Capítulo 4 · 37 min de lectura
El mes de marzo
1 de marzo
GOZO PARA EL DESECHADO
«Oíd la palabra de Jehová, vosotros los que tembláis a su palabra: Vuestros hermanos que os aborrecen y os echan fuera por causa de mi nombre, dijeron: Sea Jehová glorificado. Pero él se mostrará para gozo vuestro, y ellos serán avergonzados» Isaías 66:5
Es posible que este texto no se aplique ni a uno de cada mil de los lectores de este pequeño libro de promesas; pero el Señor anima a ese uno con palabras como estas. Oremos por todos los que son desechados injustamente de la sociedad que aman. ¡Que el Señor se muestre para gozo de ellos!
El texto se aplica a los hombres verdaderamente piadosos que tiemblan ante la palabra del Señor. Estos eran aborrecidos por sus hermanos, y al fin desechados a causa de su fidelidad y su santidad. Esto ha de haberles sido muy amargo; y tanto más porque su expulsión se hacía en nombre de la religión, y con el pretendido fin de glorificar a Dios. ¡Cuánto se hace por el diablo en el nombre de Dios! El uso del nombre de Jehová para añadir veneno a la mordedura de la vieja serpiente es una muestra de su astucia.
La aparición del Señor a favor de ellos es la esperanza de su pueblo perseguido. Él aparece como el abogado y defensor de sus escogidos; y cuando lo hace, significa una clara liberación para los temerosos de Dios y vergüenza para sus opresores. ¡Oh Señor, cumple esta palabra en aquellos de quienes los hombres se burlan!
2 de marzo
DAR SIN UN SUSURRO
«Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público» Mateo 6:3,4
No se hace ninguna promesa a los que dan a los pobres para ser vistos de los hombres. Reciben su recompensa de inmediato, y no pueden esperar que se les pague dos veces.
Escondamos nuestra caridad; sí, escondámosla aun de nosotros mismos. Dé usted con tal frecuencia y en tal medida, como cosa natural, que no repare más en que ha socorrido a los pobres de lo que repara en que ha comido sus comidas de costumbre. Haga usted sus limosnas sin siquiera susurrarse a sí mismo: «¡Qué generoso soy!». No procure así recompensarse a sí mismo. Deje el asunto en manos de Dios, que nunca deja de ver, de registrar y de recompensar. Bienaventurado el hombre que se ocupa en secreto de su bondad: halla un gozo especial en sus beneficencias ignoradas. Este es el pan que, comido a hurtadillas, es más dulce que los banquetes de los reyes. ¿Cómo podré regalarme hoy con este delicioso lujo? Tenga yo un verdadero banquete de ternura y efusión del alma.
Aquí y en el más allá, el Señor mismo se encargará personalmente de recompensar al que da limosna en secreto. Será a su propia manera y tiempo; y escogerá lo mejor de todo. Cuánto significa esta promesa, la eternidad lo habrá de revelar.
3 de marzo
NO ABANDONADO A PERECER
«Porque no dejarás mi alma en el Seol, ni permitirás que tu santo vea corrupción» Salmos 16:10
Esta palabra tiene su propio cumplimiento en el Señor Jesús; pero se aplica también, con una variación, a todos los que están en Él. Nuestra alma no será dejada en el estado de separación, y nuestro cuerpo, aunque vea corrupción, resucitará. Es al sentido general, más que a la aplicación específica, al que quisiéramos dirigir los pensamientos de nuestros lectores en este momento particular.
Podemos descender en espíritu muy hondo, hasta parecer sumidos en el abismo del infierno; pero no seremos dejados allí. Podemos parecer estar a las puertas de la muerte en el corazón, el alma y la conciencia; pero no podemos permanecer allí. Nuestra muerte interior en cuanto al gozo y la esperanza puede avanzar mucho; pero no puede llegar hasta sus plenas consecuencias, hasta alcanzar la total corrupción de la negra desesperación. Podemos bajar muy hondo, pero no más hondo de lo que el Señor permite; podemos quedarnos por un tiempo en la más baja mazmorra de la duda, pero no pereceremos allí. La estrella de la esperanza sigue en el cielo cuando la noche es más negra. El Señor no nos olvidará ni nos entregará al enemigo. Descansemos en la esperanza. Tenemos que tratar con Aquel cuya misericordia es para siempre. Ciertamente, de la muerte, la oscuridad y la desesperación aún nos levantaremos a la vida, la luz y la libertad.
4 de marzo
HONRA A DIOS
«Yo honraré a los que me honran» 1 Samuel 2:30
¿Hago yo de la honra de Dios el gran objeto de mi vida y la regla de mi conducta? Si es así, Él me honrará. Puede que por un tiempo no reciba honra alguna de parte del hombre, pero Dios mismo me honrará de la manera más eficaz. Al final se hallará que el camino más seguro a la honra es estar dispuesto a ser avergonzado por causa de la conciencia.
Elí no había honrado al Señor gobernando bien su casa, y sus hijos no habían honrado al Señor con una conducta digna de su sagrado oficio, y por eso el Señor no los honró, sino que quitó el sumo sacerdocio de su familia, e hizo que el joven Samuel fuese gobernante en la tierra en lugar de cualquiera de su linaje. Si quisiera yo que mi familia fuese enaltecida, debo honrar al Señor en todas las cosas. Dios puede permitir que los malos ganen honores mundanos; pero la dignidad que Él mismo da, esto es, gloria, honra e inmortalidad, la reserva para los que por santa obediencia se cuidan de honrarle.
¿Qué puedo hacer este día para honrar al Señor? Promoveré su gloria con mi testimonio hablado, y con mi obediencia práctica. También le honraré con mis bienes, y ofreciéndole algún servicio especial. Voy a sentarme a pensar cómo puedo honrarle, ya que Él me honrará.
5 de marzo
BENDICIONES DEL HOGAR
«Bendice la morada de los justos» Proverbios 3:33
Teme al Señor, y por eso queda bajo la divina protección aun en cuanto al techo que le cubre a él y a su familia. Su hogar es una morada de amor, una escuela de santa formación y un lugar de luz celestial. En él hay un altar familiar donde el nombre del Señor es reverenciado a diario. Por eso el Señor bendice su morada. Puede ser una humilde cabaña o una señorial mansión; pero la bendición del Señor viene por causa del carácter del habitante, y no por causa del tamaño de la vivienda.
Aquella casa es más bendita en la cual el señor y la señora son personas temerosas de Dios; pero un hijo o una hija, o aun un siervo, puede traer bendición sobre toda una familia. El Señor a menudo preserva, prospera y provee a una familia por causa de uno o dos en ella, que son personas justas a su estima, porque su gracia los ha hecho así. Amados, tengamos a Jesús por huésped constante, tal como lo tuvieron las hermanas de Betania, y entonces seremos verdaderamente benditos.
Cuidemos de que en todas las cosas seamos justos: en nuestro oficio, en nuestro juicio de los demás, en nuestro trato con el prójimo y en nuestro propio carácter personal. Un Dios justo no puede bendecir transacciones injustas.
6 de marzo
GUARDIÁN DEL HUÉRFANO
«En ti el huérfano halla misericordia» Oseas 14:3
Esta es una excelente razón para desechar toda otra confianza y apoyarse únicamente en el Señor. Cuando un niño queda sin su protector natural, nuestro Dios interviene y se hace su guardián: así también, cuando un hombre ha perdido todo objeto de dependencia, puede echarse sobre el Dios vivo y hallar en Él todo lo que necesita. Los huérfanos son echados sobre la paternidad de Dios, y Él provee para ellos. El que escribe estas páginas sabe lo que es colgarse del brazo desnudo de Dios, y da su gustoso testimonio de que ninguna confianza está tan bien garantizada por los hechos, ni tan segura de ser recompensada por los resultados, como la confianza en el Dios invisible pero siempre vivo.
Algunos niños que tienen padres no están mucho mejor por ellos, pero los huérfanos que tienen a Dios son ricos. Mejor es tener a Dios y ningún otro amigo, que todos los protectores de la tierra y ningún Dios. Ser privado de la criatura es doloroso, pero mientras el Señor siga siendo para nosotros la fuente de misericordia, no estamos verdaderamente huérfanos. Que los niños huérfanos aleguen la palabra de gracia de esta mañana, y que todos los que han sido privados de sostén visible hagan lo mismo. ¡Señor, halle yo misericordia en ti! Cuanto más necesitado y desvalido estoy, con tanta más confianza apelo a tu amante corazón.
7 de marzo
LIBRE DE CADENAS
«Jehová liberta a los cautivos» Salmos 146:7
Ya lo ha hecho. Recuerde a José, a Israel en Egipto, a Manasés, a Jeremías, a Pedro, y a muchos otros. Aún puede hacerlo. Rompe los barrotes de bronce con una palabra, y quiebra los grillos de hierro con una mirada. Lo está haciendo. En mil lugares los atribulados están saliendo a la luz y a la anchura. Jesús aún proclama la apertura de la cárcel a los que están presos. En este momento las puertas se abren de golpe y los grillos caen al suelo.
Se deleitará en ponerle en libertad, querido amigo, si en este momento está usted lamentándose a causa de la tristeza, la duda y el temor. Será un gozo para Jesús darle libertad. Le dará tanto placer soltarle como será un placer para usted ser soltado. No, no ha de quebrar usted la banda de hierro: el Señor mismo lo hará. Solo confíe en Él, y Él será su Emancipador. Crea en Él a pesar de los muros de piedra, o de las esposas de hierro. Satanás no puede retenerle, el pecado no puede encadenarle, ni aun la desesperación puede atarle, si cree usted ahora en el Señor Jesús, y en la gratuidad de su gracia, y en la plenitud de su poder para salvar.
Desafíe al enemigo, y sea la palabra que ahora tiene delante su canción de liberación: «Jehová liberta a los cautivos».
8 de marzo
NUESTROS BIENES BENDECIDOS
«Bendita será tu canasta y tu artesa de amasar» Deuteronomio 28:5
La obediencia trae bendición sobre todas las provisiones que nuestra laboriosidad nos gana. Lo que entra y sale de inmediato, como la fruta en la canasta que es para uso inmediato, será bendecido; y lo que guardamos para una temporada más larga recibirá igualmente bendición. Quizás la nuestra sea una porción de canasta de mano. Tenemos un poco para el desayuno, y un escaso bocado para la comida en una canasta cuando salimos a hacer nuestra labor por la mañana. Esto está bien, porque la bendición de Dios está prometida a la canasta. Si vivimos al día, recibiendo la provisión de cada día en su día, estamos tan bien como Israel; porque cuando el Señor sustentaba a su pueblo favorecido, solo le daba el maná de un día a la vez. ¿Qué más necesitaban ellos? ¿Qué más necesitamos nosotros?
Pero si tenemos una despensa, ¡cuánto necesitamos que el Señor la bendiga! Porque está el afán de obtener, el afán de guardar, el afán de administrar, el afán de usar; y, a menos que el Señor la bendiga, estos afanes carcomerán nuestros corazones, hasta que nuestros bienes se vuelvan nuestros dioses, y nuestros afanes resulten llagas.
¡Oh Señor, bendice nuestros bienes! Capacítanos para usarlos para tu gloria. Ayúdanos a mantener las cosas mundanas en su debido lugar, y que nunca nuestros ahorros pongan en peligro la salvación de nuestras almas.
9 de marzo
ORACIÓN POR LA PAZ
«Y procurad la paz de la ciudad a la cual os hice llevar cautivos, y rogad por ella a Jehová; porque en su paz tendréis vosotros paz» Jeremías 29:7
El principio contenido en este texto sugeriría a todos los que somos extranjeros y forasteros del Señor que deberíamos desear promover la paz y la prosperidad del pueblo entre el cual moramos. Especialmente nuestra nación y nuestra ciudad deberían ser bendecidas por nuestra constante intercesión. Una ferviente oración por su país y por otros países es muy propia en boca de todo creyente.
Oremos con anhelo por el gran don de la paz, tanto en casa como en el extranjero. Si la contienda causara derramamiento de sangre en nuestras calles, o si una batalla extranjera diera muerte a nuestros valientes soldados, todos lamentaríamos la calamidad; oremos, pues, por la paz, y promovamos con diligencia aquellos principios por los cuales las clases en casa y las razas en el extranjero puedan quedar unidas en lazos de amistad.
A nosotros mismos se nos promete quietud en relación con la paz de la nación, y esto es muy deseable; porque así podemos criar a nuestras familias en el temor del Señor, y también predicar el evangelio sin traba ni estorbo. Hoy oremos mucho por nuestro país, confesando los pecados nacionales, y pidiendo perdón y bendición nacionales, por amor de Jesús.
10 de marzo
ANDAR EN LUZ
«Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que en mí cree no permanezca en tinieblas» Juan 12:46
Este mundo es oscuro como la medianoche; Jesús ha venido para que por la fe tengamos luz, y no sigamos sentados en la penumbra que cubre a todo el resto de la humanidad.
Todo aquel es un término muy amplio: nos incluye a usted y a mí. Si confiamos en Jesús, ya no nos sentaremos más en la oscura sombra de muerte, sino que entraremos en la cálida luz de un día que nunca terminará. ¿Por qué no salimos a la luz de una vez?
A veces una nube puede cernirse sobre nosotros, pero no permaneceremos en tinieblas si creemos en Jesús. Él ha venido para darnos pleno día. ¿Vendrá en vano? Si tenemos fe, tenemos el privilegio de la luz del sol: gocémosla. De la noche de la depravación natural, de la ignorancia, de la duda, de la desesperación, del pecado, del pavor, Jesús ha venido a librarnos; y todos los creyentes sabrán que Él no viene en vano, como tampoco el sol sale y deja de esparcir su calor y su luz.
Sacúdase su abatimiento, querido hermano. No permanezca en la oscuridad, sino permanezca en la luz. En Jesús está su esperanza, su gozo, su cielo. Mírele a Él, solo a Él, y se regocijará como se regocijan las aves al amanecer, y como los ángeles se regocijan ante el trono.
11 de marzo
¿DE QUIÉN ES LA BATALLA?
«Y toda esta congregación sabrá que Jehová no salva con espada y con lanza; porque de Jehová es la batalla, y Él os entregará en nuestras manos» 1 Samuel 17:47
Quede este punto establecido: que la batalla es del Señor, y podemos estar bien seguros de la victoria, y de una victoria de tal modo que despliegue mejor que nada el poder de Dios. El Señor es demasiado olvidado por todos los hombres, sí, aun por las congregaciones de Israel; y cuando hay una oportunidad de hacer ver a los hombres que la Gran Causa Primera puede lograr sus propósitos sin el poder del hombre, es una ocasión inapreciable que debe ser bien aprovechada. Aun Israel mira demasiado a la espada y a la lanza. Cosa grande es no tener espada en la mano de David, y sin embargo que David sepa que su Dios derribará a todo un ejército de extranjeros.
Si de veras contendemos por la verdad y la justicia, no nos detengamos hasta tener talento, o riqueza, o cualquier otra forma de poder visible a nuestra disposición; sino que, con las piedras que hallemos en el arroyo, y con nuestra propia honda de siempre, corramos al encuentro del enemigo. Si fuera nuestra propia batalla, quizás no tendríamos confianza; pero si estamos de parte de Jesús, y guerreamos solo en su fuerza, ¿quién podrá resistirnos? Sin rastro de vacilación hagamos frente a los filisteos; porque el Señor de los ejércitos está con nosotros, ¿y quién puede estar contra nosotros?
12 de marzo
SALIR CON GOZO
«Y a Zabulón dijo: Alégrate, Zabulón, en tu salida» Deuteronomio 33:18
Las bendiciones de las tribus son nuestras; porque nosotros somos el verdadero Israel que adora a Dios en espíritu, y no tiene confianza en la carne. Zabulón ha de alegrarse porque Jehová bendecirá su «salida»; también nosotros vemos una promesa para nosotros mismos latente en esta bendición. Cuando salgamos, buscaremos ocasiones de gozo.
Salimos a viajar, y la providencia de Dios es nuestro convoy. Salimos a emigrar, y el Señor está con nosotros tanto en la tierra como en el mar. Salimos como misioneros, y Jesús dice: «He aquí, yo estoy con vosotros hasta el fin del mundo». Salimos día tras día a nuestra labor, y podemos hacerlo con placer, porque Dios estará con nosotros desde la mañana hasta la tarde.
A veces un temor se apodera de nosotros al partir, porque no sabemos con qué podremos encontrarnos; pero esta bendición puede servirnos muy bien como palabra de buen ánimo. Al hacer el equipaje para la mudanza, pongamos este versículo en nuestro baúl de viaje; dejémoslo caer en nuestros corazones, y guardémoslo allí; sí, pongámoslo sobre nuestra lengua para que nos haga cantar. Levemos anclas con un cántico, o subamos al carruaje con un salmo. Pertenezcamos a la tribu que se regocija, y en cada movimiento nuestro alabemos al Señor con corazones alegres.
13 de marzo
NO MENOSPRECIES TU JUVENTUD
«Y yo dije: ¡Ah, Señor Jehová! He aquí, no sé hablar, porque soy niño. Mas Jehová me dijo: No digas: Soy un niño; porque a todo lo que te envíe irás, y dirás todo lo que te mande» Jeremías 1:6, 7
Jeremías era joven y sintió un retraimiento natural cuando el Señor lo envió a una gran misión; pero Aquel que lo envió no quería que dijese: «Soy un niño». Lo que él era en sí mismo no debía mencionarse, sino perderse en la consideración de que había sido escogido para hablar por Dios. No tenía que idear e inventar un mensaje, ni escoger un auditorio: había de hablar lo que Dios mandase, y hablar donde Dios lo enviase, y esto lo podría hacer con una fuerza que no era la suya.
¿No sucede así con algún joven predicador, o maestro, que lea estas líneas? Dios sabe cuán joven es usted, y cuán escasos son su conocimiento y su experiencia; pero si Él escoge enviarle, no le toca a usted rehuir el llamado celestial. Dios se engrandecerá en su flaqueza. Si fuera usted tan viejo como Matusalén, ¿en cuánto le ayudarían sus años? Si fuera tan sabio como Salomón, podría ser tan obstinado como él. Aténgase a su mensaje y será su sabiduría; siga sus órdenes de marcha y serán su discreción.
14 de marzo
TIERNO CONSUELO
«Como aquel a quien consuela su madre, así os consolaré yo a vosotros» Isaías 66:13
¡El consuelo de una madre! Ah, esto es la ternura misma. ¡Cómo entra ella en el dolor de su hijo! ¡Cómo lo estrecha contra su pecho, y trata de tomar toda su tristeza en su propio corazón! Él puede contárselo todo, y ella se compadecerá como nadie más puede. De todos los consoladores, el niño ama más a su madre, y aun los hombres ya adultos lo han hallado así.
¿Se digna Jehová a hacer el papel de la madre? Esto es bondad en verdad. Fácilmente percibimos cómo es Él un padre; pero ¿será también como una madre? ¿No nos invita esto a una santa familiaridad, a una confianza sin reservas, a un sagrado reposo? Cuando Dios mismo se hace «el Consolador», ninguna angustia puede durar mucho. Contemos nuestro problema, aunque los sollozos y los suspiros lleguen a ser nuestra expresión más pronta. Él no nos despreciará por nuestras lágrimas; nuestra madre no lo hizo. Considerará nuestra debilidad como ella lo hacía, y quitará nuestras faltas, solo que de una manera más segura y firme de lo que nuestra madre podía. No trataremos de llevar nuestro dolor solos: eso sería descortés con alguien tan tierno y tan bondadoso. Comencemos el día con nuestro amoroso Dios, ¿y por qué no habríamos de terminarlo en la misma compañía, ya que las madres no se cansan de sus hijos?
15 de marzo
DIOS ES UN SANTUARIO
«Por tanto, di: Así ha dicho Jehová el Señor: Aunque los he arrojado lejos entre las naciones, y aunque los he esparcido por las tierras, con todo eso les seré por un pequeño santuario en las tierras adonde lleguen» Ezequiel 11:16
Desterrados de los medios públicos de gracia, no somos apartados de la gracia de los medios. El Señor que coloca a su pueblo donde se sienten como desterrados estará Él mismo con ellos, y será para ellos todo lo que podrían haber tenido en casa, en el lugar de sus solemnes asambleas. ¡Tomen esto para ustedes, oh los que son llamados a peregrinar!
Dios es para su pueblo un lugar de refugio. Hallan santuario con Él contra todo adversario. Es también su lugar de adoración. Está con ellos como con Jacob cuando durmió en el campo abierto, y al levantarse, dijo: «Ciertamente Dios estaba en este lugar». Para ellos será también un santuario de quietud, como el Lugar Santísimo, que era la silenciosa morada del Eterno. Estarán tranquilos del temor del mal.
Dios mismo, en Cristo Jesús, es el santuario de la misericordia. El arca del pacto es el Señor Jesús, y la vara de Aarón, el vaso del maná, las tablas de la ley, todo está en Cristo, nuestro santuario. En Dios hallamos el sagrario de la santidad y de la comunión. ¿Qué más necesitamos? ¡Oh Señor, cumple esta promesa y sé siempre para nosotros como un pequeño santuario!
16 de marzo
A OTROS, UN «EJEMPLO»
«Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros» Filipenses 4:9
Bueno es cuando un hombre puede, con provecho, ser copiado tan minuciosamente como Pablo podía serlo. ¡Oh, si tuviéramos gracia para imitarlo este día y todos los días!
Si, por la gracia divina, lleváramos a la práctica la enseñanza paulina, podríamos reclamar la promesa que ahora tenemos delante; ¡y qué promesa es! Dios, que ama la paz, hace la paz y respira la paz, estará con nosotros. «La paz sea con vosotros» es una dulce bendición; pero que el Dios de paz esté con nosotros es mucho más. Así tenemos la fuente además de los arroyos, el sol además de sus rayos. Si el Dios de paz está con nosotros, gozaremos de la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento, aunque las circunstancias externas amenacen con perturbar. Si los hombres riñen, con seguridad seremos pacificadores, si el Hacedor de la paz está con nosotros.
Es en el camino de la verdad donde se halla la paz verdadera. Si abandonamos la fe o dejamos la senda de la justicia con la idea de promover la paz, estaremos muy equivocados. Primeramente pura, después pacífica: tal es el orden de la sabiduría y de los hechos. Atengámonos a la línea de Pablo, y tendremos al Dios de paz con nosotros como Él estuvo con el apóstol.
17 de marzo
TEMER AL TEMOR
«No temas delante de ellos, porque contigo estoy para librarte, dice Jehová» Jeremías 1:8
Cada vez que el temor entra y nos hace vacilar, corremos peligro de caer en pecado. La presunción es de temer, pero también lo es la cobardía. «Atrévete a ser un Daniel». Nuestro gran Capitán debe ser servido por soldados valientes.
¡Qué razón para la valentía hay aquí! Dios está con los que están con Él. Dios nunca estará ausente cuando llegue la hora de la lucha. ¿Le amenazan? ¿Quién es usted para tener miedo de un hombre que ha de morir? ¿Perderá su empleo? Su Dios, a quien sirve, hallará pan y agua para sus siervos. ¿No puede confiar en Él? ¿Vierten ridículo sobre usted? ¿Le quebrará esto los huesos o el corazón? Sopórtelo por amor de Cristo, y aun regocíjese por ello.
Dios está con los verdaderos, los justos, los santos, para librarlos; y le librará a usted. Recuerde cómo Daniel salió del foso de los leones, y los tres santos jóvenes del horno. El suyo no es un caso tan desesperado como el de ellos; pero si lo fuera, el Señor le sacaría adelante, y le haría más que vencedor. Tema el temer. Tenga miedo de tener miedo. Su peor enemigo está dentro de su propio pecho. Póngase de rodillas y clame por auxilio, y luego levántese diciendo: «Confiaré, y no temeré».
18 de marzo
CONTINÚE RECTO
«La oración de los rectos es su deleite» Proverbios 15:8
Esto es tan bueno como una promesa, porque declara un hecho presente, que será el mismo por todos los siglos. Dios se complace grandemente en las oraciones de los hombres rectos; hasta las llama su deleite. Nuestra primera preocupación es ser rectos. Sin doblarnos ni a un lado ni a otro, continúe recto: ni torcido por conveniencia, ni postrado por ceder al mal, sea usted recto en estricta integridad y rectitud. Si empezamos a hacer trampas y rodeos, seremos dejados a arreglárnoslas por nuestra cuenta. Si intentamos caminos torcidos, hallaremos que no podemos orar, y si pretendemos hacerlo, hallaremos nuestras oraciones excluidas del cielo.
¿Estamos obrando en línea recta y siguiendo así la voluntad revelada del Señor? Entonces oremos mucho y oremos con fe. Si nuestra oración es el deleite de Dios, no le escatimemos aquello que le da placer. Él no considera la gramática de ella, ni la metafísica de ella, ni la retórica de ella; en todo esto los hombres podrían despreciarla. Él, como Padre, se complace en los balbuceos de sus propios pequeñuelos, en los tartamudeos de sus hijos e hijas recién nacidos. ¿No habríamos de deleitarnos en la oración, ya que el Señor se deleita en ella? Hagamos recados al trono. El Señor nos halla razones suficientes para orar, y debemos agradecerle que así sea.
19 de marzo
HACERSE APTO PARA LA GLORIA
«Jehová dará gracia y gloria» Salmos 84:11
La gracia es lo que necesitamos ahora mismo, y se puede tener gratuitamente. ¿Qué puede ser más gratuito que un don? Hoy recibiremos gracia que sostiene, que fortalece, que santifica, que satisface. Él ha dado gracia diaria hasta ahora, y en cuanto al futuro, esa gracia sigue siendo suficiente. Si tenemos poca gracia, la culpa ha de estar en nosotros mismos; porque el Señor no está limitado, ni es tardo para otorgarla en abundancia. Podemos pedir cuanto queramos sin temer jamás una negativa. Él da abundantemente y sin reproche.
Puede que el Señor no dé oro, pero dará gracia: puede que no dé ganancia, pero dará gracia. Ciertamente nos enviará pruebas, pero dará gracia en proporción a ellas. Podemos ser llamados a trabajar, y a sufrir, pero con el llamado vendrá toda la gracia requerida.
¡Qué Y es esa en el texto: «¡y gloria!»! No necesitamos gloria todavía, y aún no somos aptos para ella; pero la tendremos a su debido orden. Después de haber comido el pan de la gracia, beberemos el vino de la gloria. Debemos pasar por lo santo —que es la gracia— a lo santísimo de todo —que es la gloria—. Estas palabras «y gloria» bastan para hacer que un hombre dance de gozo. Un poco de tiempo, un poco de tiempo, ¡y luego gloria para siempre!
20 de marzo
PROVISIÓN DIVINA
«Pues si a la hierba del campo, que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no os vestirá mucho más a vosotros, hombres de poca fe?» Mateo 6:30
La ropa es cara, y los creyentes pobres pueden ser llevados a la ansiedad en cuanto a de dónde vendrá su próximo traje. Las suelas están delgadas; ¿cómo conseguiremos zapatos nuevos? Vea cómo nuestro atento Señor ha provisto contra este afán. Nuestro Padre celestial viste la hierba del campo con un esplendor que Salomón no podría igualar: ¿no vestirá a sus propios hijos? Estamos seguros de que lo hará. Puede haber muchos remiendos y zurcidos, pero vestido tendremos.
Un ministro pobre halló su ropa casi raída, y tan gastada que apenas se sostenía; pero como siervo del Señor esperaba que su Amo le proveyese su librea. Sucedió que el que escribe, en una visita a un amigo, tuvo prestado el púlpito del buen hombre, y le vino a la mente hacer una colecta para él, y allí estaba su traje. Muchos otros casos hemos visto en los cuales los que han servido al Señor lo han hallado considerado con su guardarropa. Aquel que hizo al hombre de tal modo que, cuando hubo pecado, necesitó vestiduras, también en su misericordia se las proveyó; y las que el Señor dio a nuestros primeros padres eran mucho mejores que las que ellos se hicieron para sí mismos.
21 de marzo
EVITE ESE RESBALÓN
«Entonces andarás por tu camino con seguridad, y tu pie no tropezará» Proverbios 3:23
Es decir, si seguimos los caminos de la sabiduría y de la santidad, seremos preservados en ellos. El que viaja de día por la carretera está bajo alguna protección. Hay un camino para cada hombre, a saber, su propia y debida vocación en la vida, y si andamos devotamente en él en el temor de Dios, Él NOS preservará del mal. Puede que no viajemos con lujo, pero andaremos con seguridad. Puede que no podamos correr como los jóvenes, pero podremos andar como los hombres buenos.
Nuestro mayor peligro está en nosotros mismos: nuestro débil pie es, tan tristemente, propenso a tropezar. Pidamos más fuerza moral para que nuestra tendencia a resbalar sea vencida. Algunos tropiezan porque no ven la piedra en el camino: la gracia divina nos capacita para percibir el pecado, y así evitarlo. Aleguemos esta promesa, y confiemos en Aquel que sostiene a sus escogidos.
¡Ay! nuestro peor peligro es nuestro propio descuido, pero contra esto el Señor Jesús nos ha puesto en guardia, diciendo: «Velad y orad».
¡Oh, si tuviéramos gracia para andar este día sin un solo tropiezo! No basta con que no caigamos de hecho; nuestro clamor debería ser que no demos el más pequeño resbalón con nuestros pies, sino que al fin adoremos a Aquel «que es poderoso para guardarnos sin caída».
22 de marzo
GRACIA PARA EL HUMILDE
«Da gracia a los humildes» Santiago 4:6
Los corazones humildes buscan gracia, y por eso la obtienen. Los corazones humildes ceden a las dulces influencias de la gracia, y así se les otorga cada vez más ampliamente. Los corazones humildes yacen en los valles por donde fluyen los arroyos de la gracia, y de ahí que beban de ellos. Los corazones humildes son agradecidos por la gracia y dan al Señor la gloria de ella, y de ahí que sea conforme a su honra dársela.
Venga, querido lector, tome un lugar humilde. Sea pequeño en su propia estima, para que el Señor le engrandezca. Quizás brote el suspiro: «Temo que no soy humilde». Puede ser que este sea el lenguaje de la verdadera humildad. Algunos están orgullosos de ser humildes, y esta es una de las peores clases de orgullo. Somos criaturas necesitadas, desvalidas, indignas, merecedoras del infierno, y si no somos humildes, deberíamos serlo. Humillémonos a causa de nuestros pecados contra la humildad, y entonces el Señor nos dará a gustar de su favor. Es la gracia la que nos hace humildes, y la gracia la que halla en esta humildad una oportunidad para derramar más gracia. Descendamos para poder subir. Seamos pobres en espíritu para que Dios nos haga ricos. Seamos humildes para que no necesitemos ser humillados, sino que seamos exaltados por la gracia de Dios.
23 de marzo
UN GUÍA SEGURO
«Guiaré a los ciegos por un camino que no conocían» Isaías 42:16
¡Piense en el infinitamente glorioso Jehová obrando como Guía de los ciegos! ¡Qué ilimitada condescendencia implica esto! Un ciego no puede hallar un camino que no conoce. Aun cuando conoce la senda, le es difícil recorrerla; pero un camino que no ha conocido está del todo fuera del alcance de sus pies sin guía. Ahora bien, por naturaleza somos ciegos en cuanto al camino de la salvación, y sin embargo el Señor nos lleva a él, y nos trae a Sí mismo, y luego abre nuestros ojos. En cuanto al futuro, todos nosotros somos ciegos, y no podemos ver una hora por delante; pero el Señor Jesús nos guiará hasta el fin mismo de nuestro viaje. ¡Bendito sea su nombre!
No podemos adivinar por qué camino puede llegarnos la liberación, pero el Señor lo sabe, y nos guiará hasta que hayamos escapado de todo peligro. Dichosos los que ponen su mano en la del gran Guía, y dejan su camino y a sí mismos enteramente con Él. Los llevará todo el camino; y cuando los haya llevado a casa, a la gloria, y haya abierto sus ojos para ver el camino por el cual los ha guiado, ¡qué cántico de gratitud entonarán a su gran Benefactor! ¡Señor, guía a tu pobre hijo ciego este día, porque no conozco mi camino!
24 de marzo
AFIRMADO Y GUARDADO
«Pero fiel es el Señor, que os afirmará y os guardará del mal» 2 Tesalonicenses 3:3
Los hombres son a menudo tan carentes de razón como de fe. Todavía hay entre nosotros «hombres irracionales y malos». De nada sirve discutir con ellos ni tratar de estar en paz con ellos: son falsos de corazón, y engañosos en el hablar. Bien, ¿y qué de esto? ¿Habremos de inquietarnos con ellos? No; volvámonos al Señor, porque Él es fiel. Ninguna promesa de su Palabra será jamás quebrantada. Él no es ni irrazonable en sus demandas sobre nosotros, ni infiel a nuestros reclamos sobre Él. Tenemos un Dios fiel. Sea este nuestro gozo.
Él nos afirmará de modo que los hombres malos no causen nuestra caída, y nos guardará de modo que ninguno de los males que ahora nos asaltan nos haga verdadero daño. ¡Qué bendición para nosotros que no tengamos que contender con los hombres, sino que se nos permita refugiarnos en el Señor Jesús, que está en la más verdadera simpatía con nosotros! Hay un corazón verdadero, una mente fiel, un Amor que nunca cambia; reposemos allí. El Señor cumplirá el propósito de su gracia para con nosotros, sus siervos, y no debemos dejar que ni una sombra de temor caiga sobre nuestros espíritus. Todo cuanto los hombres o los demonios puedan hacer no puede privarnos de la divina protección y provisión. Este día pidamos al Señor que nos afirme y nos guarde.
25 de marzo
SUEÑO REPARADOR
«Cuando te acuestes, no tendrás temor; te acostarás, y tu sueño será dulce» Proverbios 3:24
¿Es probable que el lector quede confinado por un tiempo a la cama por enfermedad? Suba las escaleras sin angustia con esta promesa sobre su corazón: «Cuando te acuestes, no tendrás temor».
Cuando nos acostemos por la noche, que esta palabra alise nuestra almohada. No podemos guardarnos a nosotros mismos durante el sueño, pero el Señor nos guardará durante la noche. Los que se acuestan bajo la protección del Señor están tan seguros como los reyes y las reinas en sus palacios, y mucho más. Si con nuestro acostarnos hay un dejar a un lado todos los afanes y las ambiciones, obtendremos de nuestras camas un descanso que los ansiosos y los codiciosos nunca hallan en las suyas. Los malos sueños serán desterrados, o aun si vienen, borraremos su impresión, sabiendo que solo son sueños.
Si dormimos así, nos irá bien. ¡Cuán dulcemente durmió Pedro cuando ni siquiera la luz del ángel lo despertó, y hizo falta un fuerte golpe en el costado para despertarlo! Y sin embargo estaba sentenciado a morir al día siguiente. Así han dormido los mártires antes de su hoguera. «Pues que a su amado dará Dios el sueño».
Para tener un sueño dulce debemos tener vidas dulces, temperamentos dulces, meditaciones dulces y amor dulce.
26 de marzo
EL CUIDADO DEL POBRE
«Jehová lo sustentará sobre el lecho del dolor» Salmos 41:3
Recuerde que esta es una promesa para el hombre que considera al pobre. ¿Es usted uno de estos? Entonces lleve el texto a casa.
¡Vea cómo en la hora de la enfermedad el Dios de los pobres bendecirá al hombre que cuida de los pobres! Los brazos eternos sostendrán su alma como manos amigas y almohadas de plumón sostienen el cuerpo del enfermo. ¡Cuán tierna y compasiva es esta imagen; cuán cerca acerca a nuestro Dios a nuestras dolencias y enfermedades! ¿Quién oyó jamás esto del antiguo Jove pagano, o de los dioses de la India, o de China? Este es un lenguaje propio del Dios de Israel; Él es quien se digna a hacerse enfermero y asistente de los hombres buenos. Si hiere con una mano, sostiene con la otra. ¡Oh, bendito es el desfallecer cuando uno cae sobre el pecho mismo del Señor, y es llevado en él! La gracia es el mejor de los reconstituyentes; el amor divino es el estimulante más seguro para un paciente que languidece; hace al alma fuerte como un gigante, aun cuando los huesos rompen a través de la piel. No hay médico como el Señor, ni tónico como su promesa, ni vino como su amor.
Si el lector ha fallado en su deber para con los pobres, que vea lo que está perdiendo, y de inmediato se haga su amigo y auxiliador.
27 de marzo
ACERCARSE A DIOS
«Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros» Santiago 4:8
Cuanto más nos acercamos a Dios, con tanta más gracia se revelará Él a nosotros. Cuando el pródigo viene a su padre, su padre corre a su encuentro. Cuando la paloma errante vuelve al arca, Noé extiende su mano para meterla consigo. Cuando la tierna esposa busca la compañía de su marido, él viene a ella en alas de amor. Venga, pues, querido amigo, acerquémonos a Dios que tan graciosamente nos espera, sí, viene a nuestro encuentro.
¿Notó usted alguna vez aquel pasaje en Isaías 58:9? Allí el Señor parece ponerse a la disposición de su pueblo, diciéndoles: «Heme aquí». Como si dijera: «¿Qué tienes que decirme? ¿Qué puedo hacer por ti? Estoy esperando para bendecirte». ¿Cómo podemos vacilar en acercarnos? Dios está cerca para perdonar, para bendecir, para consolar, para ayudar, para vivificar, para librar. Sea nuestro punto principal el acercarnos a Dios. Hecho esto, todo está hecho. Si nos acercamos a otros, quizás en poco tiempo se cansen de nosotros y nos dejen; pero si buscamos solo al Señor, ningún cambio vendrá sobre su mente, sino que continuará viniendo cada vez más cerca de nosotros por medio de una comunión más plena y más gozosa.
28 de marzo
LLEVE LA DELANTERA
«Te pondrá Jehová por cabeza, y no por cola» Deuteronomio 28:13
Si obedecemos al Señor, Él obligará a nuestros adversarios a ver que su bendición reposa sobre nosotros. Aunque esta sea una promesa de la ley, con todo sigue en pie para el pueblo de Dios; porque Jesús ha quitado la maldición, pero ha establecido la bendición.
A los santos les toca llevar la delantera entre los hombres por medio de una santa influencia: no han de ser la cola, para ser arrastrados de aquí para allá por otros. No debemos ceder al espíritu de la época, sino obligar a la época a rendir homenaje a Cristo. Si el Señor está con nosotros, no anhelaremos tolerancia para la religión, sino que buscaremos sentarla en el trono de la sociedad. ¿No ha hecho el Señor Jesús sacerdotes a su pueblo? Ciertamente han de enseñar, y no han de ser aprendices de las filosofías de los incrédulos. ¿No hemos sido hechos reyes en Cristo para reinar sobre la tierra? ¿Cómo, pues, podemos ser los siervos de la costumbre, los esclavos de la opinión humana?
¿Ha tomado usted, querido amigo, su verdadera posición a favor de Jesús? Demasiados callan por timidez, si no por cobardía. ¿Habríamos de permitir que el nombre del Señor Jesús se mantenga en segundo plano? ¿Habría nuestra religión de arrastrarse como una cola? ¿No debería más bien llevar la delantera y ser la fuerza gobernante con nosotros mismos y con los demás?
29 de marzo
FE INTRÉPIDA
«Yo estoy contigo, y nadie pondrá sobre ti la mano para hacerte mal» Hechos 18:10
Mientras el Señor tuvo obra que Pablo hiciese en Corinto, la furia de la turba fue refrenada. Los judíos se oponían y blasfemaban; pero no pudieron ni detener la predicación del evangelio, ni la conversión de los oyentes. Dios tiene poder sobre las mentes más violentas. Hace que la ira del hombre le alabe cuando estalla, pero despliega aún más su bondad cuando la refrena; y puede refrenarla. «Por la grandeza de tu brazo enmudezcan como una piedra, hasta que haya pasado tu pueblo, oh Jehová».
No sienta, pues, temor alguno del hombre cuando sabe que está cumpliendo su deber. Siga usted derecho adelante, como Jesús lo habría hecho, y los que se oponen serán como caña cascada y como pábilo humeante. Muchas veces los hombres han tenido motivo de temer porque ellos mismos tenían miedo; pero una fe intrépida en Dios aparta el temor a un lado como las telarañas en el camino de un gigante. Ningún hombre puede hacernos daño a menos que el Señor lo permita. Aquel que hace que el mismo diablo huya a una palabra, ciertamente puede dominar a los agentes del diablo. Puede que ellos ya le teman más a usted de lo que usted les teme a ellos. Por tanto, vaya adelante, y donde esperaba encontrar enemigos hallará amigos.
30 de marzo
ORACIÓN, ACCIÓN DE GRACIAS, ALABANZA
«Por nada estéis afanosos; sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en todo, por oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús» Filipenses 4:6,7
Nada de afán, sino toda oración. Nada de ansiedad, sino mucha gozosa comunión con Dios. Lleve sus deseos al Señor de su vida, el guardián de su alma. Vaya a Él con dos porciones de oración, y una de fragante alabanza. No ore dudando, sino con acción de gracias. Considere que ya tiene sus peticiones, y por eso dé gracias a Dios por su gracia. Él le está dando gracia; déle gracias. No esconda nada. No permita que ninguna carencia quede enconándose en su pecho; «sean conocidas vuestras peticiones». No corra al hombre. Vaya solo a su Dios, el Padre de Jesús, que le ama en Él.
Esto le traerá la paz misma de Dios. No podrá comprender la paz que disfrutará. Le envolverá en su abrazo infinito. El corazón y la mente, por Cristo Jesús, serán sumergidos en un mar de reposo. Venga vida o muerte, pobreza, dolor, calumnia, usted morará en Jesús por encima de todo viento que agita o nube que ensombrece. ¿No obedecerá este querido mandamiento?
Sí, Señor, yo creo en ti; pero, te ruego, ayuda mi incredulidad.
31 de marzo
PRESENCIA DE ÁNIMO
«No tengas temor de pavor repentino, ni de la ruina de los impíos cuando viniere. Porque Jehová será tu confianza, y preservará tu pie de quedar preso» Proverbios 3:25,26
Cuando Dios anda por la tierra en juicios, no quiere que su pueblo se alarme. No ha salido para dañar, sino para defender a los justos.
Quiere que manifiesten valor. Los que gozamos de la presencia de Dios debemos mostrar presencia de ánimo. Puesto que el Señor mismo puede venir de repente, no deberíamos sorprendernos ante nada repentino. La serenidad bajo el ímpetu y el estruendo de los males inesperados es un precioso don del amor divino.
El Señor quiere que sus escogidos muestren discernimiento, para que vean que la ruina de los impíos no es una verdadera calamidad para el universo. Solo el pecado es malo; el castigo que le sigue es como una sal que preserva a la sociedad de la putrefacción. Deberíamos estar mucho más escandalizados por el pecado que merece el infierno, que por el infierno que sale del pecado.
Así también, el pueblo del Señor debería exhibir gran quietud de espíritu. Satanás y su simiente de serpiente están llenos de toda astucia; pero los que andan con Dios no serán atrapados en sus lazos engañosos. Siga adelante, creyente en Jesús, y sea el Señor su confianza.
Capítulo 4 completado
El mes de marzo