Enraizados – 30 días con Dios para jóvenes – Libro 5
Día 5 — Cuando tus padres dicen que no

Capítulo 6 · 2 min de lectura · 3 min de escucha

Día 5 — Cuando tus padres dicen que no

«Oye, hijo mío, la doctrina de tu padre, y no desprecies la dirección de tu madre; porque adorno de gracia serán a tu cabeza, y collares a tu cuello.»

— Proverbios 1:8–9

«¿Puedo ir a dormir a casa de mi amiga?». «No». «¿Me compras ese juego?». «No». «¿Me puedo quedar despierto hasta más tarde?». «No». «¿Me das un celular?». «Todavía no».

A veces parece que los padres dicen que no a todo. ¡Y eso frustra! Quizá pienses que no te entienden, o que no quieren que te diviertas, o que están siendo injustos.

El rey Salomón escribió el libro de Proverbios, y lo empezó con consejos para los jóvenes: «Oye, hijo mío, la doctrina de tu padre, y no desprecies la dirección de tu madre». (¡Esto también es para las hijas!). Despreciar quiere decir tirar algo a la basura o no hacerle caso.

¿Por qué debes escuchar? Salomón dice que lo que te enseñan tus padres será «adorno de gracia» en tu cabeza y «collares» en tu cuello. Ese adorno era como una hermosa corona de flores, y los collares eran joyas que se llevaban al cuello. Dicho de otra forma, la sabiduría de tus padres hace hermosa tu vida. Es como una joya que llevas puesta.

Hay algo que conviene recordar: muchas veces los padres ven cosas que tú todavía no puedes ver. Han vivido más tiempo. Conocen peligros que quizá tú no conoces. Ven adónde puede llevar una decisión. Cuando dicen que no, suele ser porque te quieren y quieren protegerte.

Piensa en un socorrista en una piscina. Cuando toca el silbato y dice: «¡No se corre!», puede parecerte molesto. Pero el socorrista no intenta arruinarte la diversión. Ha visto a niños resbalar y hacerse daño.

¿Quiere decir eso que nunca puedes estar en desacuerdo? No. Puedes preguntar con respeto: «¿Me ayudas a entender por qué?». Puedes contar con calma cómo te sientes. Pero al final, Dios te pide que confíes en las personas que él ha puesto a cargo de ti y que les obedezcas. (Y recuerda: si algún adulto te pide alguna vez que hagas algo malo o peligroso, debes decir que no y contárselo a otro adulto de confianza).

Y aquí va la buena noticia: cuando respondes a un «no» con buena actitud, muchas veces tus padres aprenden que pueden confiarte más «síes» a medida que creces.

Piénsalo: ¿Qué «no» de tus padres te frustró? ¿Se te ocurre alguna razón por la que pudieron decirlo por amor?

Inténtalo: La próxima vez que tus padres te digan que no, intenta responder «Está bien» con calma, en vez de discutir. Más tarde, si quieres, puedes preguntar con respeto por qué.

Querido Dios, a veces me cuesta cuando mis padres me dicen que no. Ayúdame a escuchar lo que me enseñan y a confiar en que me quieren. Dame una buena actitud, aunque me sienta decepcionado. Gracias por darme personas que se preocupan por mí. En el nombre de Jesús, amén.

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