Capítulo 12 · 2 min de lectura · 2 min de escucha
Dos palabras en la arena
«Pídanle al Señor de la cosecha que envíe obreros a su campo». — de Mateo 9
Años después, Hudson estaba de vuelta en Inglaterra, agotado y enfermo. Un día se quedó mirando un mapa grandísimo de China. Pensó en los millones y millones de personas que vivían tierra adentro, lejos de la costa, y que nunca habían oído ni una sola vez hablar de Jesús, y el corazón casi se le rompió.
Hudson sabía lo que hacía falta: más obreros, muchísimos, que fueran a contarles la buena noticia a esas personas. Pero le daba miedo pedírselos a Dios, porque, si Dios los enviaba, ¡Hudson tendría que encargarse de cuidarlos a todos! La preocupación le parecía demasiado grande.
Un domingo, en un pueblo llamado Brighton, no podía quedarse quieto en la iglesia entre mil personas muy cómodas. Así que salió solo a la playa de arena. Allí, con las olas llegando a la orilla, por fin dejó de tener miedo y le entregó a Dios todo aquel trabajo enorme.
Y entonces hizo una oración valiente y muy concreta: le pidió a Dios veinticuatro compañeros de trabajo para ir a las partes de China que no tenían ni un solo misionero. Hasta escribió su oración en el margen de la Biblia que llevaba consigo. Luego se fue a casa y, por primera vez en meses, su corazón estaba lleno de paz.
Aquella oración en la playa fue el comienzo de una gran misión que enviaría a cientos de obreros a China.
Cuando por fin dejas de tener miedo y le entregas a Dios tu mayor preocupación, él te da paz, y puede hacer más de lo que jamás soñaste. Así que no tengas miedo de pedirle cosas grandes.
Querido Dios, ayúdame a dejar de tener miedo y a entregarte mis mayores preocupaciones. Gracias porque tú puedes hacer cosas grandes. Amén.
Conversen juntos
Hagan primero las preguntas; luego toquen una para ver una nota para los adultos.
¿Por qué se puso Hudson tan triste al mirar el gran mapa de China?
Pensó en los millones de personas que vivían tierra adentro y que nunca habían oído ni una sola vez hablar de Jesús.
¿Qué pidió Hudson en oración en la playa de Brighton?
Le entregó a Dios todo aquel trabajo enorme y le pidió veinticuatro obreros para las partes de China que no tenían ningún misionero. Escribió la oración en el margen de su Biblia.
Hablen juntos: ¿Qué gran preocupación podrías entregarle a Dios?
La idea del capítulo: cuando dejas de tener miedo y le entregas a Dios tu mayor preocupación, él te da paz y puede hacer más de lo que jamás soñaste. No tengas miedo de pedirle cosas grandes.
Capítulo 12 completado
Dos palabras en la arena