Capítulo 5 · 36 min de lectura
El mes de abril
1 de abril
LA CALZADA DEL REY
«Los caminantes, aunque sean torpes, no se extraviarán en él» Isaías 35:8
El camino de santidad es tan recto y llano que las mentes más sencillas no pueden extraviarse si lo siguen constantemente. Los sabios de este mundo tienen muchos rodeos y vueltas y, sin embargo, cometen terribles desatinos y por lo general yerran su fin. La astucia mundana es cosa pobre y corta de vista, y cuando los hombres la escogen como su camino, los lleva por montañas tenebrosas. Las mentes llenas de gracia no saben hacer otra cosa que lo que el Señor les manda; pero esto las mantiene en la calzada del Rey y bajo protección real.
Que el lector nunca, ni por un momento, intente sacarse de una dificultad mediante una falsedad o un acto dudoso; antes bien, manténgase en medio del camino real de la verdad y la integridad, y estará siguiendo el mejor rumbo posible. En nuestra vida jamás debemos navegar en círculos ni soñar con andar con evasivas. Sea justo y no tema. Siga a Jesús y no haga caso de las malas consecuencias. Si el peor de los males pudiera evitarse haciendo lo malo, en el intento mismo habríamos caído en un mal peor que cualquier otro. El camino de Dios ha de ser el mejor camino. Sígalo aunque los hombres lo tengan por necio, y será verdaderamente sabio.
Señor, guía a tus siervos por camino llano a causa de sus enemigos.
2 de abril
LA VERDADERA ENERGÍA DEL CORAZÓN
«Medita estas cosas; entrégate por completo a ellas, para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos» 1 Timoteo 4:15
Esto es, en la práctica, una promesa de que, por la meditación diligente y por entregar toda nuestra mente a nuestra obra para el Señor, haremos un progreso que todos podrán ver. No por la lectura apresurada, sino por la meditación profunda, nos aprovechamos de la Palabra de Dios. No haciendo mucha obra de manera descuidada, sino dando nuestro mejor pensamiento a lo que emprendemos, obtendremos verdadero provecho. “En toda labor hay fruto”, pero no en el bullicio y la prisa sin verdadera energía del corazón.
Si nos dividimos entre Dios y las riquezas, o entre Cristo y el yo, no haremos ningún progreso. Debemos entregarnos por completo a las cosas santas, o de lo contrario seremos pobres comerciantes en los negocios celestiales, y en nuestro balance no se mostrará ganancia alguna.
¿Soy ministro? Sea yo ministro por entero, y no gaste mis energías en asuntos secundarios. ¿Qué tengo yo que ver con la política de partidos o con las diversiones vanas? ¿Soy cristiano? Haga de mi servicio a Jesús mi ocupación, la obra de mi vida, mi único empeño. Debemos estar del todo unidos a Jesús, y luego del todo entregados por Jesús, o de lo contrario no haremos ni progreso ni provecho, y ni la iglesia ni el mundo sentirán aquella poderosa influencia que el Señor quiere que ejerzamos.
3 de abril
SENSIBLE A LA ADVERTENCIA
«Por cuanto tu corazón se enterneció, y te humillaste delante del Señor cuando oíste lo que hablé contra este lugar y contra sus moradores, que vendrían a ser desolación y maldición, y rasgaste tus vestidos y lloraste delante de mí, yo también te he oído, dice el Señor» 2 Reyes 22:19
Muchos desprecian la advertencia y perecen. Bienaventurado el que tiembla ante la palabra del Señor. Así lo hizo Josías, y fue preservado de ver el mal que el Señor había determinado enviar sobre Judá a causa de sus grandes pecados. ¿Tiene usted esta ternura? ¿Practica usted esta humillación de sí mismo? Entonces también usted será preservado en el día malo. Dios pone una señal sobre los hombres que gimen y claman a causa del pecado de los tiempos. Al ángel destructor se le manda guardar su espada en la vaina hasta que los escogidos de Dios estén al abrigo: a estos se les conoce mejor por su temor piadoso y por su temblor ante la Palabra del Señor. ¿Son amenazantes los tiempos? ¿Avanzan el papismo y la incredulidad a grandes pasos, y teme usted un castigo nacional sobre esta nación contaminada? Bien puede temerlo. Con todo, descanse en esta promesa: “Serás recogido en tu sepultura en paz, y tus ojos no verán todo el mal que yo traigo sobre este lugar”. Mejor aún, el Señor mismo puede venir, y entonces los días de nuestro lamento habrán terminado.
4 de abril
LOS AVISPONES DE DIOS
«Y enviaré delante de ti avispones, que echarán de tu presencia al heveo, al cananeo y al heteo» Éxodo 23:28
No necesitamos considerar qué eran los avispones. Eran el ejército propio de Dios, que Él envió delante de su pueblo para picar a sus enemigos y hacer fácil la conquista de Israel. Nuestro Dios, por los medios que Él mismo escoge, peleará por su pueblo y hostigará a sus adversarios antes de que estos entren en la batalla misma. A menudo confunde a los adversarios de la verdad por métodos en los que los mismos reformadores no tienen parte. El aire está lleno de misteriosas influencias que acosan a los enemigos de Israel. Leemos en el Apocalipsis que “la tierra ayudó a la mujer”.
No temamos jamás. Las estrellas en sus cursos pelean contra los enemigos de nuestras almas. Muchas veces, cuando marchamos al combate, no hallamos ejército con quien contender. “Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos”. Los avispones de Dios pueden más que nuestras armas. Jamás podríamos imaginar que la victoria se gane por tales medios como los que usará Jehová. Debemos obedecer nuestras órdenes de marcha y salir a la conquista de las naciones para Jesús, y hallaremos que el Señor ha ido delante de nosotros y ha preparado el camino; de modo que al final confesaremos gozosos: “Su diestra y su santo brazo le han dado la victoria”.
5 de abril
NO OLVIDADO
«Tú eres mi siervo; oh Israel, no serás olvidado de mí» Isaías 44:21
Nuestro Jehová no puede olvidar a sus siervos hasta dejar de amarlos. No los escogió por un tiempo, sino para siempre. Sabía lo que serían cuando los llamó a la familia divina. Borra sus pecados como una nube; y podemos estar seguros de que no los echará de su casa por iniquidades que Él ha borrado. Sería blasfemia imaginar tal cosa.
No los olvidará hasta dejar de pensar en ellos. Un solo momento de olvido de parte de nuestro Dios sería nuestra ruina. Por eso dice: “No serás olvidado de mí”. Los hombres nos olvidan; aquellos a quienes hemos beneficiado se vuelven contra nosotros; no tenemos morada permanente en los corazones inconstantes de los hombres; pero Dios nunca olvidará a uno solo de sus verdaderos siervos. Se ata a nosotros no por lo que hacemos por Él, sino por lo que Él ha hecho por nosotros. Hemos sido amados por demasiado tiempo, y comprados a precio demasiado grande, para ser ahora olvidados. Jesús ve en nosotros el trabajo de su alma, y eso jamás lo puede olvidar. El Padre ve en nosotros a la esposa de su Hijo, y el Espíritu ve en nosotros su propia obra eficaz. El Señor piensa en nosotros. En este día seremos socorridos y sostenidos. ¡Oh, que nunca olvidemos nosotros al Señor!
6 de abril
UN REY, UN SEÑOR
«Y el Señor será rey sobre toda la tierra; en aquel día habrá un solo Señor, y uno su nombre» Zacarías 14:9
¡Bendita perspectiva! Esto no es el sueño de un exaltado, sino la declaración de la Palabra infalible. Jehová será conocido entre todos los pueblos, y su reinado lleno de gracia será reconocido por toda tribu de los hombres. Hoy dista mucho de ser así. ¿Dónde hay quienes se inclinen ante el Gran Rey? ¡Cuánta rebelión hay! ¡Cuántos señores y cuántos dioses hay en la tierra! ¡Aun entre los que profesan ser cristianos, qué diversidad de ideas hay acerca de Él y de su evangelio! Un día habrá un solo Rey, un solo Jehová, y un solo nombre para el Dios vivo. ¡Oh Señor, apresúralo! Cada día clamamos: Venga tu reino.
No discutiremos la cuestión de cuándo será esto, no sea que perdamos el consuelo de la certeza de que será. Tan ciertamente como el Espíritu Santo habló por sus profetas, tan ciertamente será llena toda la tierra de la gloria del Señor. Jesús no murió en vano. El Espíritu de Dios no obra en vano. Los propósitos eternos del Padre no serán frustrados. Aquí, donde Satanás triunfó, Jesús será coronado, y el Señor Dios Omnipotente reinará. Vayamos a nuestra labor y a nuestra guerra cotidianas, fortalecidos en la fe.
7 de abril
SIN TEMOR DEL HOMBRE
«Y todos los pueblos de la tierra verán que eres llamado por el nombre del Señor, y te temerán» Deuteronomio 28:10
Entonces no tenemos razón alguna para temerlos a ellos. Esto revelaría un espíritu vil, y sería señal de incredulidad más que de fe. Dios puede hacernos tan semejantes a Él, que los hombres se vean forzados a reconocer que llevamos con razón su nombre y que en verdad pertenecemos al santo Jehová. ¡Oh, que obtengamos esta gracia que el Señor espera conceder!
Tenga usted por cierto que los hombres impíos temen a los verdaderos santos. Los aborrecen, pero también los temen. Amán tembló a causa de Mardoqueo, aun cuando buscaba la destrucción de aquel hombre bueno. De hecho, su odio a menudo nace de un pavor que son demasiado orgullosos para confesar. Sigamos la senda de la verdad y la rectitud sin el menor temblor. El temor no es para nosotros, sino para los que hacen el mal y pelean contra el Señor de los ejércitos. Si en verdad el nombre del Dios Eterno es invocado sobre nosotros, estamos seguros; porque, como en la antigüedad un romano no tenía más que decir Romanus sum, soy romano, y podía reclamar la protección de todas las legiones del vasto imperio, así todo el que es hombre de Dios tiene por guardián a la omnipotencia, y Dios vaciará el cielo de ángeles antes que dejar a un santo sin defensa. Sea usted más valiente que los leones por lo que es recto, porque Dios está con usted.
8 de abril
PRESERVADO HASTA EL FIN DE LA OBRA
«El Señor se puso junto a él y le dijo: Ten ánimo, Pablo, pues como has testificado de mí en Jerusalén, así es necesario que des testimonio también en Roma» Hechos 23:11
¿Es usted testigo del Señor, y se halla ahora mismo en peligro? Entonces recuerde que es usted inmortal hasta que su obra esté cumplida. Si el Señor tiene más testimonio para que usted dé, vivirá para darlo. ¿Quién es el que puede quebrar el vaso que el Señor se propone usar de nuevo?
Si ya no hay más obra que usted deba hacer para su Maestro, no puede afligirle que Él esté por llevarle a casa y ponerle donde quedará fuera del alcance de los adversarios. Su testimonio por Jesús es su principal cuidado, y no puede ser detenido en él hasta que esté terminado; por tanto, esté en paz. La cruel calumnia, la perversa tergiversación, el abandono de los amigos, la traición del más digno de confianza, y todo cuanto pueda venir, no pueden estorbar el propósito del Señor respecto a usted. El Señor está junto a usted en la noche de su dolor, y le dice: “Todavía has de dar testimonio de mí”. Esté sereno, esté lleno de gozo en el Señor.
Si no necesita usted esta promesa ahora mismo, puede necesitarla muy pronto. Atesórela. Acuérdese también de orar por los misioneros y por todos los perseguidos, para que el Señor los preserve hasta la terminación de la obra de su vida.
9 de abril
EL LUGAR SUPREMO DE LA BIBLIA
«Mucha paz tienen los que aman tu ley, y nada los hará tropezar» Salmos 119:165
Sí, un verdadero amor por el gran Libro nos traerá gran paz de parte del gran Dios, y será para nosotros una gran protección. Vivamos constantemente en compañía de la ley del Señor, y ella engendrará en nuestros corazones un reposo como ninguna otra cosa puede darlo. El Espíritu Santo actúa como Consolador por medio de la Palabra, y derrama aquellas benignas influencias que calman las tempestades del alma.
Nada es tropiezo para el hombre que tiene la Palabra de Dios morando en él abundantemente. Toma su cruz de cada día y ella se le vuelve un deleite. Para la prueba de fuego está preparado, y no la tiene por cosa extraña que llegue a abatirlo del todo. Ni la prosperidad lo hace tropezar, como a tantos, ni la adversidad lo aplasta, como a otros; porque vive más allá de las circunstancias cambiantes de la vida exterior. Cuando su Señor pone delante de él algún gran misterio de la fe que hace exclamar a otros: “Dura es esta palabra; ¿quién la puede oír?”, el creyente lo acepta sin cuestionarlo; porque sus dificultades intelectuales quedan vencidas por su reverente asombro ante la ley del Señor, que es para él la autoridad suprema ante la cual se inclina gozoso. Señor, obra en nosotros este amor, esta paz, este reposo, en este día.
10 de abril
MIRA Y VIVE
«Y el Señor dijo a Moisés: Hazte una serpiente ardiente, y ponla sobre un asta; y sucederá que cualquiera que sea mordido, cuando la mire, vivirá» Números 21:8
Este es un glorioso tipo del evangelio. Jesús, contado con los transgresores, cuelga ante nosotros en la cruz. Una mirada a Él nos sanará de la mordedura de la serpiente del pecado; nos sanará al instante: “Cuando la mire, vivirá”. Que el lector que llora su pecaminosidad note las palabras: “Todo el que la mire, vivirá”. Todo el que mire hallará que esto es verdad. Yo lo he hallado así. Miré a Jesús y viví al instante. Sé que así fue. Lector, si usted mira a Jesús, también vivirá. Es cierto, usted se hincha con el veneno y no ve esperanza. Cierto también que no hay más esperanza que esta. Pero esta no es una cura dudosa: “Cualquiera que sea mordido, cuando la mire, vivirá”.
La serpiente de bronce no fue levantada como una curiosidad para ser contemplada por los sanos; su propósito especial era para los que estaban “mordidos”. Jesús murió como un Salvador real para pecadores reales. Ya sea que la mordedura le haya hecho a usted un borracho, o un ladrón, o una persona impura o profana, una mirada al Gran Salvador le sanará de estas enfermedades y le hará vivir en santidad y comunión con Dios. Mire y viva.
11 de abril
COMUNIÓN ÍNTIMA
«Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce al Señor; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice el Señor» Jeremías 31:34
En verdad, cualquier otra cosa que no sepamos, al Señor lo conocemos. En este día esta promesa es verdad en nuestra experiencia, y no es pequeña. El menor creyente entre nosotros conoce a Dios en Cristo Jesús. No tan plenamente como deseamos; pero, con todo, verdadera y realmente conocemos al Señor. No solo conocemos doctrinas acerca de Él, sino que le conocemos a ÉL. Él es nuestro Padre y nuestro Amigo. Le tratamos personalmente. Podemos decir: “Señor mío y Dios mío”. Estamos en términos de íntima comunión con Dios, y muchas horas felices pasamos en su santa compañía. Ya no somos extraños para nuestro Dios, sino que la intimidad del Señor está con nosotros.
Esto es más de lo que la naturaleza podría habernos enseñado. La carne y la sangre no nos han revelado a Dios. Cristo Jesús ha dado a conocer al Padre a nuestros corazones. Si, pues, el Señor nos ha hecho conocerle a Él mismo, ¿no es esta la fuente de todo conocimiento salvador? Conocer a Dios es la vida eterna. Tan pronto como llegamos al conocimiento de Dios, tenemos la evidencia de haber sido vivificados a una vida nueva. Oh alma mía, gózate en este conocimiento, y bendice a tu Dios todo este día.
12 de abril
NO SE ACUERDA MÁS
«Porque perdonaré su maldad, y no me acordaré más de su pecado» Jeremías 31:34
Cuando conocemos al Señor, recibimos el perdón de los pecados. Le conocemos como el Dios de la gracia, que pasa por alto nuestras transgresiones. ¡Qué gozoso descubrimiento es este!
Pero ¡cuán divinamente están redactadas estas palabras: el Señor promete no acordarse más de nuestros pecados! ¿Puede Dios olvidar? Dice que lo hará, y dice de veras lo que dice. Nos considerará como si nunca hubiéramos pecado. La gran expiación quitó tan eficazmente todo pecado, que para la mente de Dios ya no existe. El creyente está ahora en Cristo Jesús, tan aceptado como Adán en su inocencia; más aún, porque lleva una justicia divina, mientras que la de Adán era solo humana.
El Gran Señor no se acordará de nuestros pecados para castigarlos, ni para amarnos un ápice menos a causa de ellos. Como una deuda, cuando se paga, deja de ser deuda, así el Señor hace una completa supresión de la iniquidad de su pueblo.
Cuando estamos lamentando nuestras transgresiones y faltas —y este es nuestro deber mientras vivamos—, gocémonos a la vez de que jamás serán mencionadas contra nosotros. Esto nos hace aborrecer el pecado. El perdón gratuito de Dios nos hace anhelar no afligirle nunca más con la desobediencia.
13 de abril
ESTE CUERPO TRANSFORMADO DE NUEVO
«El cual transformará nuestro cuerpo vil, para que sea semejante a su cuerpo glorioso» Filipenses 3:21
A menudo, cuando estamos atormentados por el dolor e incapaces de pensar o de adorar, sentimos que este es en verdad “el cuerpo de nuestra humillación”, y cuando somos tentados por las pasiones que se levantan de la carne, no nos parece que la palabra “vil” sea una traducción demasiado enérgica. Nuestros cuerpos nos humillan; y eso es casi lo mejor que hacen por nosotros. ¡Oh, que fuéramos debidamente humildes, porque nuestros cuerpos nos emparentan con los animales, y hasta nos ligan con el polvo!
Pero nuestro Salvador, el Señor Jesús, cambiará todo esto. Seremos hechos semejantes a su propio cuerpo de gloria. Esto sucederá en todos los que creen en Jesús. Por la fe sus almas han sido transformadas, y sus cuerpos experimentarán tal renovación que los hará aptos para sus espíritus regenerados. Cuán pronto ocurrirá esta gran transformación no lo podemos decir; pero el pensarlo debería ayudarnos a soportar las pruebas de hoy y todos los males de la carne. Dentro de poco seremos como Jesús es ahora. No más frentes doloridas, no más miembros hinchados, no más ojos empañados, no más corazones desfallecidos. El viejo hombre ya no será un fardo de flaquezas, ni el enfermo una masa de agonía. “Semejante a su cuerpo glorioso”. ¡Qué expresión! ¡Aun nuestra carne descansará en la esperanza de tal resurrección!
14 de abril
MI ELECCIÓN ES SU ELECCIÓN
«Él escogerá nuestra heredad por nosotros» Salmos 47:4
Nuestros enemigos nos asignarían una porción muy triste, pero no quedamos en sus manos. El Señor nos hará estar en nuestra suerte, y nuestro lugar está señalado por su infinita sabiduría. Una mente más sabia que la nuestra dispone nuestro destino. La ordenación de todas las cosas está con Dios, y nos alegra que así sea; escogemos que Dios escoja por nosotros. Si pudiéramos hacer nuestra propia voluntad, desearíamos dejar que todas las cosas fueran por el camino de Dios.
Conscientes de nuestra propia insensatez, no desearíamos gobernar nuestros propios destinos. Nos sentimos más seguros y tranquilos cuando el Señor gobierna nuestra nave que cuanto pudiéramos estarlo si la dirigiéramos según nuestro propio juicio. Gozosos dejamos el doloroso presente y el futuro desconocido en manos de nuestro Padre, nuestro Salvador, nuestro Consolador.
¡Oh alma mía, en este día pon tus deseos a los pies de Jesús! Si de un tiempo acá has estado algo díscola y obstinada, ansiosa de ser y de hacer conforme a tu propio parecer, ahora despide a tu necio yo, y pon las riendas en las manos del Señor. Di: “Él escogerá”. Si otros disputan la soberanía del Señor y se glorían en el libre albedrío del hombre, respóndeles tú: “Él escogerá por mí”. Es mi más libre elección dejar que Él escoja. Como agente libre, elijo que Él tenga dominio absoluto.
15 de abril
LOS DESEOS DEL JUSTO CONCEDIDOS
«El deseo de los justos les será concedido» Proverbios 10:24
Por cuanto es un deseo justo, Dios puede concederlo sin peligro. No sería bueno ni para el hombre mismo ni para la sociedad en general que tal promesa se hiciera a los injustos. Guardemos los mandamientos del Señor, y Él con razón atenderá a nuestros deseos.
Cuando a los justos se les deja desear deseos injustos, estos no les serán concedidos. Pero entonces esos no son sus verdaderos deseos; son sus extravíos o desatinos; y bien está que les sean negados. Sus deseos llenos de gracia llegarán delante del Señor, y Él no se los negará.
¿Nos niega el Señor nuestras peticiones por un tiempo? Que la promesa de hoy nos anime a pedir de nuevo. ¿Nos las ha negado del todo? Aun así le daremos gracias, porque siempre fue nuestro deseo que Él nos negara si juzgaba que una negativa fuese lo mejor.
En cuanto a algunas cosas, pedimos con mucha osadía. Nuestros principales deseos son la santidad, la utilidad, la semejanza a Cristo, la preparación para el cielo. Estos son los deseos de la gracia más que de la naturaleza: los deseos del hombre justo más que del hombre a secas. Dios no nos escatimará en estas cosas, sino que hará por nosotros mucho más abundantemente. “Deléitate asimismo en el Señor, y Él te concederá los deseos de tu corazón”. En este día, alma mía, ¡pide en grande!
16 de abril
TODO CONVERTIDO EN SANTIDAD
«En aquel día estará sobre las campanillas de los caballos: SANTIDAD AL SEÑOR» Zacarías 14:20
¡Feliz día cuando todas las cosas sean consagradas, y las campanillas de los caballos hagan resonar santidad al Señor! Ese día ha llegado para mí. ¿No hago yo santas a Dios todas las cosas? Estas vestiduras, cuando me las pongo o me las quito, ¿no habrán de recordarme la justicia de Cristo Jesús, mi Señor? ¿No habrá de hacerse mi trabajo como para el Señor? ¡Oh, que hoy mis ropas sean vestiduras sagradas, mis comidas sacramentos, mi casa un templo, mi mesa un altar, mi habla incienso, y yo mismo un sacerdote! Señor, cumple tu promesa, y que nada me sea común o inmundo.
Espere yo esto en fe. Creyendo que es así, seré ayudado a hacerlo así. Como yo mismo soy propiedad de Jesús, mi Señor puede hacer inventario de todo lo que tengo, porque es del todo suyo; y me propongo probar que así es por el uso que le dé en este día. De la mañana a la tarde ordenaría todas las cosas por una regla feliz y santa. Mis campanillas sonarán: ¿por qué no habrían de sonar? Aun mis caballos tendrán campanillas: ¿quién tiene tanto derecho a la música como los santos? Pero todas mis campanillas, mi música, mi alegría, serán convertidas en santidad, y harán resonar el nombre del “Dios Feliz”.
17 de abril
ENEMIGOS EN PAZ
«Cuando los caminos del hombre son agradables al Señor, aun a sus enemigos hace estar en paz con él» Proverbios 16:7
Debo cuidar de que mis caminos agraden al Señor. Aun entonces tendré enemigos; y, quizá, tanto más ciertamente por cuanto procuro hacer lo que es recto. ¡Pero qué promesa es esta! El Señor hará que la ira del hombre le alabe, y la refrenará de modo que no me aflija.
Él puede obligar a un enemigo a desistir de dañarme, aunque tenga la intención de hacerlo. Así lo hizo con Labán, que persiguió a Jacob, pero no se atrevió a tocarlo. O puede sujetar la ira del enemigo y hacerlo amistoso, como lo hizo con Esaú, que se encontró con Jacob de manera fraternal, aunque Jacob había temido que lo hiriera a él y a su familia a espada. El Señor puede también convertir a un furioso adversario en hermano en Cristo y en colaborador, como lo hizo con Saulo de Tarso. ¡Oh, que lo hiciera en todos los casos donde aparece un espíritu perseguidor!
¡Bienaventurado el hombre cuyos enemigos llegan a ser para él lo que los leones fueron para Daniel en el foso: mansos y sociables! Cuando me encuentre con la muerte, que es llamada el postrer enemigo, ruego estar en paz. Solo sea mi gran cuidado agradar al Señor en todas las cosas. ¡Oh, cuánta falta hacen la fe y la santidad, porque estas son un placer para el Altísimo!
18 de abril
ÉL NUNCA FALLA
«Estaré contigo; no te fallaré, ni te desampararé» Josué 1:5
Esta palabra a Josué es citada a menudo; es el fundamento de aquella palabra del Nuevo Testamento: “Él ha dicho: No te dejaré, ni te desampararé”.
Amados, una vida de guerra está delante de nosotros, pero el Señor de los ejércitos está con nosotros. ¿Somos llamados a conducir a un pueblo grande, pero veleidoso? Esta promesa nos garantiza toda la sabiduría y prudencia que necesitaremos. ¿Tenemos que contender con enemigos astutos y poderosos? Aquí hay fuerza y valor, proeza y victoria. ¿Tenemos una vasta heredad que conquistar? Por esta señal lograremos nuestro propósito; el Señor mismo está con nosotros.
Sería en verdad un ay para nosotros si Jehová pudiera fallarnos; pero, como esto nunca puede ser, los vientos de la inquietud quedan dormidos en las cavernas de la fidelidad divina. En ninguna ocasión nos abandonará el Señor. Suceda lo que suceda, Él estará a nuestro lado. Los amigos se apartan de nosotros, su ayuda no es más que un aguacero de abril; pero Dios es fiel, Jesús es el mismo para siempre, y el Espíritu Santo permanece en nosotros.
Vamos, corazón mío, está sereno y esperanzado hoy. Pueden juntarse las nubes, pero el Señor puede disiparlas. Puesto que Dios no me fallará, mi fe no fallará; y, como Él no me desamparará, tampoco yo le desampararé. ¡Oh, cuánta falta hace una fe reposada!
19 de abril
UN BUSCADOR EXPERTO
«Porque así dice el Señor Dios: He aquí yo, yo mismo, buscaré mis ovejas, e iré en pos de ellas» Éxodo 34:11
Esto lo hace al principio, cuando sus escogidos son como ovejas errantes que no conocen al Pastor ni el redil. ¡Cuán maravillosamente halla el Señor a sus escogidos! Jesús es grande como Pastor que busca, tanto como Pastor que salva. Aunque muchos de los que su Padre le dio han llegado tan cerca de las puertas del infierno como es posible, con todo el Señor, buscándolos e indagándolos, los descubre y se acerca a ellos en gracia. A nosotros nos ha buscado; tengamos buena esperanza por aquellos que nos son puestos en el corazón en la oración, porque también a ellos los hallará.
El Señor repite este proceso cuando alguna de su grey se extravía de los pastos de la verdad y la santidad. Pueden caer en graves errores, en tristes pecados y en penosa dureza; pero, con todo, el Señor, que se ha hecho fiador de ellos ante su Padre, no permitirá que uno solo llegue a perecer. Por providencia y por gracia los perseguirá hasta tierras extrañas, hasta moradas de pobreza, hasta cuevas de oscuridad, hasta abismos de desesperación; no perderá a uno solo de todos los que el Padre le ha dado. Es punto de honra para Jesús buscar y salvar a toda la grey, sin una sola excepción. ¡Qué promesa para alegar, si a esta hora me veo obligado a clamar: “He andado errante como oveja perdida”!
20 de abril
POR FE, NO POR SENTIMIENTO
«El justo por la fe vivirá» Romanos 1:17
No moriré. Puedo creer, y creo, en el Señor mi Dios, y esta fe me mantendrá vivo. Quisiera ser contado entre aquellos que en su vida son justos; pero aun si fuera perfecto no trataría de vivir por mi justicia; me aferraría a la obra del Señor Jesús, y seguiría viviendo por la fe en Él y por ninguna otra cosa. Si pudiera dar mi cuerpo a ser quemado por mi Señor Jesús, aun así no confiaría en mi propio valor y constancia, sino que seguiría viviendo por la fe.
«Si mártir en la hoguera yo muriera,
el nombre de mi Salvador clamaría;
por amor de Él el perdón suplicaría,
y ningún otro derecho alegaría.»
Vivir por la fe es cosa mucho más segura y más feliz que vivir por sentimientos o por obras. La rama, viviendo en la vid, vive una vida mejor que la que viviría por sí misma, aun si le fuera posible vivir de algún modo separada del tronco. Vivir aferrándose a Jesús, derivándolo todo de Él, es cosa dulce y sagrada. Si aun el más justo debe vivir de esta manera, ¡cuánto más yo, que soy un pobre pecador! Señor, creo. He de confiar en ti por entero. ¿Qué otra cosa puedo hacer? Confiar en ti es mi vida. Lo siento así. En esto permaneceré aun hasta el fin.
21 de abril
DIOS RECOMPENSA
«El que tiene misericordia del pobre, presta al Señor; y Él le pagará su buena obra» Proverbios 19:17
Hemos de dar al pobre por compasión. No para ser vistos y aplaudidos, ni mucho menos para ganar influencia sobre ellos; sino por pura simpatía y compasión debemos darles ayuda.
No debemos esperar recibir nada de vuelta del pobre, ni siquiera gratitud; sino que hemos de considerar lo que hemos hecho como un préstamo al Señor. Él asume la obligación, y, si miramos a Él en el asunto, no debemos mirar a la segunda parte. ¡Qué honor nos concede el Señor cuando condesciende a pedirnos prestado! Muy favorecido es aquel mercader que tiene al Señor en sus libros. Parecería una lástima tener tal nombre anotado por una miserable insignificancia; hagamos que sea una suma cuantiosa. Al próximo necesitado que pase por aquí, ayudémosle.
En cuanto a la devolución, apenas podemos pensar en ella, y sin embargo aquí está el pagaré del Señor. Bendito sea su nombre, su promesa de pagar es mejor que el oro y la plata. ¿Andamos algo escasos por la depresión de los tiempos? Podemos atrevernos humildemente a presentar esta letra en el Banco de la Fe. ¿Ha sido alguno de nuestros lectores un tanto tacaño con el pobre? Pobre alma. Que el Señor le perdone.
22 de abril
PODER PARA LEVANTAR
«El Señor abre los ojos a los ciegos; el Señor levanta a los agobiados» Salmos 146:8
¿Estoy agobiado? Entonces alegue yo esta palabra de gracia delante del Señor. Es su manera, su costumbre, su promesa, su deleite, levantar a los que están agobiados. ¿Es un sentido del pecado, y la consiguiente depresión del espíritu, lo que ahora me aflige? Entonces la obra de Jesús está, en este caso, hecha y provista para levantarme al reposo. ¡Oh Señor, levántame, por amor de tu misericordia!
¿Es una triste pérdida, o una gran caída en las circunstancias? También aquí el Consolador se ha encargado de consolar. ¡Qué misericordia para nosotros que una persona de la Sagrada Trinidad se haya hecho el Consolador! Esta obra quedará bien hecha, puesto que Uno tan glorioso la ha hecho su cuidado especial.
Algunos están tan agobiados que solo Jesús puede soltarlos de su enfermedad, pero Él puede hacerlo, y lo hará. Puede levantarnos a la salud, a la esperanza, a la felicidad. A menudo lo ha hecho en pruebas anteriores, y es el mismo Salvador, y repetirá sus obras de misericordia. Nosotros, que hoy estamos agobiados y afligidos, seremos aún puestos en alto, y los que ahora se burlan de nosotros quedarán grandemente avergonzados. ¡Qué honor ser levantados por el Señor! Bien vale la pena estar agobiado para que experimentemos su poder que levanta.
23 de abril
SIN TEMOR DE LA MUERTE
«El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias; el que venciere no sufrirá daño de la segunda muerte» Apocalipsis 2:11
La primera muerte hemos de soportarla, a menos que el Señor venga de repente a su templo. Para esto permanezcamos preparados, aguardándola sin temor, pues Jesús ha transformado la muerte, de tenebrosa caverna en pasaje que conduce a la gloria.
Lo que ha de temerse no es la primera, sino la segunda muerte; no la separación del alma del cuerpo, sino la separación final del hombre entero de Dios. Esta es la muerte verdadera. Esta muerte mata toda paz, gozo, felicidad, esperanza. Cuando Dios se ha ido, todo se ha ido. Tal muerte es mucho peor que dejar de existir: es la existencia sin la vida que hace que la existencia valga la pena.
Ahora bien, si por la gracia de Dios peleamos hasta el fin y vencemos en la guerra gloriosa, ninguna segunda muerte podrá poner su helado dedo sobre nosotros. No tendremos temor de la muerte ni del infierno, porque recibiremos una corona de vida que no se marchita. ¡Cómo nos da esto ánimo para la lucha! La vida eterna bien vale la batalla de toda una vida. Escapar del daño de la segunda muerte es cosa por la cual vale la pena luchar durante toda la vida.
Señor, danos fe para que venzamos, y luego concédenos gracia para permanecer ilesos aunque el pecado y Satanás nos pisen los talones.
24 de abril
CONDICIÓN DE LA BENDICIÓN
«Traed todos los diezmos al alfolí, para que haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice el Señor de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde» Malaquías 3:10
Muchos leen y alegan esta promesa sin notar la condición bajo la cual se promete la bendición. No podemos esperar que el cielo se abra ni que la bendición se derrame a menos que paguemos lo que debemos al Señor nuestro Dios y a su causa. No habría falta de fondos para fines santos si todos los que profesan ser cristianos pagaran su parte justa.
Muchos son pobres porque roban a Dios. También muchas iglesias pierden las visitaciones del Espíritu porque hacen pasar hambre a sus ministros. Si no hay alimento temporal para los siervos de Dios, no es de extrañar que su ministerio tenga poco alimento para nuestras almas. Cuando las misiones languidecen por falta de medios, y la obra del Señor es estorbada por una tesorería vacía, ¿cómo podemos esperar una gran medida de prosperidad para las almas?
¡Vamos, vamos! ¿Qué he dado últimamente? ¿He sido mezquino con mi Dios? ¿He escatimado a mi Salvador? Esto no puede ser. Dé yo a mi Señor Jesús su diezmo ayudando al pobre y auxiliando su obra, y entonces probaré su poder para bendecirme en gran escala.
25 de abril
QUÉ DEJAR A LOS HIJOS
«El justo camina en su integridad; bienaventurados son sus hijos después de él» Proverbios 20:7
La ansiedad por nuestra familia es natural, pero seremos sabios si la convertimos en cuidado de nuestro propio carácter. Si andamos delante del Señor en integridad, haremos más para bendecir a nuestros descendientes que si les legáramos grandes propiedades. La vida santa de un padre es una rica herencia para sus hijos.
El hombre recto deja a sus herederos su ejemplo, y esto en sí mismo será una mina de verdadera riqueza. ¡Cuántos hombres pueden atribuir su éxito en la vida al ejemplo de sus padres!
Les deja también su buena fama. Los hombres nos tienen en mucho mejor concepto como hijos de un hombre digno de confianza, sucesores de un comerciante de excelente reputación. ¡Oh, que todos los jóvenes anhelaran mantener en alto el nombre de la familia!
Sobre todo, deja a sus hijos sus oraciones y la bendición de un Dios que oye la oración, y estas hacen que nuestra descendencia sea favorecida entre los hijos de los hombres. Dios los salvará aun después de que hayamos muerto. ¡Oh, que pudieran ser salvos ahora mismo!
Nuestra integridad puede ser el medio de Dios para salvar a nuestros hijos e hijas. Si ven la verdad de nuestra religión probada por nuestra vida, puede ser que crean en Jesús por sí mismos. ¡Señor, cumple esta palabra en mi casa!
26 de abril
TRATO LLENO DE GRACIA
«Y el Señor tu Dios te bendecirá en todo cuanto hagas» Deuteronomio 15:18
Un amo israelita debía dar libertad a su siervo a su debido tiempo, y cuando este dejaba su servicio debía encaminarlo en la vida con una porción generosa. Esto debía hacerse de corazón y con alegría, y entonces el Señor prometía bendecir el acto generoso. El espíritu de este precepto, y, en verdad, toda la ley de Cristo, nos obliga a tratar bien a los trabajadores. Debemos recordar cómo el Señor ha tratado con nosotros, y que esto hace absolutamente necesario que tratemos con gracia a los demás. Corresponde ser generosos a quienes son hijos de un Dios lleno de gracia. ¿Cómo podemos esperar que nuestro gran Maestro nos bendiga en nuestros negocios si oprimimos a los que nos sirven?
¡Qué bendición se pone aquí delante de la mente generosa! Ser bendecidos en todo lo que hacemos es ser bendecidos de veras. El Señor nos enviará esto en parte en prosperidad, en parte en contentamiento de la mente, y en parte en un sentido de su favor, que es la mejor de todas las bendiciones. Él puede hacernos sentir que estamos bajo su cuidado especial y rodeados de su amor peculiar. Esto hace de esta vida terrenal un gozoso preludio de la vida venidera. La bendición de Dios es más que una fortuna. Ella enriquece, y no añade tristeza con ella.
27 de abril
DIOS TERMINA SU OBRA
«Jehová cumplirá por mí» Salmos 138:8
Aquel que ha comenzado llevará adelante la obra que se está realizando dentro de mi alma. Al Señor le importa todo lo que a mí me atañe. Todo lo que ahora es bueno, pero no perfecto, el Señor lo vigilará, lo preservará y lo llevará a su cumplimiento. Este es un gran consuelo. Yo no podría perfeccionar por mí mismo la obra de la gracia. De eso estoy muy seguro, porque fallo cada día, y solo me he sostenido tanto tiempo porque el Señor me ha ayudado. Si el Señor me dejara, toda mi experiencia pasada quedaría en nada, y yo perecería en el camino. Pero el Señor seguirá bendiciéndome. Perfeccionará mi fe, mi amor, mi carácter, la obra de mi vida. Lo hará porque ha comenzado una obra en mí. Él me dio el interés que siento, y, en cierta medida, ha cumplido mis aspiraciones llenas de gracia. Nunca deja una obra sin terminar; esto no sería para su gloria, ni sería propio de Él. Él sabe cómo llevar a cabo su propósito lleno de gracia, y aunque mi propia naturaleza mala, y el mundo, y el diablo, todos conspiran para estorbarle, no dudo de su promesa. Él cumplirá por mí, y yo le alabaré para siempre. Señor, ¡que tu obra llena de gracia avance algo en este día!
28 de abril
SE HACE MUTUO
«Habitaré en ellos, y andaré entre ellos; y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo» 2 Corintios 6:16
Aquí hay un interés mutuo. Cada uno pertenece al otro. Dios es la porción de su pueblo, y el pueblo escogido es la porción de su Dios. Los santos hallan en Dios su principal posesión, y Él los tiene por su tesoro peculiar. ¡Qué mina de consuelo hay en este hecho para cada creyente!
Esta feliz condición de interés mutuo conduce a una consideración mutua. Dios siempre pensará en su propio pueblo, y este siempre pensará en Él. En este día mi Dios hará todas las cosas por mí; ¿qué puedo hacer yo por Él? Mis pensamientos deberían correr hacia Él, porque Él piensa en mí. Asegúreme yo de que así es, y no me contente con solo admitir que así debería ser.
Esto, a su vez, conduce a una comunión mutua. Dios mora en nosotros, y nosotros moramos en Él; Él anda con nosotros y nosotros andamos con Dios. ¡Feliz comunión esta!
¡Oh, cuánta falta hace la gracia para tratar al Señor como a mi Dios: para confiar en Él y servirle como su Deidad merece! ¡Oh, que pudiera amar, adorar, reverenciar y obedecer a Jehová en espíritu y en verdad! Este es el deseo de mi corazón. Cuando lo alcance, habré hallado mi cielo. ¡Señor, ayúdame! Sé mi Dios ayudándome a conocerte como mi Dios, por amor de Jesús.
29 de abril
OLVIDAR Y PERDONAR
«No digas: Yo pagaré el mal; espera en el Señor, y Él te salvará» Proverbios 20:22
No se apresure. Deje que la ira se enfríe. No diga ni haga nada para vengarse. Ciertamente obrará usted sin sabiduría si toma las armas y pelea sus propias batallas; y, de seguro, no mostrará el espíritu del Señor Jesús. Más noble es perdonar y dejar pasar la ofensa. Dejar que un agravio se encone en su pecho y meditar la venganza es mantener abiertas las viejas heridas y abrir otras nuevas. Mejor es olvidar y perdonar.
Quizá diga usted que debe hacer algo o sufrirá una gran pérdida; entonces haga lo que aconseja la promesa de esta mañana: “Espera en el Señor, y Él te salvará”. Este consejo no le costará dinero, pero vale mucho más. Esté sereno y tranquilo. Espere en el Señor; cuéntele su agravio; extienda la carta de Rabsaces delante del Señor, y esto de por sí será un alivio para su mente cargada. Además, ahí está la promesa: “Él te salvará”. Dios hallará para usted un camino de liberación. Cómo lo hará, ni usted ni yo podemos adivinarlo, pero lo hará. Si el Señor le salva, esto será mucho mejor que meterse en pleitos mezquinos y cubrirse de inmundicia luchando con el inmundo. No se enoje más. Deje su causa en manos del Juez de todos.
30 de abril
LA RECOMPENSA DEL VENCEDOR
«Al que venciere, le daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, que ninguno conoce sino el que lo recibe» Apocalipsis 2:17
Corazón mío, avívate a perseverar en la santa guerra, porque la recompensa de la victoria es grande. Hoy comemos del alimento celestial que cae alrededor de nuestros campamentos; el alimento del desierto, el alimento que viene del cielo, el alimento que nunca falta a los peregrinos hacia Canaán. Pero hay reservado para nosotros en Cristo Jesús un grado aún más alto de vida espiritual, y un alimento para ella que, hasta ahora, está escondido de nuestra experiencia. En la urna de oro que se guardaba en el arca había una porción de maná escondida, que, aunque guardada por siglos, nunca se echó a perder. Nadie la vio jamás; estaba escondida con el arca del pacto, en el Lugar Santísimo. Así también, la vida más alta del creyente está escondida con Cristo en Dios. Pronto llegaremos a ella. Hechos victoriosos por la gracia de nuestro Señor Jesús, comeremos del manjar del Rey, y nos alimentaremos de exquisiteces reales. Nos alimentaremos de Jesús. Él es nuestro “maná escondido”, así como el maná del desierto. Él es todo en todo para nosotros en nuestro más alto estado, así como en el más bajo. Nos ayuda a pelear, nos da la victoria, y luego Él mismo es nuestra recompensa. Señor, ayúdame a vencer.
Capítulo 5 completado
El mes de abril