Capítulo 6 · 37 min de lectura
El mes de mayo
1 de mayo
LLENO DE CANTO
«Los montes y los collados levantarán canción delante de vosotros, y todos los árboles del campo darán palmadas de aplauso» Isaías 55:12
Cuando el pecado es perdonado, nuestra mayor tristeza termina y comienza nuestro más verdadero placer. Tal es el gozo que el Señor concede a los que ha reconciliado consigo, que rebosa y llena toda la naturaleza de deleite. El mundo material tiene una música latente en su interior, y un corazón renovado sabe cómo extraerla y darle voz. La creación es el órgano, y el hombre lleno de gracia halla sus teclas, pone su mano sobre ellas y despierta todo el sistema del universo a la armonía de la alabanza. Los montes y los collados, y otros grandes objetos, son, por así decirlo, el bajo del coro, mientras que los árboles del bosque y todas las cosas que tienen vida entonan la melodía del canto.
Cuando la Palabra de Dios prospera entre nosotros y las almas son salvas, entonces todo parece lleno de canto. Cuando oímos las confesiones de los creyentes jóvenes y los testimonios de los santos bien instruidos, quedamos tan gozosos que hemos de alabar al Señor; y entonces parece como si las rocas y los collados, los bosques y los campos, hicieran eco de nuestras notas de gozo y convirtieran el mundo en una orquesta. Señor, en este alegre día de mayo, condúceme a tu mundo melodioso, tan rico en alabanza como una alondra en pleno canto.
2 de mayo
LA SIEMBRA ESPIRITUAL
«El que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna» Gálatas 6:8
Sembrar parece un mal negocio, pues echamos buen grano en la tierra para no verlo nunca más. Sembrar para el Espíritu parece algo muy fantasioso y soñador, pues nos negamos a nosotros mismos y en apariencia nada obtenemos a cambio. Sin embargo, si sembramos para el Espíritu procurando vivir para Dios, buscando obedecer la voluntad de Dios y esforzándonos por promover su honra, no sembraremos en vano. La vida será nuestra recompensa, aun la vida eterna. De ella gozamos aquí a medida que entramos en el conocimiento de Dios, en la comunión con Dios y en el disfrute de Dios. Esta vida fluye como un río cada vez más profundo y más ancho, hasta que nos lleva al océano de la felicidad infinita, donde la vida de Dios es nuestra por los siglos de los siglos.
No sembremos hoy para nuestra carne, porque la cosecha será corrupción, ya que la carne siempre tiende hacia allá; sino que, con santo dominio propio, vivamos para los fines más altos, más puros y más espirituales, buscando honrar a nuestro santísimo Señor obedeciendo a su bondadosísimo Espíritu. ¡Qué cosecha será aquella cuando seguemos la vida eterna! ¡Qué gavillas de dicha sin fin serán segadas! ¡Qué fiesta será aquella cosecha! Señor, haznos tales segadores, por amor de tu Hijo.
3 de mayo
ESCUCHE LA SEÑAL
«Y cuando oigas ruido como de marcha por las copas de las balsameras, entonces te moverás, porque el Señor saldrá delante de ti a herir el campamento de los filisteos» 2 Samuel 5:24
Hay señales del obrar del Señor que deben movernos. El Espíritu de Dios sopla de donde quiere, y oímos su sonido. Entonces es el tiempo de estar más despiertos que nunca. Hemos de aprovechar la ocasión dorada y sacar de ella todo el provecho que podamos. A nosotros nos toca combatir a los filisteos en todo tiempo; pero cuando el Señor mismo sale delante de nosotros, entonces hemos de ser especialmente valientes en la guerra.
La brisa agitó las copas de los árboles, y David y sus hombres lo tomaron por la señal para el ataque; y al avanzar ellos, el Señor mismo hirió a los filisteos. ¡Oh, que en este día el Señor nos dé ocasión de hablar por Él con muchos de nuestros amigos! Estemos alerta para aprovechar la ocasión prometedora cuando llegue. ¿Quién sabe si este no sea un día de buenas nuevas, un tiempo de ganar almas? Mantengamos el oído abierto para oír el susurro del viento, y nuestra mente dispuesta a obedecer la señal. ¿No es esta promesa, «entonces el Señor saldrá delante de ti», suficiente aliento para portarnos como hombres? Puesto que el Señor va delante de nosotros, no nos atrevemos a retroceder.
4 de mayo
VICTORIA EN LOS REVESES
«No te alegres de mí, enemiga mía; aunque caí, me levantaré; aunque more en tinieblas, el Señor será mi luz» Miqueas 7:8
Esto puede expresar el sentir de un hombre o una mujer pisoteados y oprimidos. Nuestro enemigo puede apagar nuestra luz por un tiempo. Hay para nosotros segura esperanza en el Señor; y si confiamos en Él y guardamos firme nuestra integridad, nuestra temporada de abatimiento y tinieblas pronto pasará. Los insultos del adversario son solo por un momento. El Señor pronto tornará su risa en lamento, y nuestro suspiro en canto.
¿Qué importa si el gran enemigo de las almas triunfa por un tiempo sobre nosotros, como ha triunfado sobre hombres mejores que nosotros? Aun así, cobremos ánimo, porque lo venceremos dentro de poco. Nos levantaremos de nuestra caída, porque nuestro Dios no ha caído, y Él nos levantará. No permaneceremos en tinieblas, aunque por el momento estemos sentados en ellas, porque nuestro Señor es la fuente de la luz, y pronto nos traerá un día gozoso. No desesperemos, ni siquiera dudemos. Una vuelta de la rueda, y el más bajo estará arriba. ¡Ay de los que ahora ríen, porque llorarán y gemirán cuando su jactancia sea trocada en eterno desprecio! Pero bienaventurados todos los que lloran santamente, porque serán consolados por Dios.
5 de mayo
¿POR QUÉ PERMANECER CAUTIVO?
«El Señor tu Dios hará volver tu cautiverio» Deuteronomio 30:3
El pueblo mismo de Dios puede venderse a la cautividad por el pecado. Fruto muy amargo es este, de una raíz sumamente amarga. ¡Qué esclavitud es cuando el hijo de Dios es vendido bajo el pecado, retenido en cadenas por Satanás, privado de su libertad, despojado de su poder en la oración y de su deleite en el Señor! Velemos para no caer en tal esclavitud; pero si esto ya nos ha sucedido, de ninguna manera desesperemos.
Pero no podemos ser retenidos en esclavitud para siempre. El Señor Jesús ha pagado un precio demasiado alto por nuestra redención como para dejarnos en manos del enemigo. El camino a la libertad es: «Vuélvete al Señor tu Dios». Donde primero hallamos la salvación, allí la hallaremos de nuevo. Al pie de la cruz de Cristo, confesando el pecado, hallaremos perdón y liberación. Además, el Señor querrá que obedezcamos su voz conforme a todo lo que Él nos ha mandado, y esto hemos de hacerlo con todo nuestro corazón y con toda nuestra alma, y entonces terminará nuestra cautividad.
Con frecuencia el abatimiento del ánimo y la gran miseria del alma se disipan tan pronto como abandonamos nuestros ídolos y nos inclinamos en obediencia ante el Dios vivo. No tenemos por qué ser cautivos. Podemos volver a la ciudadanía de Sion, y eso pronto. ¡Señor, haz volver nuestro cautiverio!
6 de mayo
REMEDIO PARA LA ENVIDIA
«No tenga tu corazón envidia de los pecadores, antes persevera en el temor del Señor todo el tiempo; porque ciertamente hay fin, y tu esperanza no será cortada» Proverbios 23:17, 18
Cuando vemos prosperar a los malvados, somos propensos a envidiarlos. Cuando oímos el ruido de su alegría, y nuestro propio ánimo está apesadumbrado, casi pensamos que a ellos les va mejor. Esto es necio y pecaminoso. Si los conociéramos mejor, y especialmente si recordáramos su fin, los compadeceríamos.
El remedio para la envidia está en vivir bajo un sentido constante de la presencia divina, adorando a Dios y teniendo comunión con Él todo el día, por largo que el día parezca. La verdadera religión eleva el alma a una región más alta, donde el juicio se vuelve más claro y los deseos más elevados. Cuanto más cielo haya en nuestra vida, menos codiciaremos de la tierra. El temor de Dios expulsa la envidia de los hombres.
El golpe mortal de la envidia es una serena consideración del futuro. La riqueza y la gloria de los impíos son una vana apariencia. Este pomposo espectáculo destella por una hora, y luego se apaga. ¿De qué le sirve al pecador próspero su prosperidad cuando el juicio lo alcanza? En cuanto al hombre piadoso, su fin es paz y bienaventuranza, y nadie puede robarle su gozo; por lo cual, renuncie él a la envidia y llénese de dulce contentamiento.
7 de mayo
QUE NO QUEDE NINGÚN MAL
«Y no se pegará a tu mano nada del anatema, para que el Señor se aparte del ardor de su ira, y tenga de ti misericordia, y tenga compasión de ti, y te multiplique, como lo juró a tus padres» Deuteronomio 13:17
Israel debía conquistar las ciudades idólatras y destruir todo el botín, considerando todo lo que había sido contaminado por la idolatría como cosa maldita que había de ser quemada con fuego. Ahora bien, el pecado de toda clase ha de ser tratado por los cristianos de la misma manera. No hemos de permitir que quede un solo hábito malo. Es ahora guerra a muerte con los pecados de toda clase y tamaño, sean del cuerpo, de la mente o del espíritu. No miramos este abandono del mal como algo que merezca misericordia, sino que lo consideramos un fruto de la gracia de Dios, que por nada del mundo quisiéramos perder.
Cuando Dios hace que no tengamos misericordia de nuestros pecados, entonces Él tiene gran misericordia de nosotros. Cuando nos airamos contra el mal, Dios ya no se aíra contra nosotros. Cuando multiplicamos nuestros esfuerzos contra la iniquidad, el Señor multiplica nuestras bendiciones. El camino de paz, de crecimiento, de seguridad, de gozo en Cristo Jesús, se hallará siguiendo estas palabras: «No se pegará a tu mano nada del anatema». Señor, purifícame en este día. Compasión, prosperidad, aumento y gozo, ciertamente serán dados a quienes apartan el pecado con firme resolución.
8 de mayo
SE NECESITAN OBREROS
«Id también vosotros a la viña, y recibiréis lo que sea justo» Mateo 20:7
Sí, hay trabajo en la viña de Cristo para los cuerpos ancianos. Es la hora undécima, y aun así Él nos deja trabajar. ¡Qué gran gracia es esta! ¡Ciertamente todo anciano debería lanzarse a aceptar esta invitación! Cuando los hombres están avanzados en años, nadie los quiere como siervos; van de tienda en tienda, y los patrones miran sus canas y menean la cabeza. ¡Pero Jesús contratará a los ancianos, y les dará también buen salario! Esto sí que es misericordia. Señor, ayuda a los ancianos a alistarse en tu servicio sin una hora de demora.
Pero ¿pagará el Señor salario a hombres viejos y gastados? No lo dude. Él dice que le dará lo que es justo si trabaja en su campo. Ciertamente le dará gracia aquí y gloria en el más allá. Le concederá consuelo presente y descanso futuro; fuerzas conforme a sus días, y una visión de gloria cuando llegue la noche de la muerte. Todo esto lo dará el Señor Jesús tan libremente al anciano convertido como al que entra en su servicio en su juventud.
Quiero contar esto a algún anciano o anciana no salvos, y ruego al Señor que lo bendiga, por amor de Jesús. ¿Dónde puedo hallar a tales personas? Estaré atento a ellas, y les daré con bondad la noticia.
9 de mayo
LA CONFIANZA TRAE GOZO
«Nuestro corazón se alegrará en él, porque en su santo nombre hemos confiado» Salmos 33:21
La raíz de la fe produce la flor del gozo del corazón. Puede que al principio no nos gocemos, pero llega a su debido tiempo. Confiamos en el Señor cuando estamos tristes, y a su debido tiempo Él responde de tal modo a nuestra confianza que nuestra fe se torna en fruición y nos gozamos en el Señor. La duda engendra angustia, pero la confianza trae gozo a la larga.
La seguridad que el salmista expresa en este versículo es en realidad una promesa tendida en las manos de la santa confianza. ¡Oh, gracia para apropiárnosla! Si no nos gozamos en este momento, sin embargo lo haremos, tan ciertamente como que el Dios de David es nuestro Dios.
Meditemos en el santo nombre del Señor, para que confiemos mejor en Él y nos gocemos con mayor prontitud. Él es en su carácter santo, justo, verdadero, bondadoso, fiel e inmutable. ¿No es digno de confianza semejante Dios? Él es sapientísimo, todopoderoso y está presente en todo lugar; ¿no podemos confiar en Él con alegría? Sí, lo haremos ahora mismo, y sin reserva. Jehová-Jireh proveerá, Jehová-Shalom enviará paz, Jehová-Tsidkenu justificará, Jehová-Shamma estará por siempre cerca, y en Jehová-Nissi venceremos a todo enemigo. Los que conocen tu nombre confiarán en ti; y los que confían en ti se gozarán en ti, oh Señor.
10 de mayo
TEMA SOLO A DIOS
«De manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre» Hebreos 13:6
Puesto que Dios nunca nos dejará ni nos desamparará, bien podemos contentarnos con lo que tenemos. Ya que el Señor es nuestro, no podemos quedar sin amigo, sin tesoro y sin morada. Esta seguridad puede hacernos sentir del todo independientes de los hombres. Bajo tan alto patrocinio no nos sentimos tentados a doblegarnos ante nuestros semejantes ni a pedirles permiso para llamar nuestra a nuestra propia vida; sino que lo que decimos, lo decimos con denuedo, y desafiamos toda contradicción.
El que teme a Dios no tiene nada más que temer. Deberíamos sentir tal reverencia ante el Señor vivo que todas las amenazas que pudiera emplear el más soberbio perseguidor no tuvieran más efecto sobre nosotros que el silbido del viento. El hombre, en estos días, no puede hacer tanto contra nosotros como podía cuando el apóstol escribió el versículo que encabeza esta página. Los potros de tortura y las hogueras están fuera de moda. El Gigante Papa ya no puede quemar a los peregrinos. Si los seguidores de los falsos maestros intentan la burla cruel y el escarnio, no nos extraña, porque los hombres de este mundo no pueden amar la simiente celestial. ¿Qué, pues? Hemos de soportar el escarnio del mundo. No rompe ningún hueso. Con la ayuda de Dios, seamos valientes; y cuando el mundo se enfurezca, que se enfurezca, pero no lo temamos.
11 de mayo
ESPERE HASTA EL FINAL
«Gad, un ejército lo acometerá; mas él vencerá al fin.» Génesis 49:19
Algunos de nosotros hemos sido como la tribu de Gad. Nuestros adversarios por un tiempo fueron demasiados para nosotros; vinieron sobre nosotros como un ejército. Sí, y por el momento nos vencieron, y se regocijaron grandemente por su victoria pasajera. Así solo probaron que la primera parte de la herencia familiar era realmente nuestra, pues el pueblo de Cristo, como Dan, tendrá un ejército que lo venza. Este ser vencidos es muy doloroso, y habríamos desesperado si no hubiéramos creído por fe la segunda línea de la bendición de nuestro padre: «Él vencerá al fin». «Bien está lo que bien acaba», dijo el poeta del mundo; y dijo la verdad. Una guerra ha de juzgarse, no por los primeros triunfos o derrotas, sino por lo que sucede «al fin». El Señor dará a la verdad y a la justicia la victoria «al fin»; y, como dice el señor Bunyan, eso significa para siempre, porque nada puede venir después del fin.
Lo que necesitamos es perseverancia paciente en el bien hacer, tranquila confianza en nuestro glorioso Capitán. Cristo, nuestro Señor Jesús, quisiera enseñarnos su santo arte de poner el rostro como un pedernal para llevar a cabo la obra o el sufrimiento hasta que podamos decir: «Consumado es». ¡Aleluya! ¡Victoria! ¡Victoria! Creemos la promesa: «Él vencerá al fin».
12 de mayo
SIERVOS HONRADOS
«El que cuida la higuera comerá su fruto, y el que sirve a su señor será honrado» Proverbios 27:18
El que cuida la higuera tiene higos por su afán, y el que sirve a un buen amo tiene honra por recompensa. En verdad, el Señor Jesús es el mejor de los amos, y es un honor que se nos permita hacer la menor obra por amor de Él. Servir a algunos señores es cuidar un manzano silvestre y comer las manzanas agrias como paga; pero servir a mi Señor Jesús es cuidar una higuera de los más dulces higos. Su servicio es en sí mismo un deleite, la perseverancia en él es promoción, el éxito en él es bienaventuranza aquí abajo, y su recompensa es gloria allá arriba.
Nuestras mayores honras se recogerán en aquella estación cuando los higos estén maduros, es decir, en el mundo venidero. Los ángeles, que ahora son nuestros servidores, nos llevarán al hogar cuando termine la obra de nuestro día. El cielo, donde Jesús está, será nuestra honrosa mansión; la dicha eterna, nuestra honrosa porción; y el Señor mismo, nuestro honroso compañero. ¿Quién puede imaginar el pleno sentido de esta promesa: «El que sirve a su señor será honrado»?
Señor, ayúdame a servir a mi Amo. Déjame dejar toda idea de honor para la hora en que tú mismo me honres. ¡Que tu Santo Espíritu me haga un obrero y siervo humilde y paciente!
13 de mayo
EL DÍA ESTÁ CERCA
«Y yo le daré la estrella de la mañana» Apocalipsis 2:28
Hasta que raye el día y huyan las sombras, ¡qué bendición es ver en Jesús «la estrella de la mañana»! Recuerdo cuando leímos en los periódicos el cuento ocioso de que la estrella de Belén había aparecido de nuevo. Al indagar, hallamos que era solo «la estrella de la mañana»; pero, después de todo, no se había cometido gran error.
Lo mejor es ver a Jesús como el sol; pero cuando no podemos hacerlo, lo mejor después de eso es verlo como aquella estrella que anuncia el día y muestra que la luz eterna está cerca. Si hoy no soy todo lo que espero ser, aun así veo a Jesús, y eso me asegura que un día seré como Él. Una visión de Jesús por la fe es la prenda de contemplarlo en su gloria y de ser transformado a su imagen. Si en esta hora no tengo toda la luz y el gozo que pudiera desear, sin embargo lo tendré; porque tan ciertamente como veo la estrella de la mañana, veré el día. La estrella de la mañana nunca está lejos del sol.
Ven, alma mía, ¿te ha dado el Señor la estrella de la mañana? ¿Retienes firme aquella verdad, gracia, esperanza y amor que el Señor te ha dado? Entonces en esto tienes el alba de la gloria venidera. El que te hace vencer el mal y perseverar en la justicia, en ello te ha dado la estrella de la mañana.
14 de mayo
CIRUGÍA PARA SANAR
«Venid y volvamos al Señor; porque él desgarró, y nos sanará; hirió, y nos vendará» Oseas 6:1
Es la manera del Señor desgarrar antes de sanar. Este es el amor sincero de su corazón y la segura cirugía de su mano. También magulla antes de vendar, pues de otro modo sería obra incierta. La ley viene antes que el evangelio; el sentido de la necesidad, antes de suplirla. ¿Está el lector ahora bajo la mano convincente y quebrantadora del Espíritu? ¿Ha recibido de nuevo el espíritu de esclavitud para temor? Este es un preludio saludable para la verdadera sanidad y venda del evangelio.
No desespere, querido corazón, sino venga al Señor con todas sus heridas dentadas, sus negras magulladuras y sus llagas supurantes. Solo Él puede sanar, y se deleita en hacerlo. Es el oficio de nuestro Señor vendar a los quebrantados de corazón, y en ello se halla gloriosamente en su elemento. No nos demoremos, sino volvamos al instante al Señor, del cual nos hemos apartado. Mostrémosle nuestras heridas abiertas, y roguémosle que reconozca su propia obra y la complete. ¿Hará un cirujano una incisión, y luego dejará que su paciente se desangre hasta morir? ¿Derribará el Señor nuestra vieja casa, y luego rehusará edificarnos una mejor? ¿Aumentas tú alguna vez sin causa la miseria de las pobres almas angustiadas? ¡Lejos esté eso de ti, oh Señor!
15 de mayo
LAS ALTURAS DE DIOS
«Lo pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre» Salmos 91:14
¿Me dice esto el Señor a mí? Sí, si he conocido su nombre. Bendito sea el Señor: no soy un extraño para Él. Lo he probado, lo he experimentado y lo he conocido, y por eso confío en Él. Conozco su nombre como Dios que aborrece el pecado, pues por el poder convincente de su Espíritu se me ha enseñado que Él nunca hará la vista gorda ante el mal. Pero también lo conozco como el Dios que perdona el pecado en Cristo Jesús, pues me ha perdonado todas mis transgresiones. Su nombre es fidelidad, y lo sé, porque nunca me ha desamparado, aunque mis tribulaciones se hayan multiplicado sobre mí.
Este conocimiento es un don de gracia, y el Señor hace que sea la razón por la cual concede otro don de gracia, a saber, ponernos en alto. Esto es gracia sobre gracia. Observe que si nosotros subimos a lo alto, la posición puede ser peligrosa; pero si el Señor nos pone allí, es segura. Puede elevarnos a una gran utilidad, a una experiencia eminente, al éxito en el servicio, al liderazgo entre los obreros, al lugar de padre entre los pequeños. Si no hace esto, puede ponernos en alto mediante una comunión cercana, una percepción clara, un santo triunfo y una graciosa anticipación de la gloria eterna. Cuando Dios nos pone en alto, ni Satanás mismo puede derribarnos. ¡Oh, que este sea nuestro caso durante todo este día!
16 de mayo
RECIBIMOS SEGÚN DAMOS
«Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia» Mateo 5:7
No es justo que el hombre que no quiere perdonar sea perdonado, ni que aquel que no quiere dar al pobre vea aliviadas sus propias necesidades. Dios nos medirá con nuestro propio almud, y los que han sido amos duros y acreedores duros hallarán que el Señor los tratará con dureza. «Juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia».
En este día procuremos dar y perdonar. Cultivemos dos virtudes gemelas: soportar y sobrellevar. Seamos bondadosos, apacibles y tiernos. No hagamos duras interpretaciones de la conducta de los hombres, ni hagamos tratos despiadados, ni busquemos necias contiendas, ni seamos difíciles de contentar. Ciertamente deseamos ser bienaventurados, y también queremos alcanzar misericordia: seamos misericordiosos, para que hallemos misericordia. Cumplamos la condición, para que ganemos la bienaventuranza. ¿No es un deber grato ser bondadoso? ¿No hay en ello mucha más dulzura que en ser airado y mezquino? ¡Pues hay bienaventuranza en la cosa misma! Además, el alcanzar misericordia es rica recompensa. ¿Qué sino la gracia soberana podría sugerir una promesa como esta? Somos misericordiosos con nuestro prójimo mortal en unas monedas, y el Señor nos perdona «toda aquella deuda».
17 de mayo
NO HAY POR QUÉ ESCATIMAR
«Los rectos tendrán en posesión el bien» Proverbios 28:10
El libro de Proverbios es también un libro de promesas. Las promesas deberían ser proverbios entre el pueblo de Dios. Esta es una muy notable. Estamos acostumbrados a pensar en nuestros bienes como algo reservado para el futuro, pero aquí se nos dice que los tendremos en posesión.
Ni toda la malicia y la astucia de nuestros enemigos pueden lograr nuestra destrucción: caerán en el hoyo que cavaron. Nuestra heredad está tan vinculada a nosotros que no seremos excluidos de ella, ni tan apartados del camino que la perdamos.
Pero ¿qué tenemos ahora? Tenemos una conciencia tranquila por la sangre preciosa de Jesús. Tenemos el amor de Dios puesto sobre nosotros más allá de todo cambio. Tenemos poder con Dios en la oración en todo tiempo de necesidad. Tenemos la providencia de Dios que nos guarda, los ángeles de Dios que nos sirven, y, sobre todo, el Espíritu de Dios que mora en nosotros. En verdad, todas las cosas son nuestras. «Sea lo presente, sea lo por venir, todo es vuestro». Jesús es nuestro. Sí, la divina Trinidad en unidad es nuestra. ¡Aleluya! No nos lamentemos ni gimamos, ni escatimemos ni nos esclavicemos, ya que tenemos el bien en posesión. Vivamos de nuestro Dios y gocémonos en Él todo el día. ¡Ayúdanos, oh Espíritu Santo!
18 de mayo
PÉRDIDAS SUPERADAS
«Y os restituiré los años que comió la langosta» Joel 2:25
Sí, aquellos años perdidos por los cuales suspiramos nos serán restituidos. Dios puede darnos una gracia tan abundante que acumulemos en el resto de nuestros días tanto servicio como sea alguna recompensa por aquellos años de vida no regenerada que lloramos en humilde penitencia.
Las langostas de la apostasía, de la mundanalidad, de la tibieza, las miramos ahora como una plaga terrible. ¡Oh, si nunca se hubieran acercado a nosotros! El Señor, en su misericordia, las ha quitado ahora, y estamos llenos de celo para servirle. Bendito sea su nombre, podemos levantar tales cosechas de gracias espirituales que hagan desaparecer nuestra antigua esterilidad. Por la rica gracia podemos sacar provecho de nuestra amarga experiencia y usarla para advertir a otros. Podemos quedar más arraigados en la humildad, en la dependencia como de niños y en la espiritualidad penitente, a causa de nuestras faltas pasadas. Si somos más vigilantes, más celosos y más tiernos, saldremos ganando por nuestras lamentables pérdidas. Los años perdidos, por un milagro de amor, pueden ser restituidos. ¿Parece un don demasiado grande? Creámoslo, y vivamos para ello, y aún podremos verlo realizado, así como Pedro llegó a ser un hombre mucho más útil después de que su presunción fue curada por la debilidad que descubrió en sí. Señor, ayúdanos por tu gracia.
19 de mayo
PODEMOS HABLAR POR DIOS
«Por tanto, así dice el Señor: Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca» Jeremías 15:19
¡Pobre Jeremías! Mas ¿por qué decimos así? El profeta que lloraba era uno de los más escogidos siervos de Dios, y honrado por Él por encima de muchos. Fue aborrecido por decir la verdad. La palabra que a él le era tan dulce, era amarga para los que le oían; sin embargo, fue aceptado por su Señor. Se le mandó permanecer en su fidelidad, y entonces el Señor seguiría hablando por medio de él. Había de tratar con denuedo y con verdad a los hombres, y realizar la obra de aventar del Señor entre los que profesaban en sus días; y entonces el Señor le dio esta palabra: «Serás como mi boca».
¡Qué honor! ¿No debería todo predicador, sí, todo creyente, codiciarlo? ¡Que Dios hable por medio de nosotros: qué maravilla! Hablaremos verdad segura y pura; y la hablaremos con poder. Nuestra palabra no volverá vacía; será una bendición para los que la reciban, y los que la rechacen lo harán a su propio riesgo. Nuestros labios apacentarán a muchos. Despertaremos a los que duermen y llamaremos a los muertos a la vida.
Oh querido lector, ruegue que así sea con todos los siervos enviados de nuestro Señor.
20 de mayo
NO NOS ATREVEMOS A DUDAR
«Yo iré delante de ti, y enderezaré los lugares torcidos; quebrantaré puertas de bronce, y haré pedazos cerrojos de hierro» Isaías 45:2
Esto fue para Ciro; pero es por siempre la herencia de todos los propios siervos espirituales del Señor. Solo avancemos por la fe, y nuestro camino será despejado. Los recodos y las vueltas de la astucia humana y de la sutileza satánica serán enderezados para nosotros; no necesitaremos rastrear sus sinuosos rodeos. Las puertas de bronce serán quebrantadas, y los cerrojos de hierro que las aseguraban serán cortados. No necesitaremos el ariete ni la palanca: el Señor mismo hará lo imposible por nosotros, y lo inesperado será un hecho.
No nos sentemos en cobarde temor. Avancemos por la senda del deber; porque el Señor lo ha dicho: «Yo iré delante de ti». No nos toca preguntar por qué; solo nos toca atrevernos y lanzarnos adelante. Es la obra del Señor, y Él nos capacitará para hacerla: todos los impedimentos han de ceder ante Él. ¿No ha dicho: «Quebrantaré puertas de bronce»? ¿Qué puede estorbar su propósito o frustrar sus decretos? Los que sirven a Dios tienen recursos infinitos. El camino está despejado para la fe, aunque cerrado para la fuerza humana. Cuando Jehová dice: «Yo haré», como lo hace dos veces en esta promesa, no nos atrevemos a dudar.
21 de mayo
¿LLUVIA SIN NUBES? ¡JAMÁS!
«Si las nubes están llenas de agua, sobre la tierra la derraman» Eclesiastés 11:3
¿Por qué, entonces, tememos las nubes que ahora oscurecen nuestro cielo? Cierto es que por un tiempo ocultan el sol, pero el sol no está apagado; volverá a brillar dentro de poco. Entretanto, esas nubes negras están llenas de lluvia; y cuanto más negras son, más probable es que produzcan copiosos aguaceros. ¿Cómo podríamos tener lluvia sin nubes?
Nuestras tribulaciones siempre nos han traído bendiciones, y siempre lo harán. Son los oscuros carros de la resplandeciente gracia. Estas nubes se vaciarán dentro de poco, y toda tierna hierba se alegrará más por el aguacero. Nuestro Dios puede empaparnos de dolor, pero no nos ahogará con ira; antes bien, nos refrescará con misericordia. Las cartas de amor de nuestro Señor a menudo nos llegan en sobres orlados de negro. Sus carros retumban, pero van cargados de bien. Su vara florece con dulces flores y fructíferos frutos. No nos inquietemos por las nubes, sino cantemos, porque las flores de mayo nos llegan a través de las nubes y los aguaceros de abril.
¡Oh Señor, las nubes son el polvo de tus pies! ¡Qué cerca estás en el día nublado y oscuro! El amor te contempla y se alegra. La fe ve las nubes vaciándose y haciendo que los collados se regocijen por todos lados.
22 de mayo
CANTO DE CONFIANZA
«Aunque ande yo en medio de la angustia, tú me vivificarás; contra la ira de mis enemigos extenderás tu mano, y me salvará tu diestra» Salmos 138:7
Miserable caminar en medio de la angustia. Mas no: bendito caminar, ya que hay una promesa especial para ello. Dame una promesa, ¿y qué es la angustia? ¿Qué me enseña aquí mi Señor a decir? Pues esto: «Tú me vivificarás». Tendré más vida, más energía, más fe. ¿No sucede a menudo que la angustia nos reaviva, como una bocanada de aire frío cuando uno está a punto de desfallecer?
¡Cuán airados están mis enemigos, y especialmente el archienemigo! ¿Extenderé mi mano y pelearé contra mis adversarios? No, mi mano está mejor empleada haciendo servicio para mi Señor. Además, no hace falta, porque mi Dios usará su brazo de largo alcance, y tratará con ellos mucho mejor de lo que yo podría si lo intentara. «Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor». Él, con su propia diestra de poder y sabiduría, me salvará, ¿y qué más puedo desear?
Ven, corazón mío, repítete esta promesa hasta que puedas usarla como el canto de tu confianza, el consuelo de tu soledad. Ruega ser reavivado tú mismo, y deja lo demás al Señor, que todo lo hace por ti.
23 de mayo
PLENA CONFIANZA EN DIOS
«Porque él librará al menesteroso que clamare, y al afligido que no tuviere quien le socorra» Salmos 72:12
El menesteroso clama; ¿qué otra cosa puede hacer? Su clamor es oído por Dios; ¿qué otra cosa necesita hacer? Que el lector necesitado se ponga a clamar de inmediato, pues esta será su sabiduría. No clame a los oídos de los amigos, porque, aun si pueden ayudarle, es solo porque el Señor los capacita. El camino más corto es ir derecho a Dios y dejar que su clamor suba delante de Él. El que va derecho es el mejor corredor: corra al Señor, y no a las causas secundarias.
«¡Ay!», clama usted, «no tengo amigo ni quien me ayude». Tanto mejor; puede confiar en Dios en ambos aspectos: como quien está sin provisiones y sin quien le ayude. Haga de su doble necesidad su doble súplica. Aun por las misericordias temporales puede esperar en Dios, porque Él cuida de sus hijos en estos asuntos pasajeros. En cuanto a las necesidades espirituales, que son las más pesadas de todas, el Señor oirá su clamor, y le librará y le proveerá.
Oh pobre amigo, pruebe a su Dios rico. Oh desvalido, apóyese en su ayuda. Él nunca me ha fallado, y estoy seguro de que nunca le fallará a usted. Venga como mendigo, y Dios no le negará ayuda. Venga sin más súplica que su gracia. Jesús es Rey, ¿dejará que perezca de necesidad? ¡Cómo! ¿Olvidó usted esto?
24 de mayo
¡UNO ES MAYORÍA!
«Un varón de vosotros perseguirá a mil, porque el Señor vuestro Dios es quien pelea por vosotros, como Él os prometió» Josué 23:10
¿Para qué contar cabezas? Un hombre con Dios es mayoría, aunque haya mil del otro lado. A veces nuestros ayudadores pueden ser demasiados para que Dios obre con ellos, como fue el caso de Gedeón, que nada pudo hacer hasta que redujo sus fuerzas disminuyendo su número. Pero las huestes del Señor nunca son demasiado pocas. Cuando Dios quiso fundar una nación, llamó a Abram solo y lo bendijo. Cuando quiso vencer al soberbio faraón, no usó ejércitos, sino solo a Moisés y a Aarón. El «ministerio de un solo hombre», como lo llaman ciertos sabios, ha sido mucho más usado por el Señor que las bandas adiestradas con sus oficiales. ¿Mataron todos los israelitas juntos a tantos como Sansón solo? Saúl y sus huestes mataron a sus miles, pero David a sus diez miles.
El Señor puede dar al enemigo grandes ventajas y, aun así, vencerlo. Si tenemos fe, tenemos a Dios con nosotros, ¿y qué son las multitudes de hombres? Un solo perro pastor puede llevar delante de sí un gran rebaño de ovejas. Si el Señor le ha enviado, oh hermano mío, su fuerza cumplirá su divino propósito. Por lo cual, apóyese en la promesa, y sea muy valiente.
25 de mayo
EL TESORO DE DIOS
«El Señor te abrirá su buen tesoro» Deuteronomio 28:12
Esto se refiere primeramente a la lluvia. El Señor la dará en su estación. La lluvia es el emblema de todos aquellos refrigerios celestiales que el Señor está listo para conceder a su pueblo. ¡Oh, un copioso aguacero para refrescar la heredad del Señor!
Parece que pensamos que el tesoro de Dios solo puede ser abierto por un gran profeta como Elías, pero no es así, porque esta promesa es para todos los fieles en Israel y, en verdad, para cada uno de ellos. Oh amigo creyente, «el Señor te abrirá su buen tesoro». Usted también puede ver el cielo abierto, y meter en él la mano y sacar su porción, sí, y una porción para todos sus hermanos que le rodean. Pida lo que quiera, y no le será negado, si permanece en Cristo y las palabras de Él permanecen en usted.
Hasta ahora no ha conocido usted todos los tesoros de su Señor, pero Él se los abrirá a su entendimiento. Ciertamente no ha disfrutado todavía la plenitud de las riquezas de su pacto, pero Él dirigirá su corazón hacia su amor, y le revelará a Jesús. Solo el Señor mismo puede hacer esto por usted; pero aquí está su promesa, y si escucha diligentemente su voz y obedece su voluntad, las riquezas de Él en gloria por Cristo Jesús serán suyas.
26 de mayo
LAS COSAS MÁS COMUNES, BENDECIDAS
«Serviréis al Señor vuestro Dios, y él bendecirá tu pan y tus aguas» Éxodo 23:25
¡Qué promesa es esta! Servir a Dios es en sí mismo un alto deleite. ¡Pero qué privilegio añadido es tener la bendición del Señor reposando sobre nosotros en todas las cosas! Nuestras cosas más comunes llegan a ser benditas cuando nosotros mismos estamos consagrados al Señor. Nuestro Señor Jesús tomó pan y lo bendijo; he aquí que también nosotros comemos pan bendito. Jesús bendijo el agua y la hizo vino: el agua que bebemos es para nosotros mucho mejor que cualquiera de los vinos con que los hombres se alegran; cada gota lleva en sí una bendición. La bendición divina está sobre el hombre de Dios en todo, y permanecerá con él en todo tiempo.
¡Qué importa si solo tenemos pan y agua! Aun así, es pan y agua benditos. Pan y agua tendremos. Eso está implícito, pues han de estar allí para que Dios los bendiga. «Tu pan te será dado, y tus aguas serán seguras». Con Dios a nuestra mesa, no solo pedimos una bendición, sino que la tenemos. No es solo en el altar, sino también en la mesa, donde Él nos bendice. Bien sirve Él a los que bien le sirven. Esta bendición de la mesa no es de deuda, sino de gracia. En verdad, es una gracia sobre otra: Él nos concede gracia para servirle, por su gracia nos alimenta con pan, y luego, en su gracia, lo bendice.
27 de mayo
CUAL LA VIDA, TAL EL FRUTO
«Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo» 2 Pedro 1:8
Si deseamos glorificar a nuestro Señor con la fecundidad, hemos de tener ciertas cosas dentro de nosotros; porque nada puede salir de nosotros que no esté antes dentro de nosotros. Hemos de comenzar con la fe, que es el fundamento de todas las virtudes; y luego añadirle diligentemente virtud, conocimiento, dominio propio y paciencia. Con estas hemos de tener piedad y amor fraternal. Todas ellas juntas, con toda certeza, harán que produzcamos, como fruto de nuestra vida, los racimos de la utilidad, y no seremos meros conocedores ociosos, sino verdaderos hacedores de la Palabra. Estas cosas santas no solo han de estar en nosotros, sino abundar, o seremos estériles. El fruto es el rebosar de la vida, y hemos de estar llenos antes de poder rebosar.
Hemos observado a hombres de considerables dotes y oportunidades que nunca lograron hacer verdadero bien en la conversión de las almas; y, tras atenta observación, hemos concluido que les faltaban ciertas gracias que son absolutamente esenciales para llevar fruto. Para la utilidad verdadera, las gracias valen más que los dones. Cual es el hombre, tal es su obra. Si quisiéramos hacerlo mejor, hemos de ser mejores. Sea el texto una suave insinuación para los que profesan sin dar fruto, y también para mí mismo.
28 de mayo
RECUÉRDELE A DIOS SU PROMESA
«Y tú dijiste: Ciertamente yo te haré bien» Génesis 32:12
Esta es la manera segura de prevalecer con el Señor en la oración. Podemos humildemente recordarle lo que Él ha dicho. Nuestro Dios fiel nunca se retractará de su palabra, ni la dejará sin cumplir; sin embargo, le agrada ser consultado por su pueblo y que se le recuerde su promesa. Esto refresca su memoria, reaviva su fe y renueva su esperanza. La Palabra de Dios se da, no por amor de Él, sino por el nuestro. Sus propósitos están establecidos, y Él no necesita nada que lo ligue a su designio de hacer bien a su pueblo; pero da la promesa para nuestro fortalecimiento y consuelo. Por eso desea que la aleguemos y le digamos: «Tú dijiste».
«Ciertamente yo te haré bien» es justamente la esencia de todos los graciosos dichos del Señor. Ponga especial énfasis en la palabra «ciertamente». Él nos hará bien, bien real, bien duradero, bien únicamente, todo bien. Él nos hará buenos, y esto es hacernos bien en el grado más alto. Nos tratará como trata a sus santos mientras estamos aquí, y eso es bueno. Pronto nos llevará a estar con Jesús y con todos sus escogidos, y eso es supremamente bueno. Con esta promesa en el corazón, no tenemos por qué temer al airado Esaú, ni a nadie más. Si el Señor quiere hacernos bien, ¿quién puede hacernos daño?
29 de mayo
LOS PESCADORES LE SIGUEN
«Y Jesús les dijo: Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres» Marcos 1:17
Solo viniendo en pos de Jesús podemos obtener el deseo de nuestro corazón y ser verdaderamente útiles a nuestros semejantes. ¡Oh, cuánto anhelamos ser pescadores exitosos para Jesús! Sacrificaríamos nuestra vida por ganar almas. Pero somos tentados a probar métodos que Jesús nunca habría probado. ¿Cederemos a esta sugerencia del enemigo? Si lo hacemos, podremos salpicar el agua, pero nunca tomaremos los peces. Hemos de seguir en pos de Jesús si queremos tener éxito. Los métodos sensacionalistas, los entretenimientos y demás, ¿acaso son venir en pos de Jesús? ¿Podemos imaginar al Señor Jesús atrayendo a una congregación por los medios que ahora comúnmente se usan? ¿Cuál es el resultado de tales recursos? El resultado es nada que Jesús vaya a tener en cuenta en el gran día final.
Hemos de ceñirnos a nuestra predicación, como lo hizo nuestro Maestro, porque por este medio son salvas las almas. Hemos de predicar la doctrina de nuestro Señor y proclamar un evangelio pleno y gratuito; porque esta es la red en que las almas son tomadas. Hemos de predicar con su mansedumbre, su denuedo y su amor; porque este es el secreto del éxito con los corazones humanos. Hemos de obrar bajo la unción divina, dependiendo del santo Espíritu. Así, viniendo en pos de Jesús, y no corriendo delante de Él ni apartándonos de Él, seremos pescadores de hombres.
30 de mayo
SANTA PREVISIÓN
«Sin embargo, os digo que desde ahora veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder, y viniendo en las nubes del cielo» Mateo 26:64
¡Ah, Señor, tú estabas en tu más bajo estado cuando, ante tus perseguidores, fuiste hecho comparecer como un criminal! Sin embargo, los ojos de tu fe podían ver, más allá de tu presente humillación, tu gloria futura. ¡Qué palabras son estas: «Sin embargo... desde ahora»! Quisiera imitar tu santa previsión, y en medio de la pobreza, o la enfermedad, o la calumnia, yo también diría: «Sin embargo... desde ahora». En lugar de debilidad, tienes todo poder; en lugar de vergüenza, toda gloria; en lugar de escarnio, toda adoración. Tu cruz no ha empañado el esplendor de tu corona, ni el salivazo ha estropeado la belleza de tu rostro. Di, más bien, que eres tanto más exaltado y honrado a causa de tus sufrimientos.
Así, Señor, yo también quisiera cobrar ánimo del «desde ahora». Olvidaría la presente tribulación en el triunfo futuro. Ayúdame tú dirigiéndome hacia el amor de tu Padre y hacia tu propia paciencia, de modo que, cuando sea escarnecido por tu nombre, no me tambalee, sino que piense cada vez más en lo por venir, y, por tanto, cada vez menos en el hoy. Pronto estaré contigo y contemplaré tu gloria. Por lo cual, no me avergüenzo, sino que digo en lo más íntimo de mi alma: «Sin embargo... desde ahora».
31 de mayo
«CONFIAD»
«En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo» Juan 16:33
Las palabras de mi Señor son verdaderas en cuanto a la tribulación. Sin duda alguna, tengo mi parte de ella. El mayal no está colgado fuera del camino, ni puedo esperar que sea dejado a un lado mientras yazga sobre la era. ¿Cómo podría esperar estar como en casa en el país del enemigo, gozoso en el destierro, o cómodo en un desierto? Este no es mi reposo. Este es el lugar del horno, de la fragua y del martillo. Mi experiencia concuerda con las palabras de mi Señor.
Noto cómo Él me manda: «confiad». ¡Ay! Soy demasiado propenso al abatimiento. Mi ánimo pronto se hunde cuando soy duramente probado. Pero no debo ceder a este sentimiento. Cuando mi Señor me manda animarme, no me atrevo a estar abatido.
¿Cuál es el argumento que Él usa para alentarme? Pues es su propia victoria. Él dice: «Yo he vencido al mundo». Su batalla fue mucho más dura que la mía. Yo aún no he resistido hasta la sangre. ¿Por qué desespero de vencer? Mira, alma mía, el enemigo ya ha sido vencido una vez. Peleo con un adversario derrotado. Oh mundo, Jesús ya te ha vencido; y en mí, por su gracia, Él te vencerá de nuevo. Por tanto, estoy de buen ánimo, y canto a mi Señor vencedor.
Capítulo 6 completado
El mes de mayo