Capítulo 4 · 2 min de lectura · 3 min de escucha
Pandita Ramabai: la sabia que rescató a los olvidados
En la India de hace mucho tiempo, a la mayoría de las niñas no se les enseñaba a leer. Pero el padre de Ramabai creía que una niña podía aprender, y enseñó a su hija los libros más antiguos y difíciles de aquella tierra. Aprendió tanto que, cuando creció, los sabios de la India le dieron un nombre especial: Pandita, que significa «la sabia». Casi nunca se había dado a una mujer un honor así.
Pero Ramabai había visto lo dura que podía ser la vida para las mujeres y las niñas de su país. Cuando moría el esposo de una muchacha, a menudo la trataban como si la tristeza fuera culpa suya. A estas «viudas», algunas de ellas todavía niñas, las hacían sufrir, y muchas no tenían a nadie que las cuidara. Y cuando llegaba el hambre y se perdían las cosechas, eran los huérfanos y los pobres quienes morían de hambre.
Ramabai se hizo seguidora de Jesús, y creía que él le había dado todo lo que sabía con un solo propósito: rescatar a las personas que la India había olvidado. Y eso fue lo que hizo. Viajó a los lugares donde el hambre era más terrible, reunió a cientos de niñas hambrientas y de huérfanos, y se los llevó a casa.
Construyó para ellos un lugar cerca de la ciudad de Pune y lo llamó Mukti, que significa «Salvación». Llegó a ser un gran hogar donde miles de mujeres y niños rescatados recibían comida, enseñanza y amor, y aprendían oficios para poder valerse por sí mismos. Y, como William Carey, Ramabai dio a su pueblo las Escrituras en su propia lengua: tradujo toda la Biblia a su idioma, el maratí, un trabajo de muchos años que terminó justo antes de morir.
Ramabai se hizo famosa, y la honraban incluso quienes no compartían su fe, por su sabiduría y por su amor incansable a los pobres. Pero la fama nunca se le subió a la cabeza. Vestía ropa sencilla, comía comida sencilla y trabajaba junto a las mismas mujeres que había rescatado, hasta que ya no eran sus sirvientas, sino su familia.
Pandita Ramabai tomó todo lo que había aprendido, que debía hacerla famosa, y lo gastó entero, hasta el último pedacito, en las viudas y los huérfanos a quienes nadie más quería ayudar.
Capítulo 4 completado
Pandita Ramabai: la sabia que rescató a los olvidados