Retrospectiva (Para Jóvenes)
Consumado es

Capítulo 1 · 3 min de lectura · 4 min de escucha

Consumado es

«Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu.» — Juan 19:30

Antes de creer en algo, Hudson Taylor dudaba de casi todo. Había crecido en un hogar cristiano, había visto orar a sus padres y había oído leer la Biblia, y nada de eso le había tocado el corazón. Había intentado más de una vez convertirse en cristiano a pura fuerza de voluntad, había fracasado siempre y, sin decírselo a nadie, había llegado a la conclusión de que la salvación sencillamente no era para alguien como él. Así que se puso a buscar una salida. Empezó a juntarse con gente de ideas escépticas e incrédulas, y las adoptó encantado, porque si la Biblia no era verdad, tampoco lo era el futuro del que advertía.

Pero incluso cuando dudaba, Taylor era honesto, y esa honestidad vale la pena imitarla. Se dio cuenta de que el argumento más fuerte contra el cristianismo lo daban los propios cristianos: gente que decía creer en la Biblia mientras vivía exactamente como habría vivido si fuera un cuento. Y se hizo una promesa en secreto: si algún día llegaba a decir que creía en ese libro, lo pondría a prueba de verdad. Viviría según él, y si le fallaba, lo tiraría por completo. Guárdate eso. Esa disposición a poner a prueba a Dios la llevó consigo el resto de su vida.

El momento decisivo llegó una tarde cualquiera, cuando tenía unos quince años. Su madre estaba fuera, él no tenía nada que hacer y sacó de una cesta un folleto sobre el evangelio solo para matar el tiempo. Tenía toda la intención de leer la historia interesante del principio y saltarse el sermón del final. Pero una frase lo atrapó: la obra consumada de Cristo. ¿Por qué consumada?, se preguntó. Y le vinieron a la mente las palabras de Jesús en la cruz: «Consumado es». Si toda la deuda del pecado ya había sido pagada, por completo, por otro, ¿qué le quedaba por hacer a Hudson? Nada. Nada más que arrodillarse y aceptarlo.

Eso fue todo. A solas en un almacén silencioso, le entregó su vida a Jesús; no porque por fin hubiera llegado a ser lo bastante bueno, sino porque vio que nunca había tenido que serlo.

Esto es por qué te importa a ti, sobre todo si eres de los que dudan. A Taylor no lo convencieron a fuerza de argumentos ni lo metieron en la fe a base de miedo. Lo dejó sin palabras una sola idea: que la obra más importante del universo ya estaba hecha, y la había hecho otro, no él. La mayoría de la gente se pasa la vida tratando de ganarse el estar bien: bien con sus padres, bien con sus amigos, bien consigo misma, bien con Dios. «Consumado es» corta todo eso de raíz. Jesús no dijo «Ha comenzado» ni «Ahora te toca a ti». Dijo que estaba consumado. A un pago ya completado no se le añade nada. Se recibe.

Y fíjate en esto: tus dudas no te descalifican. No hizo falta arrancarle a Taylor el escepticismo a golpes antes de que Dios pudiera alcanzarlo. De hecho, su negativa a fingir que creía fue precisamente lo que lo mantuvo lo bastante honesto como para que la verdad lo atrapara cuando llegó. A Dios no le asustan tus preguntas difíciles. Lo único que le cierra la puerta es el fingimiento: fingir que crees cuando no crees, o fingir que estás bien cuando no lo estás.

Una cosa para hacer hoy: deja de intentar ganarte lo que ya está pagado. Toma cinco minutos a solas y, en lugar de prometerle a Dios que te vas a esforzar más, dile la verdad sobre dónde estás realmente —tus dudas reales, tu estado real— y luego dile con sencillez que aceptas la obra consumada de Cristo como un regalo, no como un sueldo. Ponlo a prueba. Taylor lo hizo, y nunca llegó al final.

Preguntas para pensar

Piénsalo primero; luego toca una pregunta para ver una forma de responderla.

¿Qué frase del folleto detuvo a Hudson y a qué lo llevó a darse cuenta?

«La obra consumada de Cristo». Al recordar las palabras de Jesús, «Consumado es», se dio cuenta de que, si otro había pagado toda la deuda, a él no le quedaba nada por hacer más que aceptarlo.

¿Cuál fue la promesa secreta de Taylor cuando dudaba, y por qué dice el capítulo que importó?

Si algún día decía que creía en la Biblia, viviría de verdad según ella y la pondría a prueba. Esa honestidad, y su negativa a fingir que creía, lo mantuvieron lo bastante abierto como para que la verdad lo atrapara.

¿Dónde estás intentando ganarte el estar «bien» con los demás, contigo o con Dios?

La idea del capítulo: «Consumado es» corta todo eso de raíz. A un pago ya completado no se le añade nada; se recibe. Tus dudas no te descalifican; solo el fingimiento le cierra la puerta a Dios. Sé honesto con Dios sobre dónde estás.

Capítulo 1 completado

Consumado es

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