecha. Hagamos hoy el bien a los ingratos y a los malos. Enseñemos a los descuidados y a los obstinados. Aguas poco prometedoras pueden cubrir un suelo esperanzador. En ninguna parte será en vano nuestro trabajo en el Señor.

A nosotros nos toca echar nuestro pan sobre las aguas; a Dios le corresponde cumplir la promesa: «Lo hallarás». Él no dejará que su promesa falle. Su buena palabra, la que hemos hablado, vivirá, será hallada, será hallada por nosotros. Quizá no todavía, pero algún día segaremos lo que hemos sembrado. Debemos ejercitar nuestra paciencia, pues quizá el Señor ejercite la suya. «Después de muchos días», dice la Escritura, y en muchos casos esos días se prolongan en meses y años, y aun así la Palabra se mantiene verdadera. La promesa de Dios se mantendrá; cuidemos de guardar nosotros el precepto, y de guardarlo hoy mismo.

2 de junio

LIBERTAD INMEDIATA

«Porque ahora quebraré su yugo de sobre ti, y romperé tus coyundas». Nahúm 1:13

Al asirio se le permitió por un tiempo oprimir al pueblo del Señor, pero llegó el momento de que su poder fuera quebrantado. Así también, muchos corazones son tenidos en servidumbre por Satanás, y gimen dolorosamente bajo el yugo. ¡Oh, que a tales prisioneros de esperanza llegue de inmediato la palabra del Señor, conforme al texto: «Ahora quebraré su yugo de sobre ti, y romperé tus coyundas»!

¡Vea! El Señor promete una liberación presente: «Ahora quebraré su yugo de sobre ti». Crea para libertad inmediata, y conforme a su fe le será hecho en esta misma hora. Cuando Dios dice «ahora», que nadie diga «mañana».

Vea cuán completo ha de ser el rescate; pues el yugo no ha de ser removido, sino quebrado; y las ataduras no han de ser desatadas, sino rotas. Aquí hay una manifestación de fuerza divina que garantiza que el opresor no volverá. Su yugo está quebrado, no podemos volver a ser doblegados bajo su peso. Sus ataduras están rotas, ya no pueden sujetarnos. ¡Oh, creer en Jesús para una emancipación completa y eterna! «Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres». Ven, Señor, y libera a tus cautivos, conforme a tu palabra.

3 de junio

PISADAS SEGURAS

«El Señor Dios es mi fortaleza, y él hará mis pies como de ciervas, y me hará andar sobre mis alturas». Habacuc 3:19

Esta confianza del hombre de Dios equivale a una promesa, pues aquello de lo que la fe está persuadida es el propósito de Dios. El profeta tuvo que atravesar los hondos lugares de la pobreza y del hambre, pero descendió la ladera sin resbalar, porque el Señor le dio firmeza. Poco después fue llamado a las alturas de los montes del conflicto, y no tuvo más temor de subir que de bajar.

¡Vea! El Señor le prestó fuerza. Más aún, Jehová mismo era su fortaleza. ¡Piense en ello: el Dios Todopoderoso mismo llega a ser nuestra fortaleza!

Note que el Señor también le dio pisada segura. Las ciervas saltan sobre roca y peñasco, sin errar jamás el punto de apoyo. Nuestro Señor nos dará gracia para seguir las sendas más difíciles del deber sin un tropiezo. Él puede adaptar nuestro pie a los peñascos, de modo que estemos como en casa allí donde, lejos de Dios, pereceríamos.

Un día de estos seremos llamados a lugares aún más altos. Allá arriba subiremos, hasta el monte de Dios, las alturas donde se reúnen los resplandecientes. ¡Oh, qué pies son los pies de la fe, con los cuales, siguiendo a la Cierva de la Mañana, ascenderemos al monte del Señor!

4 de junio

SUMAMENTE PRECIOSOS

«Y serán míos, dice el Señor de los ejércitos, en aquel día en que yo prepare mis joyas». Malaquías 3:17

Viene un día en que las joyas de la corona de nuestro gran Rey serán contadas, para que se vea si corresponden al inventario que su Padre le dio. Alma mía, ¿estarás tú entre las cosas preciosas de Jesús? Preciosa eres para Él si Él es precioso para ti, y suya serás «en aquel día», si Él es tuyo en este día.

En los días de Malaquías, los escogidos del Señor solían conversar de tal modo unos con otros que su Dios mismo escuchaba su plática. Tanto le agradó que tomó nota de ella; sí, e hizo un libro con ella, que guardó en su Archivo. Complacido con su conversación, quedó también complacido con ellos. Detente, alma mía, y pregúntate: si Jesús escuchara tu plática, ¿se agradaría de ella? ¿Es para su gloria y para la edificación de la hermandad? Habla, alma mía, y asegúrate de decir la verdad.

¡Pero qué honra será para nosotros, pobres criaturas, ser tenidos por el Señor como las joyas de su corona! Esta honra la tienen todos los santos. Jesús no solo dice: «Son míos», sino: «Serán míos». Él nos compró, nos buscó, nos trajo a sí, y hasta tal punto nos ha formado a su imagen, que peleará por nosotros con todo su poder.

5 de junio

¿HAY DIFERENCIA?

«Pero contra ninguno de los hijos de Israel, desde el hombre hasta la bestia, moverá su lengua ni un perro, para que sepáis que el Señor hace diferencia entre los egipcios y los israelitas». Éxodo 11:7

¡Cómo! ¿Tiene Dios poder sobre las lenguas de los perros? ¿Puede impedir que los canes ladren? Sí, así es. Él puede incluso impedir que un perro egipcio moleste a uno de los corderos del rebaño de Israel. ¿Silencia Dios a los perros, y a los que son como perros entre los hombres, y al gran perro que está a la puerta del infierno? Entonces sigamos nuestro camino sin temor.

Si Él permite que los perros muevan la lengua, aun así puede detener sus dientes. Podrán hacer un ruido espantoso, y con todo no causarnos daño real alguno. ¡Mas cuán dulce es la quietud! ¡Cuán delicioso es andar entre enemigos y percibir que Dios hace que estén en paz con nosotros! Como Daniel en el foso de los leones, salimos ilesos entre los destructores.

¡Oh, que hoy esta palabra del Señor a Israel se cumpla en mí! ¿Me acosa el perro? Le hablaré de él a mi Señor. Señor, él no hace caso de mis ruegos; habla tú la palabra de poder, y tendrá que echarse. Dame paz, oh Dios mío, y déjame ver tu mano tan claramente en ello que perciba con toda nitidez la diferencia que tu gracia ha hecho entre mí y los impíos.

6 de junio

ÉL SIEMPRE ESCUCHA

«El Señor ha oído mi súplica; el Señor recibirá mi oración». Salmos 6:9

La experiencia aquí registrada es mía. Puedo poner mi sello en que Dios es verdadero. De maneras muy admirables ha respondido una y otra vez las oraciones de su siervo. Sí, y está oyendo mi presente súplica, y no aparta de mí su oído. ¡Bendito sea su santo nombre!

¿Y qué entonces? Pues de seguro la promesa que yace dormida en la confianza creyente del salmista es también mía. La tomaré con la mano de la fe: «El Señor recibirá mi oración». Él la aceptará, la considerará y la concederá del modo y en el tiempo que su amorosa sabiduría juzgue mejor. Llevo mi pobre oración en la mano al gran Rey, y Él me da audiencia, y recibe con gracia mi petición. Mis enemigos no quieren escucharme, pero mi Señor sí. Ellos ridiculizan mis oraciones llorosas, pero mi Señor no; recibe mi oración en su oído y en su corazón.

¡Qué recibimiento es este para un pobre pecador! Recibimos a Jesús, y entonces el Señor nos recibe a nosotros y a nuestras oraciones por amor a su Hijo. Bendito sea ese amado nombre que franquea nuestras oraciones para que pasen libremente aun dentro de las puertas de oro. Señor, enséñame a orar, ya que tú oyes mis oraciones.

7 de junio

EL LUGAR MÁS SEGURO

«Y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano». Juan 10:28

Creemos en la seguridad eterna de los santos. Primero, porque son de Cristo, y Él nunca perderá las ovejas que ha comprado con su sangre y ha recibido de su Padre.

Después, porque Él les da vida eterna, y si es eterna, pues bien, es eterna, y no puede tener fin, a menos que pueda haber fin para el infierno, para el cielo y para Dios. Si la vida espiritual pudiera extinguirse, manifiestamente no sería vida eterna, sino vida temporal. Pero el Señor habla de vida eterna, y eso excluye eficazmente la posibilidad de un fin.

Observe, además, que el Señor dice expresamente: «No perecerán jamás». Mientras las palabras tengan sentido, esto asegura a los creyentes de perecer. La incredulidad más obstinada no puede arrancar este significado de esta frase.

Luego, para completar el asunto, declara que su pueblo está en su mano, y desafía a todos sus enemigos a arrebatarlo de ella. De seguro es cosa imposible aun para el demonio del infierno. Hemos de estar seguros en el puño de un Salvador Todopoderoso.

Que sea nuestro desechar tanto el temor carnal como la confianza carnal, y descansar en paz en el hueco de la mano del Redentor.

8 de junio

SABIDURÍA CON SOLO PEDIRLA

«Si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, demándela a Dios, el cual da a todos abundantemente, y no zahiere; y le será dada». Santiago 1:5

«Si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría». No hay «si» que valga en mi caso, pues estoy seguro de que me falta. ¿Qué sé yo? ¿Cómo puedo guiar mi propio camino? ¿Cómo puedo dirigir a otros? Señor, soy una masa de necedad, y de sabiduría no tengo ninguna.

Tú dices: «demándela a Dios». Señor, ahora te la pido. Aquí, a los pies de tu estrado, pido ser provisto de sabiduría celestial para las perplejidades de este día, sí, y para las sencilleces de este día; pues sé que puedo hacer cosas muy necias, aun en asuntos claros, si tú no me guardas del desatino.

Te doy gracias porque todo lo que tengo que hacer es pedir. ¡Qué gracia es esta de tu parte, que solo tengo que orar con fe, y tú me darás sabiduría! Tú me prometes aquí una educación generosa, y eso, además, sin un tutor airado ni un preceptor regañón. Esto, también, lo concederás sin cobrar honorario alguno: lo concederás a un necio que carece de sabiduría. Oh Señor, te doy gracias por aquella palabra tan positiva y expresiva: «le será dada». La creo. Tú harás hoy que tu niño conozca la sabiduría escondida que los prudentes según la carne nunca aprenden. Tú me guiarás con tu consejo, y después me recibirás en gloria.

9 de junio

UN NOMBRE DIGNO DE CONFIANZA

«Y dejaré en medio de ti un pueblo afligido y pobre, y ellos confiarán en el nombre del Señor». Sofonías 3:12

Cuando la verdadera religión está a punto de extinguirse entre los ricos, halla un hogar entre los pobres de este mundo, ricos en fe. El Señor tiene aun ahora su remanente fiel. ¿Soy yo uno de ellos?

Quizá sea porque los hombres son afligidos y pobres que aprenden a confiar en el nombre del Señor. El que no tiene dinero ha de probar qué puede hacer al fiado. El que, a su propio juicio, tiene un nombre que no vale nada, obra sabiamente al descansar en otro nombre, en el mejor de los nombres: el nombre de Jehová. Dios siempre tendrá un pueblo que confíe, y este será un pueblo afligido y pobre. Por poco que el mundo piense de ellos, el que sean dejados en medio de una nación es el canal de bendiciones incontables para ella. Aquí tenemos la sal preservadora que mantiene a raya la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia.

De nuevo la pregunta llega al corazón de cada uno de nosotros: ¿soy yo uno de ellos? ¿Estoy afligido por el pecado que hay dentro de mí y en torno a mí? ¿Soy pobre en espíritu, pobre espiritualmente a mi propio juicio? ¿Confío en el Señor? Ese es el asunto principal. Jesús revela el nombre, el carácter, la persona de Dios; ¿confío en Él? Si es así, he sido dejado en este mundo para un propósito. Señor, ayúdame a cumplirlo.

10 de junio

UN PASTOR LOS RESGUARDA

«Serán apacentados y se recostarán, y nadie los atemorizará». Sofonías 3:13

Ayer pensamos en el pueblo afligido y pobre que el Señor dejó para ser semilla viva en un mundo muerto. El profeta dice de ellos que no harán iniquidad ni dirán mentira. De modo que, aunque no tenían ni rango ni riquezas que los protegieran, tampoco eran capaces en absoluto de usar aquellas armas en las que los malvados ponen tanta confianza: no podían defenderse ni por el pecado ni por la astucia.

¿Y qué entonces? ¿Serían destruidos? ¡De ninguna manera! Habían de apacentarse y descansar, y de estar no solo libres de peligro, sino aun tranquilos, sin temor del mal. Las ovejas son criaturas muy débiles, y los lobos, enemigos terribles; y sin embargo, en esta hora las ovejas son más numerosas que los lobos, y la causa de las ovejas siempre va venciendo, mientras que la causa de los lobos siempre va declinando. Un día los rebaños de ovejas cubrirán las llanuras, y no quedará ni un lobo. El hecho es que las ovejas tienen un pastor, y esto les da pasto, protección y paz. «Nadie» —lo cual significa ni uno solo, sea en forma humana o diabólica— «los atemorizará». ¿Quién aterrará al rebaño del Señor cuando Él está cerca? Nos recostamos en verdes pastos, porque Jesús mismo es alimento y descanso para nuestra alma.

11 de junio

NINGÚN MOTIVO DE RUBOR

«No temas, porque no serás avergonzada». Isaías 54:4

No nos avergonzaremos de nuestra fe. Críticos capciosos podrán asaltar las Escrituras sobre las que fundamos nuestra creencia, pero cada año el Señor hará más y más claro que en su Libro no hay error, ni exceso, ni omisión. No es deshonra ser un simple creyente; la fe que mira únicamente a Jesús es corona de honra sobre la cabeza de cualquier hombre, y mejor que una estrella sobre su pecho.

No nos avergonzaremos de nuestra esperanza. Será tal como el Señor ha dicho. Seremos alimentados, guiados, bendecidos y hechos descansar. Nuestro Señor vendrá, y entonces terminarán los días de nuestro luto. ¡Cómo nos gloriaremos en el Señor, que primero nos dio esperanza viva, y luego nos dio aquello que esperábamos!

No nos avergonzaremos de nuestro amor. Jesús es para nosotros el enteramente amable, y nunca, nunca, tendremos que ruborizarnos por haberle entregado el corazón. La vista de nuestro glorioso Amado justificará el afecto más entusiasta hacia Él. Nadie culpará a los mártires por morir por Él. Cuando los enemigos de Cristo estén revestidos de eterno desprecio, los que aman a Jesús se hallarán honrados por todos los seres santos, porque escogieron el vituperio de Cristo antes que los tesoros de Egipto.

12 de junio

HABITAR SEGUROS Y APARTE

«Entonces Israel habitará confiado y solo; la fuente de Jacob estará sobre una tierra de grano y de vino; también sus cielos destilarán rocío». Deuteronomio 33:28

Cuanto más habitamos aparte, más seguros estaremos. Dios quiere que su pueblo esté separado de los pecadores. Su llamado a ellos es: «Salid de en medio de ellos». Un mundo cristiano es una monstruosidad tal como las Escrituras jamás contemplan. Un cristiano mundano está espiritualmente enfermo. Los que transigen con los enemigos de Cristo pueden ser contados entre ellos.

Nuestra seguridad no está en pactar con el enemigo, sino en habitar a solas con nuestro mejor Amigo. Si hacemos esto, habitaremos seguros, a pesar de los sarcasmos, las calumnias y las burlas del mundo. Estaremos a salvo de la influencia funesta de su incredulidad, su orgullo, su vanidad, su inmundicia.

Dios también nos hará habitar seguros y aparte en aquel día cuando el pecado sea visitado sobre las naciones con guerras y hambres.

El Señor sacó a Abram de Ur de los caldeos, pero él se detuvo a medio camino. No tuvo bendición hasta que, habiendo salido para ir a la tierra de Canaán, a la tierra de Canaán llegó. Estuvo seguro a solas aun en medio de enemigos. Lot no estuvo seguro en Sodoma, aunque en un círculo de amigos. Nuestra seguridad está en habitar apartados con Dios.

13 de junio

CULTIVO DIVINO

«Yo, el Señor, la guardo; cada momento la regaré; para que nadie la dañe, la guardaré de noche y de día». Isaías 27:3

Cuando el Señor mismo habla en su propia persona, y no por medio de un profeta, la palabra tiene un peso peculiar para las mentes creyentes. Es Jehová mismo quien es el guardián de su propia viña; no la confía a ningún otro, sino que la hace su cuidado personal. ¿No están bien guardados aquellos a quienes Dios mismo guarda?

Hemos de recibir un riego lleno de gracia, no solo cada día y cada hora, sino «cada momento». ¡Cómo debiéramos crecer! ¡Cuán fresca y fructífera debiera ser cada planta! ¡Qué ricos racimos debieran dar las vides!

Pero vienen los perturbadores: las zorras pequeñas y el jabalí. Por eso, el Señor mismo es nuestro Guardián, y eso a todas horas, «de noche y de día». ¿Qué, pues, puede dañarnos? ¿Por qué tememos? Él cuida, Él riega, Él guarda; ¿qué más necesitamos?

Dos veces en este versículo dice el Señor: «Yo lo haré». ¡Qué verdad, qué poder, qué amor, qué inmutabilidad hallamos en el gran «Yo lo haré» de Jehová! ¿Quién puede resistir su voluntad? Si Él dice: «Yo lo haré», ¿qué lugar queda para la duda? Con un «Yo lo haré» de Dios podemos hacer frente a todas las huestes del pecado, la muerte y el infierno. Oh Señor, ya que tú dices: «Yo te guardaré», yo respondo: «¡Yo te alabaré!».

14 de junio

ÉL PERMANECE CONSTANTEMENTE

«Porque el Señor no desamparará a su pueblo, por amor a su gran nombre; porque le ha placido al Señor haceros pueblo suyo». 1 Samuel 12:22

La elección que Dios hace de su pueblo es la razón de que permanezca con él y no lo desampare. Los escogió por su amor, y los ama por su elección. Su propio beneplácito es la fuente de la elección de ellos, y su elección es la razón de la permanencia de su complacencia en ellos. Deshonraría su gran nombre el desampararlos, pues mostraría, o bien que cometió un error en su elección, o bien que fue voluble en su amor. El amor de Dios tiene esta gloria: que nunca cambia, y esta gloria Él jamás la empañará.

Por todos los recuerdos de las anteriores misericordias del Señor, descansemos seguros de que Él no nos desamparará. Aquel que ha llegado tan lejos como para hacernos su pueblo, no deshará la creación de su gracia. No ha obrado tales maravillas por nosotros para al fin dejarnos. Su Hijo Jesús ha muerto por nosotros, y podemos estar seguros de que no ha muerto en vano. ¿Puede desamparar a aquellos por quienes derramó su sangre? Porque hasta ahora se ha complacido en escogernos y en salvarnos, será su complacencia bendecirnos todavía. Nuestro Señor Jesús no es un Amante mudable. Habiendo amado a los suyos, los ama hasta el fin.

15 de junio

BENDICIONES DEL HOGAR EXTENDIDAS

«El Señor te bendecirá desde Sion, y verás el bien de Jerusalén todos los días de tu vida». Salmos 128:5

Esta es una promesa para el hombre temeroso de Dios que anda en los caminos de la santidad con diligente cuidado. Tendrá bienaventuranza doméstica; su esposa y sus hijos serán fuente de gran felicidad en el hogar. Pero, además, como miembro de la iglesia, desea ver prosperar la causa, pues le preocupa tanto la casa del Señor como la suya propia. Cuando el Señor edifica nuestra casa, es del todo apropiado que deseemos ver edificada la casa del Señor. Nuestros bienes no son verdaderamente buenos a menos que con ellos promovamos el bien de la iglesia escogida del Señor.

Sí, usted recibirá una bendición cuando suba a las asambleas de Sion; será instruido, avivado y consolado, allí donde ascienden la oración y la alabanza, y se da testimonio del Gran Sacrificio. «El Señor te bendecirá desde Sion».

Y no solo usted será beneficiado; la iglesia misma prosperará; los creyentes se multiplicarán, y su santa obra será coronada de éxito. Ciertos hombres llenos de gracia tienen esta promesa cumplida en ellos mientras viven. ¡Ay! Cuando mueren, la causa a menudo decae. Seamos de aquellos que traen cosas buenas a Jerusalén todos sus días. ¡Señor, por tu misericordia, haznos así! Amén.

16 de junio

POSEER, NO SOLO PROFESAR

«Porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más en abundancia». Mateo 13:12

Cuando el Señor ha dado a un hombre mucha gracia, le dará más. Una fe pequeña es como un huevo puesto para incubar; más fe vendrá a ella. Pero entonces no ha de ser una fe aparente, sino real y verdadera. ¡Qué necesidad se nos impone de hacer obra segura en la religión, y no profesar mucho y no poseer nada! Pues un día de estos la profesión misma nos será quitada, si eso es todo lo que tenemos. La amenaza es tan verdadera como la promesa.

Bendito sea el Señor, es su manera, una vez que ha hecho un comienzo, seguir otorgando las gracias de su Espíritu, hasta que aquel que tenía poco, y sin embargo verdaderamente tenía ese poco, llega a tener abundancia. ¡Oh, por esa abundancia! La abundancia de gracia es cosa que ha de codiciarse. Bueno sería saber mucho, pero mejor es amar mucho. Delicioso sería tener abundancia de destreza para servir a Dios, pero mejor aún es tener abundancia de fe para confiar en el Señor en cuanto a la destreza y a todo lo demás.

Señor, ya que me has dado un sentido del pecado, ahonda mi aborrecimiento del mal. Ya que me has hecho confiar en Jesús, eleva mi fe hasta la plena seguridad. Ya que me has hecho amarte, ¡haz que sea arrebatado por un afecto vehemente hacia ti!

17 de junio

NUESTRO CAMPO DE BATALLA

«Porque el Señor vuestro Dios es el que va con vosotros, para pelear por vosotros contra vuestros enemigos, para salvaros». Deuteronomio 20:4

No tenemos más enemigos que los enemigos de Dios. Nuestras luchas no son contra hombres, sino contra maldades espirituales. Guerreamos con el diablo, y con la blasfemia, y el error, y la desesperación, que él trae al campo de batalla. Peleamos con todos los ejércitos del pecado: la impureza, la embriaguez, la opresión, la incredulidad y la impiedad. Contra estos contendemos con ahínco, pero no con espada ni con lanza; las armas de nuestra milicia no son carnales.

Jehová, nuestro Dios, aborrece todo lo que es malo y, por tanto, va con nosotros para pelear por nosotros en esta cruzada. Él nos salvará, y nos dará gracia para militar una buena milicia y ganar la victoria. Podemos contar con que, si estamos del lado de Dios, Dios está de nuestro lado. Con tan augusto aliado, el conflicto jamás es dudoso en lo más mínimo. No es que la verdad sea poderosa y haya de prevalecer, sino que el poder reside en el Padre, que es Todopoderoso, en Jesús, que tiene toda potestad en el cielo y en la tierra, y en el Espíritu Santo, que obra su voluntad entre los hombres.

Soldados de Cristo, cíñanse la armadura. Hieran de lleno en el nombre del Dios de santidad, y por la fe asgan su salvación. No dejen pasar este día sin asestar un golpe por Jesús y por la santidad.

18 de junio

DIOS MISMO OBRARÁ

«Ahora me levantaré, dice el Señor; ahora seré exaltado, ahora me enalteceré». Isaías 33:10

Cuando los saqueadores habían dejado la tierra tan asolada como si la hubieran devorado las langostas, y los guerreros que habían defendido el país se sentaban y lloraban como mujeres, entonces el Señor vino al rescate. Cuando los viajeros dejaron los caminos a Sion, y Basán y el Carmelo eran como viñas de las que ha faltado el fruto, entonces el Señor se levantó. Dios es exaltado en medio de un pueblo afligido, porque buscan su rostro y confían en Él. Es exaltado aún más cuando, en respuesta a sus clamores, se levanta a sí mismo para librarlos y derribar a sus enemigos.

¿Es un día de dolor para nosotros? Esperemos ver al Señor glorificado en nuestra liberación. ¿Estamos volcados en ferviente oración? ¿Clamamos a Él día y noche? Entonces está cerca el tiempo señalado para su gracia. Dios se levantará en la sazón oportuna. Se levantará cuando más sirva para la manifestación de su gloria. Deseamos su gloria más de lo que anhelamos nuestra propia liberación. Sea el Señor exaltado, y nuestro principal deseo queda cumplido.

Señor, ayúdanos de tal manera que veamos que tú mismo estás obrando. Que te engrandezcamos en lo más íntimo de nuestra alma. Haz que todos los que nos rodean vean cuán bueno y grande Dios eres.

19 de junio

UN CORAZÓN ÍNTEGRO

«Sea recto mi corazón en tus estatutos, para que no sea avergonzado». Salmos 119:80

Podemos considerar esta oración inspirada como conteniendo en sí misma la seguridad de que quienes se mantienen cerca de la Palabra de Dios nunca tendrán motivo para avergonzarse de haberlo hecho.

Vea: la oración es por la integridad del corazón. Un credo sano es bueno, un juicio sano acerca de él es mejor, pero un corazón íntegro hacia la verdad es lo mejor de todo. Debemos amar la verdad, sentir la verdad y obedecer la verdad; de lo contrario, no somos verdaderamente íntegros en los estatutos de Dios. ¿Son muchos, en estos días malos, los que son íntegros? ¡Oh, que el que escribe y el que lee sean dos de esta clase!

Muchos serán avergonzados en el último gran día, cuando todas las disputas queden decididas. Entonces verán la necedad de sus invenciones, y se llenarán de remordimiento a causa de su orgullosa incredulidad y de su terca desobediencia al Señor; pero aquel que creyó lo que el Señor enseñó, e hizo lo que el Señor mandó, quedará justificado en lo que hizo. Entonces los justos resplandecerán como el sol. Los hombres muy calumniados y maltratados hallarán su vergüenza tornada en gloria en aquel día.

Oremos la oración de nuestro texto, y podemos estar seguros de que su promesa se cumplirá en nosotros. Si el Señor nos hace íntegros, nos guardará seguros.

20 de junio

EL SEÑOR, NUESTRO COMPAÑERO

«Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento». Salmos 23:4

Dulces son estas palabras al describir la seguridad de un lecho de muerte. ¡Cuántos las han repetido en sus últimas horas con intenso deleite!

Pero el versículo es igualmente aplicable a las agonías del espíritu en medio de la vida. Algunos de nosotros, como Pablo, morimos cada día por una tendencia a la melancolía del alma. Bunyan sitúa el Valle de Sombra de Muerte mucho antes en el peregrinaje que el río que corre al pie de las colinas celestiales. Algunos de nosotros hemos atravesado el oscuro y espantoso desfiladero de la «sombra de muerte» varias veces, y podemos dar testimonio de que solo el Señor nos capacitó para sostenernos en medio de sus pensamientos desatados, sus horrores misteriosos, sus terribles abatimientos. El Señor nos ha sostenido, y nos ha mantenido por encima de todo temor real del mal, aun cuando nuestro espíritu ha estado abrumado. Hemos sido apretados y oprimidos, y sin embargo hemos vivido, porque hemos sentido la presencia del Gran Pastor, y hemos estado confiados en que su cayado impediría que el enemigo nos infligiera herida mortal alguna.

Si el tiempo presente estuviera oscurecido por las alas de cuervo de una gran tristeza, glorifiquemos a Dios con una confianza serena en Él.

21 de junio

LA GUERRA DE UNA MUJER

«El Señor venderá a Sísara en mano de una mujer». Jueces 4:9

Un texto más bien insólito, pero puede haber almas en el mundo que tengan fe suficiente para asirlo. Barac, el varón, aunque llamado a la guerra, tenía poco ánimo para la pelea a menos que Débora fuera con él, y así el Señor determinó hacer de ella una guerra de mujer. Por este medio reprendió la flojedad del varón, y ganó para sí mayor renombre, y echó mayor vergüenza sobre los enemigos de su pueblo.

El Señor todavía puede usar instrumentos débiles. ¿Por qué no a mí? Puede usar a personas que no suelen ser llamadas a grandes empeños públicos. ¿Por qué no a usted? La mujer que mató al enemigo de Israel no era una amazona, sino una esposa que permanecía en su tienda. No era oradora, sino una mujer que ordeñaba las vacas y hacía mantequilla. ¿No podrá el Señor usar a cualquiera de nosotros para cumplir su propósito? Alguien puede venir hoy a la casa, tal como Sísara vino a la tienda de Jael. Sea nuestro cometido, no matarlo, sino salvarlo. Recibámoslo con gran bondad, y luego presentemos la bendita verdad de la salvación por el Señor Jesús, nuestro gran Sustituto, e insistamos en el mandato: «Cree y vive». ¿Quién sabe si algún pecador de recio corazón sea hoy abatido por el evangelio?

22 de junio

ÉL CON NOSOTROS; NOSOTROS CON ÉL

«El temor del Señor prolonga los días, pero los años de los impíos serán acortados». Proverbios 10:27

No hay duda al respecto. El temor del Señor conduce a hábitos virtuosos, y estos previenen ese desgaste de la vida que proviene del pecado y del vicio. El santo reposo que brota de la fe en el Señor Jesús también ayuda grandemente a un hombre cuando está enfermo. Todo médico se alegra de tener un paciente cuya mente está enteramente en calma. La inquietud mata, pero la confianza en Dios es como medicina sanadora.

Tenemos, pues, todas las disposiciones para una larga vida, y si de veras es para nuestro bien, veremos una buena vejez, y llegaremos a nuestra sepultura como gavillas de trigo en su sazón. No nos dejemos vencer por la súbita expectativa de la muerte en cuanto nos duele un dedo, sino más bien esperemos que quizá tengamos que seguir trabajando a lo largo de un buen número de días.

¿Y qué, si pronto fuésemos llamados a la esfera superior? Ciertamente no habría nada que lamentar en tal llamado, sino todo motivo de regocijo. Sea que vivamos, sea que muramos, somos del Señor. Si vivimos, Jesús estará con nosotros; si morimos, estaremos con Jesús.

El más verdadero alargamiento de la vida es vivir mientras vivimos, sin desperdiciar tiempo, sino usando cada hora para los fines más altos. Que así sea en este día.

23 de junio

EL ENEMIGO DE FRENTE

«Por tanto, así dice el Señor acerca del rey de Asiria: No entrará en esta ciudad, ni arrojará saeta en ella; ni vendrá delante de ella con escudo, ni levantará contra ella baluarte». 2 Reyes 19:32

Tampoco Senaquerib molestó a la ciudad. Se había jactado a voz en cuello, pero no pudo llevar a cabo sus amenazas. El Señor es capaz de detener a los enemigos de su pueblo en el acto mismo. Cuando el león tiene al cordero entre sus fauces, el gran Pastor de las ovejas puede arrebatarle la presa. Nuestro extremo solo brinda una oportunidad para una manifestación más grandiosa del poder y la sabiduría divinos.

En el caso que tenemos delante, el terrible enemigo ni siquiera se presentó ante la ciudad que ansiaba destruir. No pudo disparar ninguna molesta saeta por encima de los muros, ni pudo poner en marcha máquinas de asedio para derribar los castillos, ni pudo levantar terraplenes para encerrar a los habitantes. Quizá en nuestro caso también el Señor impedirá que nuestros adversarios nos hagan el menor daño. Ciertamente puede alterar sus intenciones, o hacer sus designios tan fallidos que de buena gana los abandonen. Confiemos en el Señor y guardemos su camino, y Él cuidará de nosotros. Sí, nos llenará de asombrada alabanza cuando veamos la perfección de su liberación.

No temamos al enemigo hasta que en verdad venga, y entonces confiemos en el Señor.

24 de junio

EL «MUCHO MÁS» DEL SEÑOR

«Y Amasías dijo al varón de Dios: Pero ¿qué haremos respecto a los cien talentos que he dado al ejército de Israel? Y el varón de Dios respondió: El Señor puede darte mucho más que esto». 2 Crónicas 25:9

Si usted ha cometido un error, soporte la pérdida que trae; pero no obre en contra de la voluntad del Señor. El Señor puede darle mucho más de lo que probablemente pierda; y si no lo hace, ¿acaso se pondrá a regatear y a discutir con Dios? El rey de Judá había contratado un ejército del idólatra Israel, y se le mandó enviar a casa a los hombres de guerra porque el Señor no estaba con ellos. Estaba dispuesto a despedir la hueste, solo que le pesaba pagar los cien talentos por nada. ¡Ah, qué vergüenza! Si el Señor daría la victoria sin los mercenarios, de seguro era un buen trato pagar su salario y librarse de ellos.

Esté dispuesto a perder dinero por causa de la conciencia, por causa de la paz, por causa de Cristo. Tenga por seguro que las pérdidas por el Señor no son pérdidas. Aun en esta vida son más que recompensadas: en algunos casos el Señor impide que ocurra pérdida alguna. En cuanto a nuestra vida inmortal, lo que perdemos por Jesús queda invertido en el cielo. No se inquiete ante el aparente desastre, sino escuche el susurro: «El Señor puede darte mucho más que esto».

25 de junio

UNA ESCALERA AL CIELO

«Y él le dijo: De cierto, de cierto os digo: De aquí en adelante veréis el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subiendo y descendiendo sobre el Hijo del Hombre». Juan 1:51

Sí, para nuestra fe esta visión es clara aun en el día de hoy. En verdad vemos el cielo abierto. Jesús mismo ha abierto ese reino a todos los creyentes. Contemplamos el lugar de misterio y de gloria, pues Él nos lo ha revelado. Entraremos en él pronto, porque Él es el camino.

Ahora vemos la explicación de la escalera de Jacob. Entre la tierra y el cielo hay un santo comercio; la oración asciende, y las respuestas descienden, por el camino de Jesús, el Mediador. Vemos esta escalera cuando vemos a nuestro Señor. En Él, una escalinata de luz provee ahora un paso franco al trono del Altísimo. Usémosla, y enviemos por ella los mensajeros de nuestras oraciones. Viviremos nosotros mismos la vida angélica si subimos corriendo al cielo en intercesión, y echamos mano de las bendiciones del pacto, y luego descendemos de nuevo para esparcir esos dones entre los hijos de los hombres.

Esta escogida visión que Jacob solo vio en sueños, la tornaremos en brillante realidad. Este mismo día estaremos subiendo y bajando por la escalera a cada hora; subiendo en comunión, y bajando en labor para salvar a nuestros semejantes. Esta es tu promesa, oh Señor Jesús; danos ver con gozo su cumplimiento.

26 de junio

NO TARDARÁ MUCHO

«Tened también vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones, porque la venida del Señor se acerca». Santiago 5:8

La última palabra en el Cantar del amor es: «Apresúrate, amado mío», y entre las últimas palabras del Apocalipsis leemos: «El Espíritu y la Esposa dicen: Ven»; a lo cual el celestial Esposo responde: «Ciertamente vengo en breve». El amor anhela la gloriosa aparición del Señor, y disfruta de esta dulce promesa: «la venida del Señor se acerca». Esto sosiega nuestra mente en cuanto al futuro. Miramos con esperanza por esta ventana.

Esta sagrada «ventana de ágata» deja entrar un raudal de luz sobre el presente, y nos pone en excelente condición para el trabajo o el sufrimiento inmediatos. ¿Somos probados? Entonces la cercanía de nuestro gozo susurra paciencia. ¿Nos cansamos porque no vemos la cosecha de nuestra siembra? De nuevo esta gloriosa verdad nos clama: «Tened paciencia». ¿Nuestras multiplicadas tentaciones nos hacen vacilar en lo más mínimo? Entonces la seguridad de que dentro de poco el Señor estará aquí nos predica desde este texto: «Afirmad vuestros corazones». Sea firme, sea estable, sea constante, «estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre». Pronto oirá usted las trompetas de plata que anuncian la venida de su Rey. No tema en lo más mínimo. Mantenga el fuerte, porque Él viene; sí, puede aparecer este mismo día.

27 de junio

DELE GRACIAS; MORE ACEPTO

«Ciertamente los justos darán gracias a tu nombre; los rectos habitarán en tu presencia». Salmos 140:13

¡Oh, que mi corazón sea recto, para que siempre pueda bendecir el nombre del Señor! Él es tan bueno con los que son buenos, que de buena gana quisiera estar entre ellos, y sentirme lleno de gratitud cada día. Quizá, por un momento, los justos se tambalean cuando su integridad resulta en una severa prueba; pero de seguro vendrá el día en que bendecirán a su Dios por no haber cedido a las malas sugestiones ni haber adoptado una política tortuosa. A la larga, los hombres verdaderos darán gracias al Dios de lo recto por haberlos guiado por un camino recto. ¡Oh, que yo esté entre ellos!

¡Qué promesa se halla implícita en esta segunda cláusula: «Los rectos habitarán en tu presencia»! Estarán aceptos allí donde otros comparecen solo para ser condenados. Serán los cortesanos del Gran Rey, favorecidos con audiencia cuandoquiera que la deseen. Serán los preferidos a quienes Jehová sonríe, y con quienes comulga bondadosamente. Señor, codicio esta alta honra, este precioso privilegio: será para mí el cielo en la tierra el disfrutarlo. Hazme en todo recto, para que hoy, y mañana, y cada día esté en tu celestial presencia. Entonces daré gracias a tu nombre para siempre. Amén.

28 de junio

UNA MIRADA DEL SEÑOR

«Y el Señor lo miró, y le dijo: Ve con esta tu fuerza, y salvarás a Israel de mano de los madianitas. ¿No te envío yo?». Jueces 6:14

¡Qué mirada fue aquella que el Señor dio a Gedeón! Con su mirada lo sacó de sus desalientos y lo llevó a una santa valentía. Si nuestra mirada al Señor nos salva, ¿qué no hará su mirada sobre nosotros? Señor, mírame en este día, y dame vigor para sus deberes y conflictos.

¡Qué palabra fue esta que Jehová habló a Gedeón! «Ve». No debía titubear. Podría haber respondido: «¡Cómo, ir con toda esta debilidad!». Pero el Señor dejó fuera de lugar esa palabra al decir: «Ve con esta tu fuerza». El Señor había infundido poder en él con su mirada, y ahora no tenía más que hacer que usarlo, y salvar a Israel hiriendo a los madianitas. Puede ser que el Señor tenga más que hacer por medio de mí de lo que jamás soñé. Si Él me ha mirado, me ha hecho fuerte. Que yo ejerza por la fe el poder que me ha confiado. Él nunca me manda: «gastar ociosamente mi tiempo con esta mi fuerza». Lejos de ello. Debo «ir», porque Él me da fuerzas.

¡Qué pregunta es esta que el Señor me hace, tal como se la hizo a Gedeón! «¿No te envío yo?». Sí, Señor, tú me has enviado, e iré en tu fuerza. A tu mandato voy, y, al ir, tengo la certeza de que tú vencerás por medio de mí.

29 de junio

INVITACIÓN A ORAR

«Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y poderosas que tú no conoces». Jeremías 33:3

Dios nos anima a orar. Nos dicen que la oración es un piadoso ejercicio que no tiene influencia sino sobre la mente que se ocupa en ella. Nosotros sabemos que no es así. Nuestra experiencia desmiente mil veces esta afirmación incrédula. Aquí Jehová, el Dios vivo, promete claramente responder la oración de su siervo. Clamemos a Él de nuevo, y no admitamos duda alguna sobre la cuestión de si nos oye y nos responde. El que hizo el oído, ¿no oirá? El que dio a los padres amor por sus hijos, ¿no escuchará los clamores de sus propios hijos e hijas?

Dios responderá a su pueblo suplicante en su angustia. Tiene maravillas reservadas para ellos. Lo que nunca han visto, ni oído, ni soñado, Él lo hará por ellos. Inventará nuevas bendiciones si es necesario. Registrará mar y tierra para alimentarlos; enviará a todo ángel del cielo para socorrerlos, si su aflicción lo requiere. Nos dejará atónitos con su gracia, y nos hará sentir que nunca antes se había hecho de esta manera. Todo lo que nos pide es que clamemos a Él. No puede pedirnos menos. Rindámosle con alegría nuestras oraciones ahora mismo.

30 de junio

ATRÁS Y LUEGO ADELANTE

«No obstante, yo me acordaré de mi pacto contigo en los días de tu juventud, y estableceré contigo un pacto eterno». Ezequiel 16:60

A pesar de nuestros pecados, el Señor sigue siendo fiel en su amor hacia nosotros. Él mira atrás. Vea cómo recuerda aquellos primeros días nuestros cuando nos tomó en pacto consigo mismo, y nosotros nos entregamos a Él. ¡Días felices aquellos! El Señor no nos los echa en cara, ni nos acusa de haber sido insinceros. No, mira más bien a su pacto con nosotros que a nuestro pacto con Él. No hubo hipocresía en aquel sagrado convenio, al menos de su parte. ¡Cuán bondadoso es el Señor al mirar así hacia atrás con amor!

También mira adelante. Está resuelto a que el pacto no falle. Si nosotros no nos mantenemos en él, Él sí. Declara solemnemente: «Estableceré contigo un pacto eterno». No tiene intención de volverse atrás de sus promesas. Bendito sea su nombre, ve el sagrado sello, «la sangre del pacto eterno», y se acuerda de nuestro Fiador, en quien ratificó ese pacto, su propio amado Hijo; y por eso descansa en sus compromisos de pacto. «Él permanece fiel; Él no puede negarse a sí mismo».

Oh Señor, pon esta preciosa palabra sobre mi corazón, y ayúdame a alimentarme de ella durante todo este día.

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